domingo, 17 de diciembre de 2017

LA NAVIDAD


La Natividad es una fiesta  de siempre  y su suerte de eternidad se la imprime su bello y hermoso simbolismo. Imposible concebir, de la conciencia universal, el desarraigo de esta fiesta aniversaria del nacimiento de Jesús, toda vez que la misma simboliza también el nacimiento de la comunidad cristiana. Sin embargo, hay en la vida de los pueblos tradiciones y costumbres que se pierden o sufren cambios.  La Fiesta de la Natividad en Guayana es una de ellas.

En torno a esta fiesta de Navidad han surgido a través de los tiempos diversidad de costumbres y tradiciones alrededor de su símbolo central el Arbolito o el Pesebre y de una voluminosa figura animada y señorial, de luengas barbas blancas, vestida de púrpura y armiño, plenamente identificada con los niños y que se dobla bajo un inmenso costal.
En los pueblos latinos los cristianos católicos dan primacía simbólica al Nacimiento o Pesebre que la sociedad industrial, tan adicta al snobismo y a las cosas fatuas, ha venido exitosamente reemplazando con el Arbolito o Pino de la Navidad que se complementa muy bien en los países fríos con la figura de San Nicolás o Santa Claus.
         Siendo la capital de la Provincia de Guayana un pueblo de hechura hispano-latina, difícilmente podía escapar al simbolismo católico de la escenificación del Nacimiento en el solsticio de invierno ni de otras costumbres y tradiciones de origen hispano.  Pero a medida que el proceso colonizador  se fue despejando y se hizo más activa la autodeterminación, el pueblo  le imprimió características de su propia idiosincrasia a los valores culturales tradicionales y se hizo más sensible o abierto a otros valores foráneos.

Ello explica cómo ahora en Ciudad Bolívar la primacía del Nacimiento o Pesebre ha sido desplazada por el Arbolito, y la llegada de los generosos Reyes Magos por la figura única de San Nicolás y de la misma forma, costumbres y tradiciones se han diluido en la transición de una sociedad a otra o simplemente han sufrido variaciones  impuestas por los nuevos modelos de vida de la sociedad industrial contemporánea.

sábado, 16 de diciembre de 2017

Las Elecciones del 58

El 15 de diciembre de 1958. `por la noche, en acto solemne, Jorge Martínez, Presidente de la Junta Electoral Principal, declaró electos Senadores a los doctores Raúl Leoni y Jesús Manuel Siso Martínez, AD; Diputados, al Dr. Said Moanack y Pedro Miguel Pareles, de AD y a Domingo Álvarez Rodríguez, de URD, como resultado de las elecciones generales, directas y secretas realizadas el 7 de diciembre para elegir Presidente de la República, Legisladores a nivel nacional y regional, además de concejales. Rómulo Betancourt, candidato presidencial de Acción Democrática, fue proclamado días después.
             Las elecciones en el Estado Bolívar arrojaron los siguientes resultados: Asamblea Legislativa: por AD, Dr. José Luis Machado Luengo, Dr. Pedro Battistini Castro, Lucas Rafael Álvarez, Daniel Naranjo Díaz, Dr. Gervasio Vera Custodio, José Jesús López y Dr. Ramón Sambrano Ochoa, por URD, Américo Fernández, Pedro Anastasio Collins Linche y Ramón Rojas Rojas.
         A la Junta Electoral Distrital, presidida por José Vicente Trotta, tocó proclamar concejales del Distrito Heres a luis Felipe Pérez Flores, Dr. Roberto Lozano Villegas, Miguel Bilancieri y Dr. Jorge Juncal Ramírez, AD; José Francisco Miranda, René Vahlis y Germán González Seguías, URD.
         El 13 de febrero de 1959, Rómulo Betancourt fue juramentado ante el Congreso Presidente Constitucional de Venezuela y el 20 designó al doctor Diego Heredia Hernández, Gobernador del Estado Bolívar.

