martes, 29 de marzo de 2016

El Hombre Múltiple del Yorako

Aquí lo vemos muy orondo paseando con su hijo por la calle del Yoraco, el establecimiento más animado de la ciudad fundado por José Cardozo Nilo al calor de la efervescencia adeca.  En esos días de 1968, Carlos Arteaga se había hecho acreedor al Premio interno como el más eficiente agente y colaborador durante el año de Press Agencias S: A (PASA), empresa que desde Caracas distribuye periódicos y revistas para toda Venezuela y el exterior, entre ellos el diario “El Nacional”.
Cuando se lo  notificó en una carta que le enviaba José Miguel Otero, hermano del pintor Alejandro Otero, entonces Presidente de Press Agencia, Carlito estaba que reventaba de entusiasmo en el famoso Yoraco, a donde Jesús Soto con Juvenal Herrera iba a tomar Don Perignon cada vez que llegaba de Paris.
Carlos Arteaga era un gordo apacible y bonachón que calzaba una piel de 36 años, padre de cuatro hijos, casado diez años antes cuando entro de lleno a trabajar con Press Agencia. Para entonces era topógrafo, manejaba muy bien el teodolito en franca competencia con Pedro Acuña que además era melómano del Jazz y la Bossa Nova. Abandonó la profesión porque José Cardozo Nilo, flamante agente del turismo en Guayana, lo entusiasmó con buena perspectiva en este ramo de la circulación de periódicos. Se inicio como simple adjunto del negocio.  Y su principal producto era "El Nacional”
Esta es  una profesión tan honesta y lucrativa como cualquiera otra y en ellas muchas veces he tenido que ser hasta pregonero, decía y recordaba que en 1960 la circulación de EL Nacional en la región no llegaba a 700 ejemplares y en menos de un decenio se había incrementado a de 5 mil ejemplares diarios.
A las ocho de la mañana, a más tardar, el periódico estaba totalmente distribuido entre más de 46 puestos estratégicos de venta en la ciudad, y unas 300 residencias y oficinas que mantenían suscripciones permanentes.
Días desalentadores para Carlitos Arteaga resultaban los feriados o los de la estación lluviosa, pues los periódicos llegaban tarde y por ello casi seguro que la circulación bajaba.
         Carlos Arteaga, además de la distribución de la prensa atendía otros negocios como  el  tan frecuentado Bar El Yoraco.  Era evidente su gran voluntad y capacidad de trabajo. Su esposa, doña Carmen, no se lo reprochaba. Lo que más le inquietaba a ella era la simpatía que Carlito manifestaba por Acción Democrática y a raíz de la última escisión quedó ubicado en la corriente del Maestro Luís Beltrán Prieto Figueroa. El  difunto Jorge Martínez, fundador de AD, cuando visitaba la barra del Yoraco, le preguntaba: ¿Con quién estás, Carlito? Y el gordo le contestaba: “Yo  soy “pasista”, don Jorge” ¿Quieres decir  “pasista” por  Paz Galárraga?  No don Jorge… Yo soy pasista de PASA (Press Agencias S. A).
         José Cardozo Nilo, el dueño de El Yorako, era un personaje dinámico, simpático y conversador.  Era fijo casi siempre en los comités organizadores de Ferias y Carnavales de la ciudad y los sabuesos de Gomecito, de la Seguridad Nacional, no lo perdía de vista pues conocía muy bien sus nexos con el partido de la resistencia y especialmente porque en El Yorako al igual que en el Café España solía, entre palo y palo, conspirar adecos y activistas del Partido Comunista, confiados en que el paisano Luis Felipe Llovera Páez era el Ministro de Relaciones Interiores de Pérez Jiménez y había girado instrucciones a los agentes de la Seguranal para que dejaran tranquilos a los políticos de Guayana, a menos que cometieron un pecado muy grave.
         Mientras Cardozo Nilo estaba en esos vaporones de la política subterránea, el apaga fuego del negocio era el Gordo Carlito Arteaga, asimilado después por Sucre Figarella en la CVG para que se experimentara en el ramo de la construcción.


