miércoles, 16 de marzo de 2016

Somnus en el Rotary

La carrera de político no es nada fácil.  Implica una dinámica y acción constantes, de avance siempre contra todos los obstáculos que son innumerables cuando el adversario a vencer es duro y cuenta además con los recursos del Poder.  Se está y necesita el político estar en todas partes en contacto permanente con las masas, pero el organismo humano a veces no lo aguanta, se cansa, se extenúa y no importa donde el político esté y al lado de quien, cabecea hasta quedar vencido por un adversario invencible: el sueño. El sueño es terrible cuando uno no lo desea, cuando uno quiere estar bien despierto, con los ojos desmesurados porque el lugar y las circunstancias así lo demandan y en este caso, el Rotary Club es una institución de servicio tan antigua como ninguna otra al que hay que prestarle toda la atención posible.
El Rotary fue establecido en Illinois en 1905 y desde entonces viene rodando por el planeta con su rueda dentada engranando a todos los que tienen y sienten la voluntad de servir.  Es como la oruga mecánica que va roturando la tierra para que la simiente de la solidaridad humana germine, crezca y florezca tal como ocurrió cuando la rueda del Rotary franqueó el Orinoco en 1942 y cayó en las manos de César Mattei, Julio Paván, José Barceló Vidal, Natalio Valery, Herman Meinhard, Adán Blanco Ledezma, Paúl Tomasi, Federico Max Ferrer, Carlos Vega, Julio del Río, Héctor Nouel,  Lino Bossio, Juan Alcalá, Teodosio Valdivieso, José Ramón Santamaría y Lamberto Cazzadore, sembradores todos ellos de la actividad comercial y profesional que sirvieron a la comunidad bolivarense con sentido altruista.
         Y cada año por el mes de enero, aniversario rotario, trataban de dar lo mejor de sí y se reunían  en un espacio al alcance de sus bolsillos e invitaban a la flor y nata de la conciencia pública de la ciudad y trazaban un balance de su actividad tal como sucedió en el momento que recoge la fotografía.
La fotografía es de Víctor Bayola  captura de izquierda a derecha al Presidente del Rotary, ingeniero Lino Bossio; Gobernador Eduardo Oxford Arias,  General Enrique La Cruz Parili, Comandante de la V División de Infantería de Selva; Róger González, Presidente de la Asamblea Legislativa y el médico Vinicio Grillet, entonces concejal además de rotario y otorrinolaringólogo. A mi me extrajo en situación de emergencia la “Y” de la Zapoara atravesada en mi garganta.
         Aclaro, no es que el sustantivo “Zapoara” ortográficamente lleve una “Y”.  Nada de eso, sino que en la estructura esquelética del pez de este nombre, legítimo y único del Orinoco, existen huesecillos parecidos a la Y griega.  Detalle biológico que hace aún más interesante este pez fusiforme de coloración vistosa que abunda y se captura durante la temporada de agosto y que algunas veces también se sirven los rotarios
         El fin de tales apéndices intercostales es el de unir costillas con costillas y contribuir a robustecer la armazón esquelética de los peces con movimientos vigorosos como el morocoto y el coporo que también los tienen y son grandes migradores.
         La Zapoara es un pez migrador que se desplaza contra la corriente y en consecuencia debe cumplir movimientos fuertes.  Se ha investigado que una vez adulta, sale de los rebalses y lagunas marginales en el período de aguas altas y recorre unos 400 kilómetros con propósitos reproductivos.  Aquí estaría la explicación de este hueso parecido a la vigésima séptima letra del abecedario castellano  que una vez se atravesó en mi garganta y que si no es por la pronta intervención de Vinicio me pone a dormir eternamente.  Dormí sí, pero fue un sueño liviano como este que Somnus, dios del sueño, ofrece a Róger, mientras la rueda dentada del Rotary giraba solemnemente anunciando la edad de su aniversario.


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