         La gestión político-administrativo de transición del Gobernador Horacio Cabrera  Sifontes, duró un año y 24 días, lapso durante el cual decretó además de la construcción del Puente sobre el Río Orinoco, El Escalafón del Magisterio, la construcción de la carretera Upata-El Manteco y la creación de la Escuela de Música “ Carlos Afanador Real”. Decretó asimismo duelo por la muerte de Mario Briceño Iragorri, el 6 de junio. Mario Briceño Iragorri, historiador, escritor y diplomático, fue Gobernador del Estado Bolívar (1943-45) y estaba recién llegado del exilio cuando falleció en Caracas.

viernes, 15 de diciembre de 2017

EAO: 60 Años ejerciendo el periodismo

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Enrique Aristeguieta Orta, está cumpliendo 60 años de ejercicio del Periodismo y no obstante la longevidad, se mantiene activo al igual que su antiguo camarada José Laurencio Silva.
        El colega, nacido el 21 de junio de 1942, calza un apellido demasiado fuerte y de origen vasco. Apellido de la estirpe Aristeguieta que distinguieron a numerosos personajes políticos, artista y letrados  y que jamás “Enriquito” como lo conocen sus colegas, ha utilizado con vanidosa ostentación.
El colega se inició como periodista en los talleres de El Bolivarense junto con Ramón Aray,  bajo la generosa y siempre abierta tutoría de José Antonio Fernández, quien los enseño a titular, redactar el lead y el hexámetro técnico de las circunstancias en un tiempo en que se hacía el periódico con letras de plomo caliente tipiadas en aparatosos linotipos.
En ese mismo tiempo temprano, Enrique Aristeguieta, perteneció a la juventud del Partido Comunista, lo que nunca le impidió ejercer libre  y verazmente el periodismo en medios impresos, radioeléctrico y televisivos donde ha laborado
 Ejerció el reporterismo y otras veces como jefe de información en El Bolivarense con José Antonio Fernández y Américo Fernández,  El Expreso con J.M. Guzmán Gómez, El Clarín con Luis Miquilena, Ecos del Orinoco con Ezequiel Bellorín., Radio Angostura con  Sinar Guerra Madrid y de donde salió casado con la ahora abogado Sunilde; Punto con Eleazar Díaz Rangel, en la OCI con Carlos Arreaza, Radiodifusora Venezuela con Pedro Marrero, Radio Tiempo con el cubano Carmelo Sabino, Radio  Bolivariana con Lubén Rossi Vera y en la Oficina de Información de la Gobernación y la Asamblea Legislativa en tiempos del Gobernador Alberto Palazzi.
Excelente profesional y amigo, acendrado espíritu familiar, hombre de hogar, adaptabilidad y discreción. Gremialista, solidario y de exquisita sensibilidad humana.  Su humor anecdótico siempre está a flor de labio y son unos cuantos los colegas que han sido blancos de sus  socarronerías ingeniosas. Su astucia o disimulo acompañado de burla encubierta es proverbial en este personaje dedicado al periodismo  impreso y radial a tiempo completo.


