sábado, 29 de octubre de 2016

La Casa Agosto Méndez

La casa que el pueblo de la capital bolivarense donó al médico José Manuel Agosto Méndez, autor del Himno del Estado Bolívar, ha sido ofendida por los escombros que el contratista para la remodelación de un inmueble del Consejo Legislativo Regional, arrojó sobre ella.
            Por supuesto, la Casa Agosto Méndez que es patrimonio cultural de los bolivarenses y también histórico por hallarse dentro del corazón del Casco Histórico que es Monumento Público Nacional, no estaba en las mejores condiciones, pero es evidente que los escombros la degradaron, la devaluaron en forma tal que será costosa recuperarla por la Asociación de Escritores, su actual propietaria.
            Dos cartas fueron enviadas al CLEB, una en agosto y esta que sigue el 30 de octubre de 2009, que hasta la fecha no han tenido respuestas:
        Ciudadanos presidenta Mirian Reyes y demás diputados del Consejo Legislativo del Estado Bolívar:  A nombre de la Asociación de Escritores de Venezuela, Seccional Bolívar, me dirijo a usted para plantearle lo relacionado con la Casa Agosto Méndez contigua del inmueble esquina, entre las calles Constitución y Concordia, adquirida por el Consejo Legislativo Regional para extensión de sus oficinas.
            Esta Casa Agosto Méndez, patrimonio cultural de la ciudad, fue comprada en febrero de 2002 a los herederos universales de Juan A. Montes Ávila  para su sede permanente y establecer en ella una biblioteca de autores guayaneses.  Pero había que restaurarla de acuerdo con un proyecto levantado por la Oficina Técnica del Casco Histórico cuando ésta estaba bajo la titularidad de la arquitecta Mildred Egui Boccardo.
            Para los trabajos de refacción y restauración se comprometió ante el doctor Camilo Perfetti, entonces secretario de Finanzas de la AEV, el ex alcalde Lenin Figueroa, dado que el doctor Agosto Méndez había sido Presidente Municipal durante 25 años pero el doctor Figueroa finalizó su mandato sin cumplir la promesa.
            Sabedor el diputado Alfredo Arcila de esta situación se comprometió llevar el asunto a conocimiento del CLEB, para lo cual le entregamos el proyecto, pero en esos días lo nombraron Vicepresidente de la CVG y no ha sido posible seguir en comunicación con ustedes hasta ahora que volvemos acudir ante el CLEB, del cual los intelectuales bolivarenses aguardan una respuesta favorable, fundamentalmente porque esa casa se adquirió para Agosto Méndez por iniciativa del Poder Legislativo que inició una colecta pública en 1943, pues el médico y poeta, autor del Himno del Estado Bolívar, había sido diputado y varias veces Presidente de ese Poder y no tenía casa propia no obstante haber sido un servidor público durante toda su vida profesional.
            Efectivamente, el doctor José Manuel Agosto Méndez, quién nació  el 9 de julio de 1872 y falleció el 8 de febrero de 1944, tiene el mérito además de haber estudiado y graduado médico en el Colegio Federal de Guayana del que también fue docente  de varias asignaturas y fundador de la Revista Horizonte, órgano mensual del Centro Científico y Literario de Ciudad Bolívar que circuló desde 1988 hasta 1914 y la Gaceta Médica desde 1914 hasta 1944.  Escribió 17 libros y fue uno de los propulsores de los Juego Florales del antiguo Teatro Bolívar donde hoy se alza el Palacio Legislativo.
            Lo que aspira la colectividad bolivarense, especialmente médicos e intelectuales guayaneses, es que el CLEB termine lo que comenzó, vale decir, reconstruya y restaure la casa Agosto Méndez aprovechando los trabajos del inmueble contiguo que sirvió durante mucho tiempo de Archivo General del Estado y cuyos escombros fueron arrojados por el contratista dentro del histórico inmueble causando doble daño del que antes tenía.     




