domingo, 6 de mayo de 2018

Día Internacional del Reportero Gráfico



DÍA INTERNACIONAL DEL REPORTERO GRÁFICO
El Día Internacional del Reportero Gráfico se celebra en Venezuela el 6 de mayo. Fue en esa fecha para el año 1943 cuando se fundó el Círculo de Reporteros Gráficos, mientras que el resto del mundo lo hace el 19 de mayo. 


Entre los nombres que hicieron historia dentro de la profesión se destacan Vigilio Azuaje, Arturo Bottaro, Nicolás Bracho, Teófilo Rojas y Robinson de la Hoz. También se reconoce la labor de Henrique Avril, quién se destacó como el primer corresponsal gráfico de la ciudad de Puerto Cabello y de Venezuela, por su labor como fotógrafo documentalista, fotografiando a todos sus personajes, rincones y costumbres.


El reportero gráfico se encarga de captar los diversos acontecimientos informativos por medio de las fotografías que ilustrarán los diferentes géneros periodísticos.  El reportero debe tener un amplio manejo técnico de su equipo, para poder tomar decisiones instantáneas al cubrir un evento.
Paciencia, agilidad y determinación son las primeras tres cualidades que deben tener un reportero gráfico. 


Sin los reporteros gráficos el escrito quedaría en el periódico y no en la mente de los lectores, por eso se celebra el Día Internacional del Reportero Gráfico en Venezuela. (AF)


viernes, 4 de mayo de 2018

La Cruz Verde


Lo que en un principio llegó a llamarse Barrio Cruz Verde es actualmente una calle que comienza en el Paseo Meneses  (Olegario Meneses, Catedrático del Colegio Federal de Guayana y uno de los hombres que hicieron por el progreso de las ciencias físicas y matemáticas de Venezuela) y termina en la Avenida Táchira.  Atraviesa el Paseo Heres interfiriendo la Calle Cardozo (Juan Vicente Cardoso, primer Alcalde de la ciudad).  En este punto y antes de construir la calle, los morichaleros veneraban una Cruz a la cual le hacían velorio durante el mes de mayo, siguiendo la tradición al igual que con la Cruz del Perdón, la Cruz del Temblador, de los Culíes y de la plaza del  Convento o Centurión.
En centro de la Avenida fue erigida a la Cruz una Capilla construida en 1938 como promesa ofrecida por el Señor Ignacio Fornerino, quien gracias al Madero, según su creencia, quedó definitivamente librado de los dolores lumbares que venía padeciendo.  Laboraron  en la construcción de la Capilla el maestro de obras Tomás Domingo Trías y los albañiles Desio Trías, Andrés Adames y Cosme Trías.
Antiguamente  el sector de la Cruz Verde pertenecía al Barrio San Isidro, un arrabal formado en las inmediaciones de la hacienda propiedad original de Rafael Vélez (1776) y cuyos predios se extendían hasta el Cerro La Esperanza y la Mesa de Angostura.  En la hacienda había un Oratorio a San Isidro.  La imagen de madera que todavía se conserva, data de la Colonia y era objeto de animadas fiestas  el 15 de mayo Día de San Isidro.  El doctor Ramón Isidro Montes, publicó en 1876 este canto morichalero: “Ya viene el 15 de mayo / que es la fiesta del patrón / Pidamos una limosna /para hacerle su función / Para que digamos todos / implorando su favor /  ¡San Isidro,  San Isidro,  San Isidro Labrador! (AF)