lunes, 11 de diciembre de 2017

La Poesía de Argenis Daza Guevara


El Poeta José Quiaragua Pinto me ha enviado desde Caracas, tres ejemplares del libro “Sin ninguna Extensión bajo palabra”, edición post morten, del poeta Argenia Daza Guevara, a  objeto de interesar a Ramón Córdova Ascanio para bautizarlo en la Galería “José Martínez Barrios”, de su bufete, en la ocasión de él celebrar los 50 años de periodismo de Enrique Aristeguieta.
El libro de mil ejemplares, fue dado a la luz y puesto en circulación por la Editorial Espada Rota, colección dorada,  como homenaje al poeta, muerto en accidente.
Argenis Daza Guevara nació en Tumeremo en 1939 murió de un accidente  en Caracas en 1994. Hizo estudios de Derecho en la Universidad Central de Venezuela. Poeta y ensayista de destacada trayectoria. Profesor de la Escuela de Comunicación Social de la UCV y colaborador de diversas publicaciones periódicas venezolanas. Perteneció al grupo literario "En Haa", de fuerte presencia en el quehacer cultural de los años 60. Su obra poética está recogida en los libros: Espadas ebrias, 1959; Actos de magia, 1964; Juego de reyes, 1967; Irreales, 1973; Testimonios, Héroes y Cábalas, 1976.
Las palabra de envío del poeta Quiaragua dice:  “Américo, Daza dejó amigos que lo recuerdan en las barras de esta ciudad.  Fue un gran amigo que me acercó a los poetas ingleses.  A Ramos Sucre y a  Yorges Seferis.  Excelente conversador y mejor  para la noche y los vinos.  Siempre lúcido con mente de alguien que en equilibrio, está construyendo una poesía erudita, de asombro, dualidades y certeza”
La poesía de Argenis, por lo que he leído, no es una poesía discursiva, expresiva, de fácil acceso, como la poesía de Pablo Neruda, Andrés Eloy Blanco o Víctor Salazar su compañero de ruta junto con José Balza y Carlos Noguera, es más bien, una poesía hermética, cerrada, casi asfixiante, que da saltos y se sumerge en incomprensibles profundidades.
Velias Bosch, en  su antología “Gente del Orinoco” dice que el “poeta guayanés reafirma sus méritos poéticos en la ambigüedad de su lenguaje lírico y en la vigoroso aprehensión de la realidad como juego y artificio existencial”.
En el año de aparición de su libro Actos de magia,  su paisano Guillermo Sucre, señaló el universo mágico como elemento predominante en la poesía de Argenis "pero su poder transfigurado no es nunca tan dominante, su especial disposición para captar lo alquímico y lo mágico en estado de gracia y de pureza" (. ..) "Sería equivocado ver en estos versos un reflejo simplemente idealizado de la realidad física. Se trata, más bien  una creación mítica donde lo real se niega toda virtualidad  y se vuelve imaginación pura y absoluta".
El escritor y crítico, Juan Liscano califica su poesía de elusiva y ambigua, en tanto, Luis García Morales la denomina “poesía con esa antigua noción de lo poético".
Este último libro de Argenis es como lo indica un poema utilizado como título, una “secuencia de abismos en tonalidades distintas”.  Así podríamos sentirlo en este poema con el cual se inicia su libro:
PERENNES / A perpetuidad / mantén el azar de lo continuo / de toda distancia  / semejante a muerte y acto de vida  / en el múltiple ser uno y ninguno. Acoso del tiempo / parsimonia / sombra sin sombra ni caída fuera de sí./ Etapas innecesarias
Destierro / sonidos de tempestades comenzadas en los delirios ocultos / los nombres amados / pertenecen a las conciencias donde no hay lugar para nombres amados. Cesa la síntesis. / Asomo tras asomo / lo próximo en retroceso / y bajo y sobre / encuentras el discurso del arrepentimiento.
         Siguiendo la calificación de  Liscano de ambigua y  elusiva, vale decir no concreta y específica sino de diversa interpretación, he pensado  que en este poema, el Poeta recomienda una opción en la verdad de la perennidad o perpetuidad, la opción del azar. Porque a fin de cuentas eso es la vida, un juego de azar, en que la sorpresa de lo inesperado es el aliciente lúdico de la existencia, suficiente para uno que no es nadie no obstante ser uno, múltiple o ninguno.  Siempre acosado por el tiempo que virtualmente no hace mella en nuestra sombra parsimoniosa sin sombra que lo cobije aún en “caída fuera de sí”, en todo caso, son etapas de la vida no necesarias si constantemente estás en el destierro  atormentado por los “sonidos de las tempestades comenzadas en los delirios ocultos” de los nombres amados que bien sabemos pertenecen a la conciencia  donde no existe lugar para ellos.  La vida es una síntesis de asomo tras asomo donde lo próximo retrocede hasta cesar bajo tierra prendido de la angustia de poder aflorar  hasta dar con el discurso del arrepentimiento por haber nacido o vivido. 