La Casa Agosto Méndez Ofendida y Humillada



La casa que el pueblo de la capital bolivarense donó al médico José Manuel Agosto Méndez, autor del Himno del Estado Bolívar, ha sido ofendida por los escombros que el contratista para la remodelación de un inmueble del Consejo Legislativo Regional, arrojó sobre ella.
            Por supuesto, la Casa Agosto Méndez que es patrimonio cultural de los bolivarenses y también histórico por hallarse dentro del corazón del Casco Histórico que es Monumento Público Nacional, no estaba en las mejores condiciones, pero es evidente que los escombros la degradaron, la devaluaron en forma tal que será costosa recuperarla por la Asociación de Escritores, su actual propietaria.
            Dos cartas fueron enviadas al CLEB, una en agosto y esta que sigue el 30 de octubre de 2009, que hasta la fecha no han tenido respuestas:
        Ciudadanos presidenta Mirian Reyes y demás diputados del Consejo Legislativo del Estado Bolívar:  A nombre de la Asociación de Escritores de Venezuela, Seccional Bolívar, me dirijo a usted para plantearle lo relacionado con la Casa Agosto Méndez contigua del inmueble esquina, entre las calles Constitución y Concordia, adquirida por el Consejo Legislativo Regional para extensión de sus oficinas.
            Esta Casa Agosto Méndez, patrimonio cultural de la ciudad, fue comprada en febrero de 2002 a los herederos universales de Juan A. Montes Ávila  para su sede permanente y establecer en ella una biblioteca de autores guayaneses.  Pero había que restaurarla de acuerdo con un proyecto levantado por la Oficina Técnica del Casco Histórico cuando ésta estaba bajo la titularidad de la arquitecta Mildred Egui Boccardo.
            Para los trabajos de refacción y restauración se comprometió ante el doctor Camilo Perfetti, entonces secretario de Finanzas de la AEV, el ex alcalde Lenin Figueroa, dado que el doctor Agosto Méndez había sido Presidente Municipal durante 25 años pero el doctor Figueroa finalizó su mandato sin cumplir la promesa.
            Sabedor el diputado Alfredo Arcila de esta situación se comprometió llevar el asunto a conocimiento del CLEB, para lo cual le entregamos el proyecto, pero en esos días lo nombraron Vicepresidente de la CVG y no ha sido posible seguir en comunicación con ustedes hasta ahora que volvemos acudir ante el CLEB, del cual los intelectuales bolivarenses aguardan una respuesta favorable, fundamentalmente porque esa casa se adquirió para Agosto Méndez por iniciativa del Poder Legislativo que inició una colecta pública en 1943, pues el médico y poeta, autor del Himno del Estado Bolívar, había sido diputado y varias veces Presidente de ese Poder y no tenía casa propia no obstante haber sido un servidor público durante toda su vida profesional.
            Efectivamente, el doctor José Manuel Agosto Méndez, quién nació  el 9 de julio de 1872 y falleció el 8 de febrero de 1944, tiene el mérito además de haber estudiado y graduado médico en el Colegio Federal de Guayana del que también fue docente  de varias asignaturas y fundador de la Revista Horizonte, órgano mensual del Centro Científico y Literario de Ciudad Bolívar que circuló desde 1988 hasta 1914 y la Gaceta Médica desde 1914 hasta 1944.  Escribió 17 libros y fue uno de los propulsores de los Juego Florales del antiguo Teatro Bolívar donde hoy se alza el Palacio Legislativo.
            Lo que aspira la colectividad bolivarense, especialmente médicos e intelectuales guayaneses, es que el CLEB termine lo que comenzó, vale decir, reconstruya y restaure la casa Agosto Méndez aprovechando los trabajos del inmueble contiguo que sirvió durante mucho tiempo de Archivo General del Estado y cuyos escombros fueron arrojados por el contratista dentro del histórico inmueble causando doble daño del que antes tenía.     