jueves, 24 de marzo de 2016

Silvio Santamaría. chófer de los Gobernadores


Ningún otro en Ciudad Bolívar tuvo el privilegio de ser chofer de  tantos gobernadores.  La regla general siempre ha sido que la separación o sustitución electoral de un Gobernador implica de hecho la caída de sus funcionarios más cercanos incluyendo al chofer de su automóvil oficial.  Silvio Santamaría podríamos decir que fue la excepción.  Estaba hecho el hijo del gran ejecutor del cuatro, Nicanor Santamaría, de una pasta humana tan especial que ningún mandatario se atrevió a sustituirlo.  Era algo así como el chofer vitalicio de los gobernantes.
         El no sustituirlo también tenía la ventaja de poder el gobernador entrante enterarse de muchas cosas pues el chofer como el mesonero y el peluquero, siempre saben más de la cuenta y eso es importante pues las percepciones subalternas ayudan a entender mejor las peculiaridades de ciertas realidades gestionadas.
         Por el volante de Silvio pasaron, sentados muellemente en el asiento trasero, unos cuantos gobernantes y varios alcaldes o Presidente Municipales como se llamaban antes, desde el Gobernador Diego Heredia Hernández pasando por Leopoldo Sucre Figarella, Rafael Sanoja Valladares, Pedro Batistini Castro, Raúl Vásquez Zamora, Elías Inaty, René Silva Idrogo, Jorge Carvajal y paremos de contar.  Por supuesto, menos aquellos que se sucedieron después de la muerte del chofer de los que pocos seguramente se enteraron.
         Murió en silencio un hombre tan público como el chofer del gobernador.  Silvio Santamaría tenía la virtud de ser parco en el hablar, no por que lo fuese por naturaleza sino porque no disponía de tiempo ni siquiera para atenderle a su familia.  Permanente en todo tiempo tras del volante del carro oficial No. 1 así estuviese estacionado a la espera del magistrado ya éste en su despacho, en su residencia, de visita o en alguna recepción oficial o privada.  Silvio podía aguantarlo, bien por que estaba habituado, o porque estaba hecho de esa manera donde la paciencia se identifica con el aburrimiento sin más salida que la resistencia porque en ese oficio es indispensable callar, tolerar, estar alerta, ser solícito y actuar con destreza, agilidad, lealtad y esmero.
         A un chofer como Silvio le estaba prohibido dormirse en el volante con el auto en marcha o parqueado; sin embargo un mal día lo sorprendió Morfeo acompañado de nuestro fotógrafo.  Era que ya Silvio estaba en sus finales, sin poder echar el resto como un día en el ensogado del Cine América pudo darlo todo por coronarse ganador frente a cualquier púgil del patio o fuera de él.
         Porque antes de ser fino conductor de vehículos oficiales, Silvio Santamaría fue boxeador de los buenos, capaz de participar en dos mach una misma noche,  vale decir, una mima noche en el Cine América y en el Cine Mundial o el Circo de don Víctor Monedero.  Hasta la mitad del siglo pasado el cine América en el Paseo Falcón y El Mundial en la calle Bolívar, no sólo proyectaban películas sino que también tenían su temporada de boxeo, lucha greco romana, espectáculos de magia, actuación de tríos y cantantes como Tito Guizar, considerado el primer héroe cinematográfico mexicano y con el cual se inició el popular charro.  Alto, elegante y atractivo, muchos lo consideraron la versión latina de Roy Rogers. Fue protagonista de la primera película mexicana que trascendió fronteras: "Allá en el Rancho Grande," con Esther Fernández como dama joven y con la cual se llenaron los cines de Ciudad Bolívar
         Silvio Santamaría estuvo en primera fila viendo a Tito Guizar en el Cine Royal, bien espabilado y muy lejos de Morfeo, pues contaba entonces con tiempo suficiente porque ni siquiera pensaba en conducir carros oficiales con la primera autoridad de la región en el asiento trasero.