                                                                          

sábado, 9 de diciembre de 2017

El Luchador como Ave Fenix


 El 10 de julio de 1905, don Agustín Suegart fundó el diario “El Luchador”, editado en los talleres de “La Empresa” establecidos por el propio Suegart, en 1893 con imprenta al vapor y linotipos que introdujo luego en 1911.
            El Luchador fue una prolongación de “El Anunciador”,  cerrado por el gobierno autoritario de Cipriano Castro, a quien no le agradaron algunas de sus crónicas.
            Después, por la vía influyente de familiares y amigos allegados al mandatario, se logró que el diario reapareciera, pero con otro nombre.  Fue entonces cuando el Anunciador pasó a ser El Luchador que circuló de tarde por más de sesenta años.  Era un periódico standard de cuatro páginas que andaba por todas las embajadas del mundo y circulando más por suscripciones que por pregón.  Por largo tiempo en Ciudad Bolívar y el resto de la Guayana no hubo más periódico que “El Luchador” y sus ediciones guardan la más variada y compleja historia de la Guayana del siglo veinte.
            “El Luchador” de Agustín, Edmundo y Jorge Suegart era de perfil conservador, un vespertino que aceptaba toda clase de colaboración, excepto las que de algún modo fuesen ofensivas o lesionasen los intereses de la religión, los del gobierno de turno o de algún sector o individualidad influyentes de la región.  Por eso no estuvo, como otras publicaciones, sometido a las vicisitudes políticas de la época.  Sus titulares nunca fueron abultados, agresivos o sensacionales y carecía del atractivo dinámico de la prensa moderna.  Buena parte de sus espacios estaban cubiertos con reproducción de informaciones y artículos de la prensa nacional. 
El 9 de agosto de 1966,  a causa de una afección renal,  dejó de existir su fundador don Jorge Suegart. Su fallecimiento fue un duro golpe para la estabilidad de El Luchador, pues el resto de los hermanos, al carecer de ese formidable eje en torno al cual siempre giraron con suprema lealtad y solidaridad, se dispersaron dejando prácticamente enervado un patrimonio que era más de los citadinos bolivarense que de ellos mismos.
En 1976 se produjo la venta de la editora “La Empresa” al empresario Ramón Castro Mata, quien rescató de ese momento crucial a El Luchador y cambiando su línea y formato puso la  dirección primero en manos del periodista Andrés  Bello Bilancieri y después en manos de   Ramón Aray Lefebres y Luis Lira Puerta.
En 1981, fue vendido al Grupo Barranco de Barquisimeto  que presidía el licenciado Víctor M. Ba­rranco Castillo. Al mismo pertenecían también los periódicos “El Larense" y "Pronto", de Barquisimeto; "Comercio", de Acarigua; "Pronto", de Barinas y "Pronto", de Falcón. "El Luchador" venía a ser el periódico número seis de una cadena de doce que según informaciones el Grupo Barranco aspiraba a te­ner en Venezuela.
En noviembre de 1984, siendo su director Jorge Romero, y ya en el umbral de sus ochenta años, El Luchador cayó vencido tras una cadena de embargos que había comenzado tres meses antes. Pero, afortunadamente, revivió al cabo de dos decenios cuando empresarios guayaneses, uno de Moitaco y otro de Ciudad Bolívar, acordaron comprar el nombre al Grupo Barranco.
El 16 de noviembre de 2005 apareció nuevamente El Luchador en formato tabloide a full color, pero  en manos de Simeón García en calidad de Presidente, el Licenciado Víctor Casado como editor-director, Celestino Adames Pérez como Jefe de Redacción y Ana María Mendoza, Jefe de Información, con el  editorial “Reaparecemos”, explicando que “de lo que se trata ahora es de retomar la lucha con nuevos bríos y esperanzas.  Esta vez el proyecto ensamblado de tal forma que es para siempre…”  Simeón García era en ese momento Presidente de ELEBOL y Víctor Casado su Presidente Ejecutivo.
El corte de cinta inaugural del relanzamiento del periódico estuvo a cargo del gobernador Francisco Rangel Gómez. El periódico inició su nueva atapa en nueva sede: el edificio  Terrizzi de la avenida Germania, a 100 metros de la Fuente Luminosa que igualmente comenzó a servir de sede a las emisoras Onda 103.5 FM y Angostura 1.100 AM que casi simultáneamente adquirieron los  mismos compradores de “El Luchador”.
Al año siguiente, domingo 26 de febrero (2006) El Luchador llegó a su edición No, 100 dedicada a “La ciudad Bolívar que queremos” y reafirmando su compromiso con la verdad.
En los años subsiguientes la titularidad de las acciones que conforman la propiedad de la editora El Luchador C.A., cambió progresivamente a manos de otros empresarios conocidos de la comunidad bolivarense: Braulio Merino, Ildemaro Guzmán y Giorgio Migliacci, habiendo sido Directores del periódico Braulio Merino y en este momento Francisco Rosales.
En 112 años de vida, el diario El Luchador ha sorteado duras circunstancias y como Ave Fénix ha renacido y actualmente sobrevive en medio de la escasez de papel y otros insumos que han obligado al cierre de otros matutinos como El Correo del Caroni.