ALEJANDRO OTERO


Alejandro Otero Rodríguez ​ pintor y escultor bolivarense es junto a Jesús Soto y Carlos Cruz-Diez uno de los artistas cinéticos más importantes de Venezuela. 
Alejandro Otero nació el 7 DE MARZO DE 1921.  Tanto que quiso a Ciudad Bolívar y tan poca suerte que tuvo cuando intentó materializar esa querencia con una de sus grandes obras artísticas.  A la ciudad le regalo un proyecto artístico monumental para que el estado o el sector institucional público o privado lo ejecutara, pero hasta ahora ha sido notable la indiferencia.
         Mejor fortuna tuvo en Ciudad Guayana y  Guri donde resplandecen a la luz del sol y de la luna sus enormes estructuras móviles y en Caracas donde existe un Museo con su nombre dentro de un proyecto más ambicioso.
         De él es posible ver sus Coloritmos en el Museo de Arte Moderno “Jesús Soto” que en el 90 cerró el año exhibiendo setenta obras del artista, porque su proyecto de una Tea Crepuscular de 50 metros, alzada como un faro en la prolongación del Paseo Orinoco, justo en el sector de las Lagunas del Medio y  Los Francos, no ha podido ser ni será, pues nada se  ha dicho ni se percibe dentro de los planes anunciados para resaltar el paisaje y ornato del lugar con fines turísticos.
         José Rosario Pérez cuando era director del taller de Artes Plásticas “María Guevara Machado”, acondicionó la sala principal y le puso el nombre de “Alejandro Otero”, un homenaje en vida que el propio artista inauguró, pero ella duró activa mientras quien fue su promotor estuvo al frente del taller.  La Escuela de Artes Plásticas fundada en la Casa Liccioni también fracasó
         Mimina Rodríguez Lezama, en los primeros tiempos de la Casa de la Cultura “Carlos Raúl Villanueva”, creó el Salón de pintura “Alejandro  Otero” y el concurso anual de poesía “Alarico Gómez” con una partida que logré incluir en la Ley de Presupuesto de ingresos y gastos públicos, pero cuando dejé de ser parlamentario se acabó la fiesta.
         Por consiguiente, Alejandro Otero, nacido, criado y crecido entre El  Manteco, Upata y Ciudad Bolívar,  no ha tenido suerte en la ciudad donde estudió su primaria.  Me contó un buen día que estudió en el Colegión y desde el Paseo 5 de julio (Paseo se llaman ante la avenida) donde vivía con su madre habitando una humilde casa de bahareque, venía montado en un burrito prestado que dejaba amarrado en la esquina de la Plaza Bolívar mientras permanecía en la escuela.
En esta ciudad, a muy temprana edad, comenzó su aventura por hacerse un pintor.  Tuvo que vencer la barrera del estudio casi obligado en el Mácaro y el trabajo en el banco Royal of Canadá que a la postre necesito de un Consejo de Familia en el que insistió que quería ser un visual, de suerte que aquí se decidió su vida de artista viendo que no mostraba ningún entusiasmo por otro oficio que no fuera la pintura.
Pues bien, decíamos que Alejandro Otero por lo antes dicho, no ha tenido suerte en la ciudad. Más suerte ha tenido en Caracas donde se  fundó un Museo de Artes Visuales con su nombre que dirigía en “La Rinconada”, el artista Jorge Gutiérrez. Un Museo que  nació con el proyecto de ampliarse con una Escuela Nacional de Fotografía, el Taller de Artes Visuales Héctor Poleo y la Plaza Alejandro Otero.
 Bueno, hasta una Plaza allá. En cambio, aquí  en Ciudad Bolívar, la húmeda tierra de sus amores,  no hay ni siquiera  una calle con su nombre. Mejor fortuna en todo caso ha tenido Soto, maestro pionero del arte óptico,  con un Museo y una avenida que llevan su nombre; más brillante ha sido la estrella de Antonio Lauro, el gran maestro internacional de la guitarra, a quien el Gobierno le restauró la casa donde nació para que funcione allí como hace 20 años un taller de actividades musicales y ni se diga de la suerte, aunque después de muerto, de Alejandro Vargas, el legendario trovador del Orinoco,  que tiene una Avenida con su nombre, un concurso de música con su apelativo y un monumento en el Cementerio Centurión para que se eternice en la memoria y no sólo lo lloren, como dice su popular aguinaldo, las campanas de la Catedral.(AF)