sábado, 19 de marzo de 2016

Copeyanos de otros tiempos


El tiempo transcurre indetenible y atrás, como la estela de un barco que navega, va dejando de algún modo su huella.  La huella del tiempo que es la misma de la dinámica naturaleza que el hombre, parte sustancial de ella, ha logrado imprimir para alimento espiritual de su propia memoria en cualquier estado y momento.  Aquí tenemos, por ejemplo, esta estampa que recoge la huella de un instante en la vida del partido político COPEI en Ciudad Bolívar, o para mayor claridad, Comité de Organización Política Electoral Independiente. Con ese kilométrico nombre apareció en la arena política venezolana el 13 de enero de 1946, inspirado en la doctrina internacional socialcristiana..
         Siguiendo el concepto de Mario Briceño Iragorri, según el cual la ciudad es su gente, pudiéramos decir que COPEI o cualquier otro partido como COPEI, es su gente y mientras más importante suele ser su gente en calidad y cantidad, más relevante será el partido.
         COPEI fue relevante en el ámbito nacional por la figura académica de Rafael Caldera y otros prominentes venezolanos, pero a nivel del Estado Bolívar cuando en él militaban y trabajaban a tiempo completo gente como el doctor José Cárdenas, Iván Salustio Castro, Alcídes Sánchez Negrón y Luís Guillermo Pilonieta que tenían la capacidad de absorber, aunque sea de manera profesional y circunstancial, a gente como el Chino León, todos aquí en esta estampa atrapados por la lente de Víctor Bayota en algunas de esas aceras altas que caracterizan al centro urbano de la ciudad capital. Todos, virtualmente, están a la espera de algún personaje del Poder o de la cúpula partidista.  Entretanto, Pilonieta, entonces Secretario General de la tolda verde en la región, dialoga con Tomás León Rengel, mientras Iván Salustio lee la prensa local y Cárdenas, al igual que los otros compañeros de partido, escuchan pasivos y reflexionan para sus adentros.
         Pilonieta, con la sangre muy a flor de piel, tenía la virtud de la palabra firme y convincente sin dejar de ser amable y efusivo en el abrazo, pero nunca tuvo la suerte, que legítimamente aspiraba, a ser Gobernador del Estado Bolívar como bien lo fueron, tal vez porque distintamente a él eran bolivarense de pura cepa, el doctor Eduardo Oxford Arias, el arquitecto Manuel Garrido Mendoza, el doctor Albero Palazzi y el doctor Alcides Sánchez Negrón.
         El Presidente Rafael Caldera trató siempre de que  sus gobernadores fueran nativos del estado a gobernar o, por lo menos, que estuviesen muy enraizados  porque, obviamente, saben y conocen más de su región, fundamentalmente de su idiosincrasia, exigencias y necesidades y que además, la historia o la experiencia demuestran con escasas excepciones, el fracaso de los recién llegados y la situación de conflictividad que suelen generar.
         Recordamos que el 3 de febrero de 1936, la Asamblea Legislativa, presidida por el diputado Ramón del Valle Lavaud, tomó juramento al general J. F. Machado Díaz, designado gobernante del Estado por el Presidente Eleazar López Contreras, pero su mandato sólo pudo mantenerse durante 47 días, es decir, hasta el 20 de febrero cuando consignó su renuncia obligado por los reiterados y cada vez más fuertes pronunciamientos de los bolivarenses “cansados de tantos mandatarios venidos de otros estados y desconocedores de la idiosincrasia y realidades de la región”.  De nada le valió al general Machado Díaz su antecedente como administrador que había sido en el pasado de la Aduana de Ciudad Bolívar.  Su lugar fue ocupado por el guayanés doctor José Benigno Rendón a quien Machado Díaz había designado Secretario General de Gobierno.
          