        




jueves, 7 de diciembre de 2017

Nacionalización del hierro


7 de diciembre de 1974. Desde el Salón Elíptico del Palacio Federal, el Presidente de la República, Carlos Andrés Pérez, anunció a la nación la decisión tomada  de su gobierno de Nacionalizar la industria extractiva del hierro, subrayando que ya era hora de que Venezuela recobrase  soberanía permanente sobre este recurso minero natural y su consiguiente explotación.  Aducía que en los 24 años de operación de las concesionarias, la industria había alcanzado una producción total de 323 millones de toneladas, de las cuales 315 se fueron en bruto a los altos hornos de las casas matrices del exterior, es decir que el  97,5 por ciento de nuestro hierro no había sido proceso en Venezuela y las empresas multinacionales ha recuperado dos veces y medio su capital invertido.
            La nacionalización se cumplió el primero de enero del año siguiente conforme a lo dispuesto en el Decreto Ley No. 580 del 26 de noviembre de 1974 mediante el cual el Estado Venezolano en ejercicio de su soberanía y conforme a la Constitución Nacional se reservó tan importante industria.
            El Presidente de la República, Carlos Andrés Pérez, al efecto, puso en ejecución dicho decreto enarbolando la Bandera Nacional en la cumbre del Cerro Bolívar, donde se explotaba el yacimiento más grande de Guayana, al tiempo que se detonaba una voladura como expresión histórica del retorno de la industria del hierro al patrimonio del país..
            El Decreto establecía que a partir del 31 de Diciembre de 1974 extinguían todas las concesiones otorgadas a las empresas Iron Mines Company of Venezuela y Orinoco Mining Company, subsidiarias de la Bethlehem Steel Corporation.
            Para llevar adelante la industria extractiva del mineral de hierro, el Ejecutivo Nacional constituyó  la Ferrominera Orinoco C. A, como empresa filial de la Corporación Venezolana de Guayana, registrada el 10 de diciembre de 1975 y que entró en vigencia legal el primero de enero de 1976, encargándose de todas las fases de la industria, vale decir, explotación, extracción, transporte, comercialización e investigación, en todo el territorio nacional.  .


martes, 5 de diciembre de 2017

El Carato de moriche



Aquí vemos  a Aror cuando tenía doce años, de pie en el fogón de Doña Paula, en la finca de Caratero, entre las tierras de PechacoNessi y las de los Cornieles descendientes del cananario José Luis Cornieles, dueño de la Casa de San Isidro donde vivió Bolívar,  con una pelota de masa de moriche para elaborar el Carato o Chicha que se acostumbra en tiempos de cosecha y muy especial en los Velorio de Cruz de Mayo.  Los moriches, elegantes y erectas palmeras de la sabana húmeda, ofrecen además del  cogollo para la hilaza del chinchorro guayanés remplazado por la hamaca brasilera, el fruto que sirve para el famoso carato que viene muy bien ahora que padecemos crisis alimentaria a causa del modelo económico diseñado por el Socialismo y que para destronar el Capitalismo hacia el cual ha venido evolucionando el esquema económicos primitivo.  Para elaborar carato de moriche, doña Paula recomienda lo siguiente: Se coge un racimo de moriche y al desgranarlo, se pone a remojar durante una hora, luego  se le elimina la cáscara y tras frotar con los dedos, se le saca la pulpa y se arroja el corozo. La pulpa se revuelve bien, se cuela, agrega el melado, el agua, y se deja fermentar 24 horas.