miércoles, 26 de octubre de 2016

Origen de la Procuraduría del Estado


Es a partir de la llamada Revolución Restauradora liderada por Cipriano Castro, cuando los gobiernos de los estados federales comienzan a instituir por decreto la figura del Procurador.  Esto ante el vacío a causa de la anulación en 1874 del Decreto del Ejecutivo Nacional que creaba los Procuradores Generales de los Estados.
         El Presidente del Estado Bolívar, general Julio Sarría Hurtado (en la foto), con fecha 5 de abril de 1902, dicta, a propósito, un Decreto de cinco artículos creando el cargo de Procurador General.  Por resolución aparte designa titular al doctor José Miguel Torrealba García y  primero y segundo suplentes al doctor Pedro Felipe Escalona y señor Luis Antonio Guerra.
         Torrealba García era doctor en ciencias políticas, graduado el 28 de agosto de 1894, en la Escuela de Derecho del Colegio Federal de Guayana, entonces bajo la rectoría del Dr. José María Emazábel.  Escalona, igualmente se había graduado en el mismo Colegio, el 2 de marzo de 1902, siendo Rector el doctor. Santiago Izaguirre.
         Luis A. Guerra no era abogado, sino simplemente “procurador” bajo la acepción de agente judicial, oficio que se estilaba entonces como auxiliar o colaborador del abogado en la realización de determinados trámites que ocuparían demasiado tiempo al Procurador General, distrayéndolo en sus funciones.
         El decreto, refrendado por el Secretario General de Gobierno, Manuel Silva Medina, fue promulgado en el diario vespertino “El Anunciador” el martes 8 y disponía que se diera cuenta a la Legislatura del Estado en su próxima reunión.
         La Asamblea Legislativa instalada en  mayo de 1904, bajo la presidencia del doctor Brígido Natera,  dotó al Estado Bolívar de una nueva Constitución en la cual se le dio rango constitucional a la figura del Procurador, pero inmersa en la institución del Ministerio Público del Estado como órgano del Poder Ejecutivo ante el Poder Judicial.  La Constitución de 1953 separa las funciones del Procurador de las del Ministerio Público y la de 1965 suprime la facultad que hasta entonces  tenía el Poder Ejecutivo de elegir y remover libremente al Procurador y la asume plenamente la Asamblea Legislativa. Es la Constitución de 1983 la que le otorga a  la Procuraduría General del Estado el rango de institución, regida por una ley específica.
         De todas maneras, es durante la etapa democrática que se inicia en 1958 cuando el Procurador o la Procuraduría, comienza a tener presencia y solidez como órgano de representación jurídica y guardián permanente del orden jurídico en toda la jurisdicción del Estado. Desde entonces se han desempeñado como titulares los doctores Pacífico Rodríguez, Luis Toussant Ortiz, Argenis Daza Guevara, José Alí Jiménez Contreras, Eleazar Felipe Balza Hernández, Miguel Hernández Oronoz, Carlos Alberto Valery Avila, Andrés Rafael Hermoso González, Marvel José Martínez Romero, César Alfredo Hernández, Rafael González Arias, Raimo Gutiérrez, Claudia Silva Oropeza, Francisco Hamilton (2002-4).
         Desde principios de siglo y dentro del concepto de la perfectibilidad, la institución de la Procuraduría ha venido evolucionando pero, evidentemente, que aun le resta por avanzar.  Ha habido un esfuerzo por mejorarla, pero ello no depende de la iniciativa, la imaginación y la experiencia del Procurador, sino de los otros entes involucrados como el Ejecutivo y la Asamblea Legislativa.  En ese sentido, el Procurador Andrés Hermoso González, en su oportunidad, manejó la posibilidad de una modificación o reforma de la Ley para definir el perfil del Procurador ideal para estos tiempos, para lo cual habría que impulsar la Carrera de Procuraduría a fin de que los abogados que se ocupan del oficio puedan especializarse. (AF)

domingo, 23 de octubre de 2016

La Parroquia San Francisco de Asís




La parroquia San Francisco de Asís fue fundada en el año 1957 siendo su párroco para ese entonces, el Padre Jesús López quien dirigió la parroquia por espacio de un año; luego asumió la responsabilidad el padre Andrés Hermida durante el lapso de dos años.
A partir del 17 de septiembre de 1962 esta parroquia ha venido siendo dirigida acertadamente por el padre Antonio Opazo (en la foto) quien ha realizado una encomiable labor.
Durante este periodo se construyeron dos Capillas: el Santo Cristo en el barrio Negro Primero y San Antonio en el barrio Blanquita de Pérez.  Se organizaron diferentes pastorales: juvenil y adultos, de enfermos, Catequesis, Vocacional y Misional entre otras. Cabe señalar que esta parroquia no solamente se ha dedicado a las atención pastoral o espiritual sino, también por otras necesidades de nuestra comunidad parroquial, particularmente por el aspecto social, donde se han puesto en servicio hasta el presente único por su calidad y numero  en esta región, como son: Centro Infantil, Dispensario Medico Odontológico, Comedor Infantil Gratuito, Centro de Educación y Recuperación Nutricional, Centro de Capacitación Social, Roperillo Parroquial, Librería. En cuanto a salud, además de los servicios antes señalados se cuenta con las consultas de: Medicina General, ginecología, pediatría, cardiología, traumatología, ortopedia infantil, cirugía y laboratorios clínicos. Por todo esto lo antes mencionado cabe destacar la importancia del trabajo realizado hasta ahora en forma tenaz y eficiente del párroco Antonio Opazo, quien durante 32 años ha venido trabajando para la comunidad parroquial y colectividad en general.