jueves, 3 de mayo de 2018

Cruces Populares


Podríamos decir que en Mayo la Ciudad se llena de Cruces.  Además de la Cruz Verde, sobresalen, la Cruz del Perdón, en la orilla del Orinoco;  de los Culíes o las Mercedes (en la foto), de la Plaza del Convento (Centurión), Temblador, El Zanjón, Cerro del Chivo, y La Lorena que  persisten en la memoria popular bolivarense.  Y no son como al principio simples maderos de la ocasión de Mayo sino reliquias con leyendas a las que la fe del pueblo ha erigido altares y capillas para que se eternicen en el tiempo.
La Cruz en el terreno del antiguo Convento de los Franciscanos fue eliminada en 1967 para construir la actual Plaza Centurión. Permanecía esta cruz desde entonces en el patio de la casa de Catalina Yánez de donde fue rescatada  para volverla a la Plaza en una especie de altar diseñado por el artista Rafael Torrealba..
De estos velorios, los más animados  son los de la Cruz Verde, la Cruz del Perdón y Las Mercedes. La Capilla de la última es la única donde se realizan oficios religiosos. El Vicario Apostólico, Monseñor Samuel Pinto Gómez, llevaba años oficiando la misa el 3 de mayo, a las siete de la noche en la Calle Las Mercedes en medio de gran alborozo animado por la chicha y los cantos. Pero para la Iglesia no es el 3 de mayo el día de la Cruz sino el 14 de septiembre. La Iglesia viene haciendo la exaltación de la Cruz ese día desde el Siglo V.
En los velorios bolivarenses del pasado reciente, era bastante familiar ver a músicos y cantores populares como Nicanor Santamaría, el Negro Bambalá, Siete Puyas, Agapito Blanco, Mónico Rivilla, Juan Parra, Juan Delgado y Alejandro Vargas, casi todos perrosequeros, pegados con carupaneros y margariteños en un ardoroso duelo de galerones, décimas y fulías.
Músicos y cantores comenzaban desde el 3 de mayo calentando los motores en la Capotera que hoy se llama calle Peñalver y luego al anochecer cuando la chicha de arroz, carato y caratillo de moriche estaban en su mejor punto, se oía la voz del cantador.

                  Dios te salve Cruz Divina
                  árbol de la redención
                  amparo de los cristianos
                  consuelo de salvación
                 
                  En el altar de los santos,
                  la Cruz es la más bonita
                  porque tiene su corona
                  y en el brazo una ramita


La fiesta de Cruz de Mayo es parte del folclore de nuestro pueblo. Comporta un valor sociológico en el que se revela el sentimiento del hombre de campo, del mar y de las zonas semiurbanas, asociado  con sus vivencias, creencias y costumbres.
Es una fiesta profana, distinta a la que tiene lugar en la Iglesia. Cuando a la Cruz de Mayo se le ha erigido capilla, sólo hay que abrir la reja para que permanezca accesible durante el mes de mayo y prenderle cirios. Cuando no, se saca la Cruz de la casa donde se guarda, se instala en un lugar de acceso público, se le construye una enramada de palmas de cocotero o moriche y se le adorna con ramas, bambalinas, flores y otros paramentos. Luego viene lo demás: las bebidas típicas del lugar, tabaco, ron, café y los cantos tocando diferentes temas del saber popular en la que sobresalen el Galerón y la Fulía. Los músicos suelen interpretar también Polo, Malagueña, Jota y Décimas.(AF)
   




viernes, 6 de abril de 2018

Osío Reyna y la dorada Cicapra


OSÍO REYNA Y LA DORADA CICAPRA
En la Ciudad Bolívar del pasado, ciertas familias angostureñas y del interior no confiaban mucho en los recursos médicos locales y preferían mayor seguridad en Caracas.  Así se explica guayaneses nacidos en la Capital:  hijos  de Juan Bautista Dalla Costa, da la familia Montes y más acá de la familia Sánchez Negrón y Silva Estada. José Eugenio y Alcides nacieron en Carcas igual que René Silva Idrogo.  Lucila Palacios de tránsito nació en la Isla de Trinidad y José Rafael Osío Reyna, que nos ocupa en esta semblanza, fue parteado en Caracas siendo sus padres de la región del Yuruari o específicamente del pueblo que emergió al calor de  Oro a lo largo del Río Cicapra.
Esos lugares sin Mar al igual que Caracas y Ciudad Bolívar tuvieron hijos que cuando por vez primera se encontraron con esa ingente masa oceánica, se impresionaron tanto que quisieron ser marinos
 En el caso del bolivarense  José Tomás Machado, llegó a ser Capitán de Navíos.  Más cercano a nuestros días tenemos al upatense Hernán Grúber  Odremán que ascendió hasta Vicealmirante y José Rafael Osio Reyna, Capi­tán de Corbeta.  Por ello cuando le preguntaban su gentilicio decía ser caraqueño- guayanés, nacido en 1942  y como su gran sueño era ser lobo de mar ingresó a la Escuela Naval de Ve­nezuela y posteriormente en la Escuela Poli­técnica de la Armada de Chile aunque nunca divorciado de sus  inquietudes literarias, las cuales se hicieron evidentes desde adolescente en el Liceo Andrés Bello y en la misma Naval donde figura como cofunda­dor de "El Correo de la Arma­da".
Siendo yo corresponsal de El Nacional lo acompañe hasta el Yuruari pues estaba realizando una investigación integral sobre Cicapra  y La Pastora  cuyos terreno estaban en manos de hacendados.  Pretendía el Capitán hallar las pruebas que soportan la legitimidad de los derechos a existir del pueblo de Pastora y levantar el velo que cubre a la región aurífera de Cicapra.
       La  investigación a fondo realizada por el Capitán Osío Reya, tan pronto logró su retiro de la Armada Venezolana, lo llevó a escribir y publicar dos libros interesantes: el primero “La Alianza de Cicapra” (1989) prologado por Horacio Cabrera Sifontes y “Caruachi, el paso fatal” publicado por la Editorial Centauro de José Agustín Catalá en 1994, con prólogo de Hernán Grúber Odremán. (AF)