miércoles, 16 de marzo de 2016

Somnus en el Rotary

SOMNUS EN EL ROTARY
La carrera de político no es nada fácil.  Implica una dinámica y acción constantes, de avance siempre contra todos los obstáculos que son innumerables cuando el adversario a vencer es duro y cuenta además con los recursos del Poder.  Se está y necesita el político estar en todas partes en contacto permanente con las masas, pero el organismo humano a veces no lo aguanta, se cansa, se extenúa y no importa donde el político esté y al lado de quien, cabecea hasta quedar vencido por un adversario invencible: el sueño. El sueño es terrible cuando uno no lo desea, cuando uno quiere estar bien despierto, con los ojos desmesurados porque el lugar y las circunstancias así lo demandan y en este caso, el Rotary Club es una institución de servicio tan antigua como ninguna otra al que hay que prestarle toda la atención posible.
El Rotary fue establecido en Illinois en 1905 y desde entonces viene rodando por el planeta con su rueda dentada engranando a todos los que tienen y sienten la voluntad de servir.  Es como la oruga mecánica que va roturando la tierra para que la simiente de la solidaridad humana germine, crezca y florezca tal como ocurrió cuando la rueda del Rotary franqueó el Orinoco en 1942 y cayó en las manos de César Mattei, Julio Paván, José Barceló Vidal, Natalio Valery, Herman Meinhard, Adán Blanco Ledezma, Paúl Tomasi, Federico Max Ferrer, Carlos Vega, Julio del Río, Héctor Nouel,  Lino Bossio, Juan Alcalá, Teodosio Valdivieso, José Ramón Santamaría y Lamberto Cazzadore, sembradores todos ellos de la actividad comercial y profesional que sirvieron a la comunidad bolivarense con sentido altruista.
         Y cada año por el mes de enero, aniversario rotario, trataban de dar lo mejor de sí y se reunían  en un espacio al alcance de sus bolsillos e invitaban a la flor y nata de la conciencia pública de la ciudad y trazaban un balance de su actividad tal como sucedió en el momento que recoge la fotografía.
La fotografía es de Víctor Bayola  captura de izquierda a derecha al Presidente del Rotary, ingeniero Lino Bossio; Gobernador Eduardo Oxford Arias,  General Enrique La Cruz Parili, Comandante de la V División de Infantería de Selva; Róger González, Presidente de la Asamblea Legislativa y el médico Vinicio Grillet, entonces concejal además de rotario y otorrinolaringólogo. A mi me extrajo en situación de emergencia la “Y” de la Zapoara atravesada en mi garganta.
         Aclaro, no es que el sustantivo “Zapoara” ortográficamente lleve una “Y”.  Nada de eso, sino que en la estructura esquelética del pez de este nombre, legítimo y único del Orinoco, existen huesecillos parecidos a la Y griega.  Detalle biológico que hace aún más interesante este pez fusiforme de coloración vistosa que abunda y se captura durante la temporada de agosto y que algunas veces también se sirven los rotarios
         El fin de tales apéndices intercostales es el de unir costillas con costillas y contribuir a robustecer la armazón esquelética de los peces con movimientos vigorosos como el morocoto y el coporo que también los tienen y son grandes migradores.
         La Zapoara es un pez migrador que se desplaza contra la corriente y en consecuencia debe cumplir movimientos fuertes.  Se ha investigado que una vez adulta, sale de los rebalses y lagunas marginales en el período de aguas altas y recorre unos 400 kilómetros con propósitos reproductivos.  Aquí estaría la explicación de este hueso parecido a la vigésima séptima letra del abecedario castellano  que una vez se atravesó en mi garganta y que si no es por la pronta intervención de Vinicio me pone a dormir eternamente.  Dormí sí, pero fue un sueño liviano como este que Somnus, dios del sueño, ofrece a Róger, mientras la rueda dentada del Rotary giraba solemnemente anunciando la edad de su aniversario.