El  Padre  Antonio Opazo
El Padre Antonio Opazo Gardón es nativo de la provincia de Orense (España).  Allá nació el 16 de diciembre de 1931 y luego de realizarse en la educación básica emprendió hasta graduarse los estudios  de filosofía y Teología en el Instituto Teológico de Santiago de Compostela. 
Se ordenó de sacerdote el 22 de marzo de 1958 (está celebrando sus Bodas de Oro) y luego de tres años de haber pagado el noviciado enfiló sus esperanzas hacia siguiendo la ruta de los primeros franciscanos que llegaron a Guayana con don Antonio de Berrío y en Guayana, específicamente en Ciudad Bolívar se quedó sembrado posiblemente para siempre con un afán y una carga de responsabilidades que se ha impuesto bajo el mandato y protección de sus hábito.. 
Aquí en la ciudad del Orinoco se desempeña como sacerdote mayor de la Parroquia San Francisco de Asís y desde entonces no ha cesado de trabajar y estudiar buscando la perfección intelectual y espiritual para servir mejor a la comunidad..  Ha realizado veinte cursos de especialización, entre ellos, el Magisterial en Caracas, Ciencias Políticas, dirección de Grupos Juveniles, líderes cristianos, espiritualidad sacerdotal, planificación familia, curso sobre la situación real de la juventud centroamericana (Costa Rica).. 
Ha desempeñado 22 cargos, entre ellos, el actual de Párroco de San Francisco de Asís, Profesor en el Colegio San Francisco, Secretario de Visita Pastoral de Monseñor Juan José Bernal Ortiz,  Asesor Arquidiocesano de la Juventud Católica Venezolana, Capellán de la Guardia Nacional donde ha venido ascendiendo desde la jerarquía  de Teniente asimilado en 1980 hasta Coronel en el 2003.


         Entre las obras realizadas destacan la organización de la Parroquia, remodelación del Templo parroquial, construcción de la Capilla San Antonio en el Barrio Blanquita de Pérez, construcción de la Capilla Santo Cristo en Negro Primero, Fundador y director del Centro de Capacitación San Francisco de Asís, Fundador del Dispensario en la misma parroquia, así como el ya mencionado Centro Médico Odontológico, Centro Materno Infantil, Centro Cultural Juvenil, el Roperillo, Librería, Centro de Educación y Recuperación Nutricional. (AF)

viernes, 21 de octubre de 2016

Ramón Isidro García Gil (Tabaquito)


A Ramón Isidro García Gil sus amigos y copartidarios le endilgaron el remoquete de “Tabaquito”, acaso porque era adicto al tabaco habanero, el mismo, aunque de menor calidad, que sensibilizaba la percepción del héroe de la II Guerra Mundial, Sir Winston Churchill.
         Se veía Ramón Isidro muy orondo con su tabaco, no sólo por su humo aromático provocador, sino por el color característico del mismo armonizando con su piel mestiza rozada por el ambiente quejumbroso del barrio Negro Primero donde había nacido él y su misma familia fundadora del sector junto con otras familias que luego destacaron en su profesión como lo Zurita.
         De allí emergió a la vida pública cuando apenas era un mozalbete.  Pero no es lo más curioso, sino que habiendo nacido en un barrio pobre, sin preparación intelectual aunque despierto y  facundo, llegó a ser edil, dirigente sindical y Vicepresidente del Concejo Municipal de Heres.
         Devoto de Jóvito Villalba, a quien trataba de imitar la tonalidad de su discurso, se fue un día a Caracas con los dirigentes de URD Humberto García, Pablo Guerra, Oswaldo Curra y Adolfo Thali a hacer un curso sindical que aprovecharon muy bien pues Adolfo Thali terminó siendo presidente del Sindicato de la Siderúrgica y él del sindicato de la CANTV pues su gerente Lozano Villegas le había dado allí un puesto como cobrador.
         Un día lo enviaron a Caicara a preparar el ambiente para una posible visita electoral de Jóvito.  Le dieron para sus gastos diez bolívares y asombrosamente regresó con cinco.  En inusitado alarde de honradez y mística militantes devolvió los cinco bolívares a René Vhalis, responsable de las finanzas, con el agregado de una vianda de las típicas y dulces arepas de Coroba.
         En cierta ocasión le oyó decir a Horacio Cabrera Sifontes que si por desgracia llegaba a quedar inválido, sobreviviendo en silla de rueda, no vacilaría en darse un tiro y Ramón Isidro García Gil estuvo de acuerdo con el escritor.  Pero fue incapaz de hacerlo el día en que de tanto fumar fue víctima de una trombosis cerebrar.  De todas maneras falleció meses después, irónicamente, poseído por una millonaria suerte en la lotería de la que también era adicto inspirado por el humo aromático de la cumarina de su tabaco.
El Barrio Negro Primero donde nació Ramón Isidro, pertenece hoy a la Parroquia Vista Hermosa.  Es ya un sector urbano importante limitado por la Avenida 17 de Diciembre, los Farallones del Río San Rafael, el Barrio Angostura y la Avenida Nueva Granada.  Tiene su placita y una escuela, la Bethel, fundada por el pastor evangélico José Luis Orsetti. 
A Negro Primero (Pedro Camejo), muerto en la Batalla de Carabobo, los miembros de una hermandad de espiritistas que lo invocan con ron y tabaco al igual que a otros difuntos, quisieron erigirle una capilla, pero el obispo Crisanto Mata Cova movió sus influencias y lo impidió, de todas maneras vecinos trabajan para que lo mismo que hicieron con Páez en La Mariquita, le erijan un busto al valiente Negro Primero en la Placita del barrio. 
Entre los primeros pobladores de ese sector en los años 40, están la familia Zurita, la Familia Mota, la Familia Aparicio, la Familia Morillo y la Familia García Gil, a quien pertenece Ramón Isidro García Gil, quien fue dirigente sindical, edil y Vicepresidente del Concejo Municipal de Heres.
Por el sector de Negro Primero pasa la quebrada de “Quita Calzón” donde ocurrió el primer accidente de automóvil por volcamiento y cuyo nombre responde según la leyenda a un negro cimarrón  morador de esos predios, que le embestía de noche a los transeúntes y los despojaba hasta de sus calzones. (AF)