jueves, 5 de abril de 2018

El Indio de Camurica


En el pueblo de Camurica, de raza caribe, a escasa distancia de Ciudad Bolívar, nació en 1948 el piloto Juan Bolívar.  Por eso lo llamaban el "Indio de Camurica". Tuvo la suerte de estudiar en el liceo "Juan Vicente González" de Caracas y de en­contrar posteriormente al Capitán Mare Bianchi que lo hizo mecánico y piloto de heli­cóptero. Hoy tiene más horas de vuelos en he­licóptero (más de 7 mil) que ningún otro piloto de montaña aunque tiene meses que no vuela. Lo botaron porque el Gobernador se dió cuen­te que estaba ganando más que él. Se prome­diaba sueldo de 20 mil bolívares al mes. En verdad eran 12 mil, pero los viáticos lo abul­taban. Volaba tanto que casi no paraba sino cuando al aparato se le trancaban las aspas allá arriba y caía como una piedra. Esto le ocu­rrió cinco veces, pero la caída más seria la su­frió en Santa Rosalía cuando el helicóptero se "enrolló". Es un término del argot aeronáutico para configurar el "barreno de plato" en el caso del avión.
Cuenta Bolívar que sólo dos accidentes de esos han sido superados en el mundo. El que le ocurrió a él en Santa Rosalía sería el tercero y esto consagra y reafirma el respeto que le tie­nen sus compañeros del aire, tan leales como el Capitán Enrique Martín, veteranísimo de la selva, que se divierte contando las anécdotas de Juan Bolívar. Anécdotas como la del Arzo­bispo de esta ciudad y el Nuncio que se hallaba de visita por Guayana. Juan Bolívar pilotando a regreso de Canaima el helicóptero de la Go­bernación costeaba la costa del Orinoco sobre una extensa siembre de patillas que en broma incompren­dida dijo a los prelados era suyo. Entusiasma­das las dignidades de la Iglesia hicieron que el piloto se posara en tierra para cargar con al­gunas sandías, pero "enchinchorradas" éstas en la sotana fueron alertados a tiro de escopeta por un "isleño" que los obligó a pedir perdón, bendecir luego el patillal y de ñapa regalarle al labriego un cristo de madera que el Nuncio traía de Italia. El Indio de Camurica, por su­puesto, recibió su dura reprimenda además de la consabida penitencia..
La chusca maldad de Bolívar sirvió para que Monseñor Mata Cova le tomara compasivo aprecio y no lo olvidara en sus frecuentes ex­cursiones por los aires de la selva. Así ha sido y desde que a Juan lo botaron de la Goberna­ción, el Arzobispo ha dejado de volar en esos raros pájaros de aspas horizontales. De ma­nera que sus periódicas visitas a las comuni­dades indígenas de Sucre y Cedeño las hace penosamente por tierra. El helicóptero de la Gobernación lo pilotea ahora Jesús Leonardi, quien servía con Bolívar de copiloto, claro, con menos sueldo. Aparentemente la Gobernación ha salido ganando porque paga menos y las instituciones no tienen que pedir tanto el apa­rato. Con un piloto como Bolívar que conoce a Guayana desde Punta Barima hasta que se pierde en el Amazonas, da mucha confianza volar. 'Por eso jugó papel destacado cuando el secuestrado Willian Frank Nie­hous. El, junto con el director Uzcátegui de la Disip y un mayor del Ejército, trasladó al in­dustrial norteamericano en el helicóptero desde el Hato Dividivi hasta el Comando de la V División de Selva.(AF)