domingo, 13 de marzo de 2016

Traspaso de Poder

   
Acción Democrática nació con vocación de Poder y lo alcanzó a través de un golpe de estado (1945), pero fue incapaz de sostenerlo no obstante el apoyo popular mayoritario.  Lo perdió lamentablemente de la misma forma, dándole pábulo al dicho popular según el cual  ´”el que a hierro mata a hierro muere”.  A  un precio humano muy alto  pudo reconquistarlo con los llamados mártires de la resistencia; pero lo volvió a perder ya no por golpe de estado (son fatales los zarpazos militares) sino por vía distinta, vale decir, por vía electoral como suele ocurrir en las naciones que se rigen por un sistema político democrático. Perdió, el Poder debilitada por las escisiones que dieron lugar al Movimiento de Izquierda Revolucionaria liderado por Domingo Alberto Rangel y el Movimiento Electoral del Pueblo liderado por Luis Beltrán Prieto Figueroa.
         Lo lamentable fue que lo perdió por 30 mil votos que no fue posible superar la ilustrada sapiencia del doctor Gonzalo Barrios, vencido por la perseverancia  de Rafael Caldera, que al fin encontró  coyuntura y la aprovechó felizmente.
         En Bolívar, rematando el Poder Regional se hallaba entonces el ingeniero Rafael Sanoja Valladares, cuyos ojos le bailaban cada vez que se montaba en un avión y veía una azafata pasar por su lado. Sin embargo, desprovisto de la peculiaridad del fauno, lo vemos aquí muy serio y circunspecto en la fotografía de aquel momento singular de la derrota del partido que lo había llevado a las alturas del Gobierno.  Era el momento de la entrega, del traspaso al adversario de siempre, aunque de sus mismos predios del Yuruari, el copeyano doctor Eduardo Oxford Arias.
         Oxford, antes de estamparle la rúbrica, relee el acta que le entrega Gustavo Naranjo  junior para entonces Jefe de Relaciones Públicas de la Gobernación tras un master en Nueva York, ciudad inmensamente populosa que aprovechó muy bien pues hasta llegó a ser chofer ocasional del ex Presidente Rómulo Betancourt cuando iba rumbo a Viena con su mano quemada por el atentado y su aromada cachimba.
         Pero Oxford permaneció  escasamente un año y poco más de dos meses en el Poder a pesar de la amistad copartidaria que lo ligaba al  Presidente Rafael Caldera.  Olvidó Oxford, por cuyas venas corría sangre inglesa anglicana, la regla  según la cual no debe contrariarse con peligrosos calificativos a un hombre formado en los principios de la escuela jesuita como era el caso del general Rafael Alfonso Ravard,  Presidente de la CVG. Sin mucho miramiento, Oxford lo llamó reiteradamente  “Virrey de Ciudad Guayana”. Era que el Gobernador se sentía maniatado, acorralado frente a ese monstruo que  entonces parecía la Corporación Venezolana de Guayana arropándolo todo.  Se sentía Oxford reducido casi a la tangente de una esfera llamada Guayana.  Ravard no lo perdonó. Caldera tampoco, y terminó Oxford siendo víctima de su propio causa, la causa de una mayor autoridad en su jurisdicción. No concebía Oxford que una corporación como la CVG estuviese  algunas funciones por encima del Gobernador.  El Gobernador es la máxima autoridad en la provincia dentro del sistema federal venezolano.  De allí su expresión calificativa y hasta ofensiva de “Virrey” contra el Presidente de la CVG, pues Virrey era en tiempos de la Colonia la autoridad a la cual quedaba supeditado el Gobernador.
Hasta 1777 que fue creada la Capitanía General de Venezuela, la provincia de Guayana y por lo tanto sus gobernadores, estuvo dependiendo del Virreinato de Santa Fe de Bogotá.
  “Dadme un punto de apoyo y moveré la tierra” dijo Arquímedes, pero Oxford solo pudo moverse así mismo con el punto de apoyo que le dio Rafael Caldera desde el Palacio de Doña Jacinta.
        