miércoles, 19 de octubre de 2016

El 19 de Abril y el 5 de Julio



En la escuela de periodismo nos enseñaron que las funciones de los medios de comunicación social, impresos o radioeléctricos, son las de informar, entretener, coadyuvar a la formación del ser humano y elevar el nivel de sus conocimientos de la manera más fiel, honesta y auténtica.
         De allí que los medios, a la vez que empresas de lucro son al mismo tiempo empresas de cultura con un código de ética preestablecido y que, por consiguiente, no admiten improvisación técnica ni humana en la elaboración del producto que se le ofrece al receptor que siempre cree de buena fe.
         Esto lo digo porque en los medios de comunicación de provincia, por comodidad, economía y por desconocimiento, se cae en la tentación de la improvisación y de cubrir la demanda del día con lo que llega al medio.
         Le negligencia de la dirección o redacción se nota más cuando de hechos y fechas históricas se trata como viene sucediendo de confundir el 19 de abril de 1810 con el 5 de julio de 1911.
         Ni matemática ni históricamente 19 es igual a 5 como viciosamente dan a entender algunos medios y entes públicos.  ¡Cuidado¡  El 19 de Abril sí realmente fue un paso importante que condujo a la Declaración de la Independencia por parte  de varias provincias sujetas a la Capitanía General con sede en Caracas, pero que también ha podido no conducir a ella, sino quedarse como así lo había proclamado la Junta Suprema, en un gobierno propio pero conservando los derechos soberanos del Rey Fernando VII.
         Afortunadamente, en el trayecto de los quince meses que van desde el 19 de Abril de 1810 al 5 de julio de 1811, las intensas deliberaciones en el seno de la Junta Suprema, Cabildo de Caracas, Junta Patriótica y Congreso instalado el 2 de marzo, llevaron al convencimiento mayoritario de que era oportuno emanciparse de España.
         De manera que fueron y son dos fechas distintas aunque muy relacionadas y concatenadas a lo largo de un proceso dado por circunstancias que tenían claras motivaciones en las tentativas de independencia de Gual y España, de Miranda y por la invasión de España por Napoleón Bonaparte.
         Sorpresivamente ocurre casi siempre que el 19 de abril, muchos erróneamente han coincidido en afirmar que estamos celebrando el aniversario de la “Declaración de la Independencia y no es así.  La Declaración de Independencia la celebramos el 5 de Julio.  No hay que confundir aquel acto cívico del Cabildo de Caracas con ese otro magno y soberano del Congreso Constituyente, referente al pronunciamiento firme, categórico y resuelto de romper todo lazo de sujeción con la monarquía hispana.
         Venimos observando que existe un triste desconocimiento de nuestra historia y de las fechas hitos de la nacionalidad, no obstante que desde muy temprana edad se nos enseña en la escuela que la Declaración de la Independencia ocurrió el 5 de julio de 1811 luego de un proceso deliberante que se inició el 19 de Abril de 1810 en la municipalidad caraqueña con la destitución del Capitán Vicente Emparan y la instauración de una Junta Suprema.
         El Cabildo de Caracas no podía arrogarse el derecho ni la soberanía de las demás provincias para proclamar y declarar en su nombre la independencia. Por lo tanto, eso jamás ocurrió, ni siquiera el Cabildo caraqueño la declaró en su propia jurisdicción. Su propósito (así consta en acta) era que en vez de Vicente Emparan, fuese una Junta la que atendiera “La salud pública de este pueblo que se halla en total orfandad, no solo por el cautiverio del Sr. D. Fernando Séptimo, sino también por haberse disuelto la junta (La Junta de Regencia en Madrid) que suplía su ausencia...” El Cabildo a través de una Junta Suprema de 23 miembros asumió la representación política de la provincia, pero aclarando que gobernaba en nombre de Fernando VII. (AF)      
           