lunes, 2 de abril de 2018

JOSE LUIS LARA MURIO EN ABRIL COMO ANTONIO LAURO


El gran maestro y compositor de la Guitarra, Antonio Lauro murió en abril de 1986 y en el mismo mes muere trágicamente, José Luis Lara, quien tanto lo admiró hasta el punto de convertir la primera versión del Concurso Nacional de Guitarra “Antonio Lauro” en un Festival Internacional.
La primera versión del concurso  fue patrocinada por el Consejo Nacional de la Cultura, en el mes de diciembre de 1986, conjuntamente con la Gobernación del Estado Bolívar, para los estudiantes de las escuelas de música del país, en el Año Internacional de la Paz.
Desde entonces se realiza en esta ciudad un eventorso  Nacional de Guitarra con el nombre de Antonio Lauro en homenaje al músico y cada año en ciudad Bolívar y Ciudad Guayana, durante la semana de la fecha natal del maestro, se realizan conciertos de guitarra clásica interpretados por músicos locales y músicos invitados conmemorando así la  vida y obras.
José Luis Lara, su abanderado y gran promotor,  fue asesinado la noche de este domingo primero de abril (2018)  en la urbanización Los Próceres cuando fue interceptado por delincuentes para robarle el carro.
Debemos resaltar que José Luis Lara fue un avanzado estudiante de la guitarra tanto aquí como en Ciudad Guayana y Caracas. Estuvo presente en recitales diversos países de América Latina, Europa, China y Estados Unidos. También formó parte de agrupaciones como El  cuarteto de Guitarras José Reina, orquesta típica Angostura de Ciudad Bolívar; fundó el Ensamble Orinoco, y conformó, junto a Enrique Márquez, el Dúo Márquez-Lara, Mandolina y Guitarra. Se desempeñó como coordinador y profesor titular de la cátedra internacional de guitarra clásica Antonio Lauro del Conservatorio Carlos Afanador Real, en Ciudad Bolívar, y fue coordinador artístico de las dos primeras ediciones del Festival Internacional Maracay en Guitarra. Él, como Antonio Lauro, probó cómo  a nuestro país se puede servir, sirviendo a los valores del espíritu y cómo puede alimentarse el patrimonio espiritual e intemporal del hombre dándole un mensaje de belleza aunque ello no produzca enriquecimiento sino muchs veces sacrificio y muerte como la ocurrida. (AF)


miércoles, 28 de marzo de 2018

La Troya y el Quiminduñe


El paraparo que la gente pobre de esta ciudad solía usar para sustituir el jabón, era popular además porque en tiempos de Se­mana Santa, los muchachos lo utilizaban para jugar el "Quimin­duñe", suerte de acertijo que distraía de los oficios religiosos a los jóvenes que se detenían en la Plaza Bolívar, antes o después de entrar a la Catedral.
Hemos dicho que el paraparo era popular porque en la actualidad ha dejado de serlo. El crecimiento de la ciudad, la quema y la tala indiscriminadas e irracionales acabaron con este frondoso árbol de las sapindáceas.
Con la extinción del paraparo ha desaparecido también la tra­dición de la Semana Mayor, que es el “par o none" o el " quimin­duñe" / abre el puño / ¿sobre cuánto?...
De los tiernos juegos de Semana Santa sólo queda aislada y debilitada "La Troya" o partida de trompos.
El concreto y el asfalto de las calles han acabado con "La Tro­ya", no obstante hay niños que se las ingenian para coger el trompo en la palma de la mano sin rozar la epidermis con la escabrosa y caliente lija del asfalto.
Partidas de dos, tres, cuatro y hasta diez muchachos van lan­zando sus peonzas una y más cuadras abajo, contra la del que no
dijo a tiempo ¡Troya! o picó más afuera del blanco que los otros. Y al que no supo mantenerse activo hasta el límite convenido le caerá la guiñada o cachada sobre su trompo.
Trompo abajo es trompo en desgracia, trompo caído. Si está hecho con la madera de un Guayabo o de un Majomo que es ma­dera tan dura como la de un quebracho, resistirá las guiñadas, pero si es de Pariaguatán, madera rosada y tierna como la mis­ma tradición, inadecuada al fin para estos tiempos con monst­ruos de acero, todos sabemos lo que habrá de acontecerle. (AF)