jueves, 10 de marzo de 2016

Silvia Jastram, periodista de arte


A Silvia Jastram la conocí en el Museo Soto como periodista especializada en el campo de las artes, junto con la licenciada en filosofía de la estética, Raquel Valedón, de la directora del Museo, Gloria Carnavali, también licenciada en filosofía de la estética.
         Gloria era esposa de un miembro de la Familia Planchart de Caracas, hermana de Hugo Carnevali, director de relaciones públicas de la CVG en tiempo de Rafael Alfonzo Ravard.  Hija de Atiliano Carnevali, ministro de hacienda de López Contreras y embajador de Venezuela en varios países, entre ellos Chile.  Por lo tanto hermana también de Atiliano Enrique, casado con la novelista Milagros Mata Gil, caraqueña criada en Ciudad Bolívar, donde escribió “La Casa en llamas”, novela galardonada con el Premio Planeta, que llena de fantasía la vida de la poeta Mimina Rodríguez Lezama.
         Silvia Jastram, amiga  exquisita, militante del mundo de las artes plásticas y de la música contemporánea.  Ojos verdes,  atractiva, de sangre teutónica.  Licenciada en Comunicación Social, mención arte.  Presentó su trabajo de grado analizando la vida y obra de dos artistas plásticos modernos: el ruso Wassily Kandinski y el suizo Paúl Klee, según recuerdo.
         Kandinski, muy bien representado en el Museo Soto, fue uno de los artistas más influyentes de su generación. Uno de los primeros exploradores de los principios de la abstracción geométrica o pura.  Considerado entre los pintores que sembraron la semilla del expresionismo abstracto, escuela de pintura dominante desde la II Guerra Mundial.
         Paúl Klee, acuarelista y aguafuertista, valorado como uno de os artistas más originales del arte moderno. Su obra influyó en los surrealistas posteriores, así como en los artistas no objetivos, y fue una fuente de inspiración fundamental para el nacimiento del expresionismo abstracto.
         Ambos artistas, ya fallecidos en los años cuarenta del siglo anterior, eran aficionados a la música.  De hecho, Kandinski ejecutaba el violín y Paúl Kee el saxo.  Raro el artista que no sea amante de la música.  Jesús Soto ejecutaba la guitarra y de ella vivió al comienzo de su vida de visual, tocando en los sitios nocturnos del Barrio Latino de Paris.
         Guardaba celosamente como regalo el trabajo de grado grabado de Silvia.  Desapareció por obra y gracia de birlibirloque del lugar destinado a las cosas de valor.  A través de esa grabación a dos voces, supe de estos dos grandes artistas representados en la colección permanente del Museo Jesús Soto.
         Junto con Silvia Jastram fundé “Viernes Cultual” en radio Fantasía, emisora hermana de Radio Angostura.  Era un programa dedicado especialmente a divulgar la actividad del Museo Soto, sin ignorar otros hechos artístico-culturales de la ciudad.
         Gloria Carnevali, Raquel Valedón y Silvia Jastra eran la principal fuente nutricia de este programa que estuvo en el aire por espacio de un año.  Lamentablemente sucumbió por la salida del Museo de estas tres valiosas damas tras un conflicto interno en el que estaban involucrados el director artístico internacional  del Museo, Getulio Alviani, y los directivos de la Fundación, Alfredo Boulton y Jesús Soto.
         Gloria Carnevali se halla en Londres casada con un británico luego de su separación del señor Planchart, aficionado al paracaidismo.  Raquel Valedón cambió el Paraíso de Caracas donde nació por la selva guayanesa y Silvia Jastra se ancló en Ciudad Guayana unida en matrimonio con un médico que según tengo entendido experimentaba afición por la pesca, pero con tan mala suerte que todo lo que pescaba en las torrentosa aguas del Caroní eran peces contaminado con el mercurio que desechan los buscadores de oro.