lunes, 17 de octubre de 2016

Los tres poderes


Los tres poderes: la Reina, el Alcalde y el Gobernador.  La Reina, en el centro como siempre, es la más débil, pero la que tiene mayor poder de seducción, la que deslumbra y subyuga por su belleza.  Los otros poderes se rinden a sus pies y para halagarla son capaces de cualquier cosa a expensa de sus fortalezas.
        La Reina igualmente es capaz de cualquier cosa a expensa de su belleza para hacer que los adversarios aflojen el corazón y sonrían hasta en los momentos de conflicto y mire si los hubo aquí en Bolívar en tiempos de Jorge Carvajal y Andrés Velásquez.  Durante el curso de la campaña electoral se dijeron y se tiraron con todo, pero luego del triunfo fueron capaces de conciliar para beneficio propio y de las mayorías que los eligieron.  Así es y debe ser siempre la democracia legítima.
        La democracia es la cultura de la discusión, la confrontación dialécticamente ideológica y programática, sin odios ni complejos, sin rencores ni revanchismos. La democracia no debe interpretarse ni ejercerse en función de intereses sectarios, sino amplia y  universalmente, de manera que sus bondades que las tiene y son muchas, nos arrope a todos.
        La democracia es convivencia, comprensión, igualdad, libertad, justicia, paz  La democracia no admite egoísmos, parcialidades fanáticas, no admite amenazas, chantajes, descalificaciones, insultos, discriminaciones.  La democracia es una cultura, un sistema de vida.  Pero hay que aclarar que la democracia no es algo que nos cae del cielo, sino algo que se construye, que se edifica cada día y que hay que defender técnicamente, racionalmente para lo cual hay que creer en ella y en ella va implícito como cuestión sustancial los valores éticos.
        Así nos dijo en cierta ocasión el profesor de teoría política, Marcos Cupulo subrayando eso, que sin valores éticos no se puede concebir la democracia.  La democracia nada más para justificar un proceso político sería como fabricar una máquina política para obtener consenso y, en consecuencia, la peor de las dictaduras. Un modelo social y político nada más para justificar el consenso,  alejaría la posibilidad del individuo  para afirmar sus valores.
        Y si bien, como dice Cupulo,  la democracia hay que construirla, no olvidemos que en ella juega papel importante la educación.  Es lo que cree el profesor  Luis González Cordero y al tocar ese aspecto resalta la figura de Bolívar. El Libertador supo ver en su exacta dimensión el valor y la importancia de la educación en función de la Democracia tanto para el ejercicio de ella como para ejercer los derechos políticos y sociales. 
En todo caso, tiene que ser una educación de la inteligencia y del carácter.  No sólo para el saber, sino también para la virtud.  Nuestra escuela, por lo tanto, tiene como obligación el cultivo de la vida democrática que equivale a enseñar a convivir, a cooperar, a respetar lo diferente y lo contrario en los otros para sí llegar a comprenderlos a ellos y a nosotros mismos.  De nuestra conducta a la hora de votar y escoger a los miembros de los poderes depende la existencia impecable y perdurable de la democracia.  Hay que saber elegir, no hay que dejarse influenciar y menos dejarse  complacer por una ayuda, una dádiva.  Cuando se ingresa al cubículo electoral para elegir, hay que hacerlo desprejuiciado, deslastrado de todo compromiso, exepto el que uno tiene consigo mismo y el país como un todo.
La Democracia, en todo momento y circunstancia es la Reina, debe tenerse y venerarse como una Reina, una bella soberana que tutela los poderes y que como el símbolo de la fotografía, sabe y hace sonreír, pero que tiene, aunque pintada, bien afiladas las uñas para defenderse de cualquier eventual satrapía. (AF)



