viernes, 12 de octubre de 2012

Tópicos y semblanzas / Comentarios (VII)

Miles Useche: Por defectos en mi equipo de computación y quizás en mayor grado debido al tráfago electoral, no leí la edición del Correo del lunes 8 del corriente mes, en la cual reseñas el fallecimiento del eminente científico guayanés, Dr. Leandro Aristeguieta, A tu casi completa reseña sobre el devenir profesional de quien supo abundar en los conocimientos de la Ciencia Botánica en Venezuela y el Mundo; sólo bastaría agregar que durante 25 años detentó en forma magistral la Cátedra de Botánica II, en nuestro muy querido Instituto Pedagógico Nacional, luego Instituto Pedagógico Experimental de Caracas y actualmente, Instituto Pedagógico Universitario -UPEL-Caracas; fundando a su vez un pequeño Jardín Botánico anexo al Pedagógico, en compañía de ese otro gigante de la Botánica como lo fuera el profesor Francisco Tamayo, Don Pancho, como con su tradicional humildad le gustaba citarlo. Por otro lado, estos impenitentes juglares científicos, si se me permite la expresión, coadyuvaron a la fundación de la muy querida también, Estación Experimental de Los Llanos, situada en los aledaños de la población de Calabozo en el estado Guárico, patrocinada en ilustre combinación por la Sociedad de Ciencias Naturales de Venezuela y la Universidad Central de Venezuela, representada por la Facultad de Ciencias y su Escuela de Biología, con una significativa y a la vez modesta colaboración del Pedagógico de Caracas.
Tengo el orgullo de pertenecer a la “Promoción Leandro Aristeguieta”, egresada del IPC en el Año Escolar 1969-1970, en la Especialidad de Biología y Química, altamente influenciada por la impronta académica de quien nacido en el humilde terruño guasipatense, en lo profundo del territorio selvático guayanés y se empinó por encima de los lauros de la Ciencia Venezolana, de todos los tiempos. Aunque la frase se usa en mayor grado en el mundo político, aquí la repito con ancestral respeto: Honor y gloria al Dr. Leandro Aristeguieta, uno de los guayaneses más ilustres del Siglo XX, con penetración en estas primeras décadas del XXI. Con saludos fraternales. Miles Useche (0416-8972306)
Le saludo cordialmente. En este momento estamos dando un giro en el micro-plan de nuestra actividad de cierre del seminario de historia de la arquitectura fau-ula Mérida, para incluir el tema de la crónica de la ciudad, en especial, de la vida urbana y la representación arquitectural, motivado por su crónica de la ciudad, en la cual desarrolla con una visión trascendente y poética, que resume con gran acierto, sobre todo para los que desconocemos y no tenemos tan siquiera la vivencia documental: lo que ha quedado para la memoria colectiva del trapecio y el mercado público de Ciudad Bolívar. Estamos conmovidos, gracias a usted, y se lo comunico casi en tiempo real, en nombre de todos los maestrantes de nuestro postgrado. Hasta luego... Luis Calatraba.
Estimado amigo Américo Fernández:
 He conocido en el transcurso de su carrera la devoción que siente por Venezuela, por Guayana y por sus héroes. A pesar de las distancias, pero gracias a las nuevas tecnologías, he podido leer varios de sus trabajos sobre Manuel Piar: Su libro General de Mar y Tierra y muchas de sus crónicas publicadas en el Correo del Caroní. Sabemos que usted, al igual que muchos venezolanos, lamenta que el Libertador de Guayana no tenga un espacio dentro del Panteón Nacional, a pesar de sus grandes méritos militares, políticos y administrativos y por eso decidí escribirle para informarle que un grupo de ciudadanos nos hemos dado a la tarea de sensibilizar a personas e instituciones para que este año Bicentenario sirva de escenario para elevar el nombre de este héroe curazoleño al Panteón Nacional. Desearíamos que se sume a esta iniciativa y nos apoye en el logro de este objetivo con sus escritos y conocimientos sobre las hazañas de este prócer. Agradecido de su atención y esperando su apoyo Igor García.

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