         

lunes, 7 de marzo de 2016

La masacre de La Paragua

El 22 de septiembre de 2006  se corrió un rumor luego verificado como verdad dramática de una acción militar ¿masacre? contra trabajadores de libre aprovechamiento en determinada zona del Alto Paragua.
Antes la prensa regional había dado cuenta de la denuncia hecha por mineros según la cual el TO5 los estaba desalojando de las minas  sin haberlos reubicados previamente en las minas Guariche y Chicanán, conforme a lo prometido por el Gobierno nacional dentro del marco de la llamada "reconversión minera".
El fuerte rumor que se registraba tanto  en Ciudad Bolívar como en Ciudad Guayana decía que en una mina ubicada más arriba de Los Picachos de Ori, en el Alto Paragua, varios mineros habrían muerto en un ataque efectuado por efectivos del Teatro de Operaciones Nº 5, desde un helicóptero.
En declaraciones a la Agencia Bolivariana de Noticias, el general Francisco Enrich, comandante del TO5, había desmentido los rumores que cada vez tomaban mayor cuerpo, aduciendo que la única aeronave de la FAN que sobrevoló la zona del Alto Paragua no estaba equipada con armamento de gran poder, y sólo hacía vuelos de reconocimiento en atención a unas denuncias de las comunidades indígenas del sector, sobre daños ambientales. Pero un ciudadano, de nombre Marcos Lizardi, informó a la prensa vía telefónica, que su hermano Manuel Felipe Lizardi, minero del Alto Paragua, fue herido en el cuello y en el hombro por efectivos del Ejército que llegaron a la mina en la que trabajaba con otro grupo de hombres, quienes fueron obligados a lanzarse al suelo, donde les dispararon, resultando muertos varios de ellos. Heridos sobrevivientes de la sorpresiva acción militar, entre ellos, Manuel Lizardi y William Saúd (en la foto), fueron trasladas: al Hospital Universitario Ruiz y Páez de Ciudad Bolívar.
Cuatro días después se confirmó la especie y se aseguro que eran diez las personas que perdieron la vida durante el fin de semana por “enfrentarse” al Ejército venezolano en las zonas mineras. Seis de ellos acribillados en la mina El Papelón de Turumbán y los otros cuatro ahogados al intentar escapar de otra comisión militar en Maripa.

14 los  militares implicados
Luego de una audiencia de presentación que duró más de dieciséis horas, el juez segundo de control de Ciudad Bolívar, Ramón Vallé, dictó medida privativa de libertad a los 14 efectivos militares implicados en la masacre de La Paragua. Se mantuvo la calificación de homicidio calificado con alevosía contra los seis mineros fallecidos y en grado de frustración contra el herido José Manuel Lizardi, quien aún no ha presentado su testimonio. Permanecerán detenidos en la sede del Teatro de Operaciones Número 5, en Ciudad Bolívar. Se espera que en 30 días se hagan los actos conclusivos por parte del Ministerio Público y se acusarán formalmente a los siguientes imputados: Mayor (Ej.) Leonidas Andrades Fernández; el subteniente (Ej.) José Rodríguez Sánchez; el subteniente de segunda (Ej.) César Rodríguez Betancourt; los sargentos de primera Ronald Marcano Castillo, José Luis Azócar, Emilio García Ledezma y Rafael Hernández; así como los sargentos de segunda Gustavo Quintero y José Ramón Perdomo. El resto del grupo está conformado por los cabos segundo José Alexander Rojas, Gabriel Ramos, José Muñoz González, Erad Bolívar Camaray y Freddy Narváez Urdaneta. El ministro de Interior Jesse Chacón manifestó su contento porque hayan sido imputados y persistió en la tesis de un enfrentamiento, porque encontraron dos escopetas en manos de los mineros, que fueron repelidos con Fal por parte de los militares








viernes, 4 de marzo de 2016

Hombres de la Radio


Carezco de buena memoria para los nombres.  Por eso no recuerdo el de este oficial de la V División de Infantería de Selva de alta jerarquía en el estado mayor, pero que estuvo muy bien integrado al campo civil bolivarense, desprovisto de su uniforme y demás accesorios. 
En los momentos más movidos, agitados y divertidos se inspiraba como don Rómulo, aspirando de medio lado el humo aromado de su cachimba.
         Sobre todo estuvo ligado este alto y elegante oficial a la gente de Radio como bien lo vemos en esta fotografía, al lado de curtidos veteranos como Sinar Guerra Madriz, cliente preferido de Hilario Díaz en el célebre Café España; Alfredo Hernández Pinto, retaco y redondito,  y Tomás Antonio León Rengel ocultando la tristeza del chino tras unas gafas oscuras, pero no así su voz deportiva, dicharachera y dado a la crónica popular.
         Alfredo Hernández Pinto era más rescatado  en la palabra, tono eclipsado por la reflexión y administrador muy conveniente de su conducta, tal como le gustaba al director de la radio, el turco José Antonio Nicolás, mientras que Sinar Guerra Madriz era capaz de reventar cualquier mesa de un solo puñetazo.
         Sinar era la voz intensa, extensa y sonora del “Correo de Guayana” o noticiero de Radio Bolívar, siempre alternando con otros ejemplares de su especie.  Durante un tiempo se oyó a través de las ondas bolivarianas bajo la suerte atmosférica de Luvén Rossi Vera, tal vez el que mejor gerenció su talento de locutor y publicista manejando las riendas de ese caballo de batalla que fue Radio Bolívar, emisora legendaria que le ganó la partida  a la antigua emisora del malogrado Enrique Torres Valencia.
         En 1980 Sinar Guerra Madriz estuvo de director de Radio Angostura, la emisora fundada en 1968 por Carlos Arreaza, fundador igualmente de Radio Fantasía que tenía sus estudios en la vecina Soledad bajo la dirección de Francisco José Sifontes, hermano de Jesús Rafael Sifontes, director entonces de Radio Canaima, emisora fundada en San Félix por Luis José Pastrano.
         Ese año Tomás Antonio (Chino) León dirigía Radio Orinoco y luego pasó a comandar a Radio Angostura, enfrascado siempre en un pico y pata con el turco José Antonio Nicolás por el primer lugar de sintonía.  Radio Bolívar y Radio Angostura estuvieron por mucho tiempo disputándose el primer lugar de audiencia mediante programas que despertaban el interés de los radioescuchas, especialmente cuando tenían los dueños y directores conocimiento de las mediciones en la región.  De manera que en tiempos de Survey, programas radiales como “La Noche de Quince” de Luvén Rossi Vera trataban de incrementar sus preferencias mientras que el Chino León sacaba a flotes el monstruo de la Piedra del Medio, el Peludo del Polanco  y el espanto de la Ceiba en la carretera que dislocaban a los conductores nocturnos.
         La misma situación se presentaba en Ciudad Guayana con las emisoras Canaima que dirigía Jesús Rafael Sifontes, Radio Puerto Ordaz que conducía Ángel de Jesús Coa y Mundial Caroní al mando de  Rafael Eligio Farreras.  Radio Guayana en Upata, a cargo de Jesús Patiño González y Radio Caicara dirigida por la cantante de música recia Adilia Castillo, no tenían en ese problema de competición.
         Entonces la Radio valía.  La gente oía o escuchaba radio pues la Televisión no había llegado a Guayana y el espectro radioeléctrico estaba muy limitado y oficialmente  bien administrado y supervisado.  No se conocía la FM o frecuencia modulada que hoy día abunda como arroz hasta el punto de haber desplazado a las AM con potencia de 10  kilovatios.
(Me informó después José Alberto Pérez Rossi que se trata del Comandante Hernán Denis Ruiz),