sábado, 15 de octubre de 2016

Primera tentativa por un Hipódromo para Ciudad Bolívar


El doctor Mario Briceño (hijo), quien había sustituido a su padre en la dirección del Archivo General de la Nación, me envió copia facsimilar de un documento del 15 de junio  1885 correspondiente al Contrato celebrado entre el Gobierno del Estado Bolívar, presidido por el general  J. M. Bermúdez Grau y Ramón B. Luigi para la construcción de un hipódromo en Ciudad Bolívar.
         El por qué este documento se halla en el Archivo de la Nación lo explica el que entonces un contrato de este tipo lo suscribían las partes previa autorización de un Consejo de Administración y luego el Ejecutivo tenía que enviar copia certificada al Ministerio de Fomento, Dirección de Riqueza Territorial, no sólo para su conocimiento sino porque el Gobierno central tenía que dar permiso para la libre introducción de los materiales y efectos requeridos para una obra de tal naturaleza.
         Pero lo importante no es eso sino que el dicho documento testimonia la primera tentativa formal y legal registrada para construir un hipódromo en la capital bolivarense.
         Entonces se pensaba construirlo en terrenos del antiguo convento de los franciscanos, vale decir, en lo que es hoy la Plaza Centurión, utilizando una extensión de 20 mil metros cuadrados que debía ser acusada ante el Concejo Municipal y otorgada por  el Presidente del Estado por espacio de diez años, al término de los cuales la obra pasaba a ser propiedad del Municipio.
         Luigi se comprometía empezar la construcción del hipódromo seis meses después de firmado el contrato y quedaba obligado  a dar el diez por ciento del producto de cada función, destinado al Hospital de Caridad del Distrito Heres.
         Días después, Luigi envió al Presidente del Estado una lista de los materiales que debía adquirir en el extranjero para la construcción de la obra a objeto de que solicitara del Gobierno Nacional la exención de los derechos de importación.
         Se trataba de 30 mil pies de pechipén, 20 mil pies cuadrados  de alfardas, 720 tablones de 2 pulgadas, 3.200 cabillas, 11.500 kilos de zinc en láminas, 1.380 kilos de clavos de hierro, 130 kilos de tornillos y 50 docenas de sillas de rejillas.
         Pero hubo contratiempos y Luigi jamás pudo materializar su proyecto.  Ciudad Bolívar no tendrá Hipódromo sino en 1907 por iniciativa del Jockey Club, presidido por el doctor Antonio María Delgado y Santos Palazzi.  Fue inaugurado los días 27 y 28 de octubre en la parte oriental de la ciudad (Santa Lucía) con un programa de cinco carreras por día, cada una de tres caballos sobre pista de un mil metros y tribuna para 500 personas.
Este Hipódromo se mantuvo en pie hasta 1935 que fue mudado a la zona de Los Morichales, justamente donde funciona el Auto-mercado CADA. Ese Hipódromo se mantuvo activo hasta 1964-1966 que un grupo de propietarios de caballos de carreras liderados por José Antonio Grimaldi decidió construir un Hipódromo, en la zona perimetral de Jobo Liso, que superó en instalación a todos los anteriores.
El de Jobo Liso, declarado en quiebra a mediados del 2002,  fue desmantelado e invadido anárquicamente por los sin techo bajo la indiferencia absoluta de la Alcaldía de Heres.
El 12 de octubre de 2002, por iniciativa de su propietario el médico gastroenterólogo Matteo Meo Pollino (en la foto), surgió un nuevo Hipódromo a quince minutos de la ciudad, vía Maripa, con el nombre de Centro Turístico y Ecuestre “Rancho Alegre”, el cual comenzó a operar en firme el 30 de noviembre con triple jornada los días viernes, sábado y domingo. Este nuevo Hipódromo pertenece al sistema nacional mutualista de Hipódromos y el Sistema Nacional de Juegos y Apuestas Hípicas.  Cuenta con una pista de carreras de 1800 metros de arena completamente natural, una primera tribuna para 2000 personas y un Jockey Club. (AF)



jueves, 13 de octubre de 2016

Bartolomé Tavera Acosta



Bartolomé Tavera Acosta, quien nació el 24 de abril de 1866, era partidario de Cipriano Castro y éste en agradecimiento lo nombró Gobernador de Río Negro, territorio donde escasamente duraban los gobernadores siempre en conflicto con el Cacique de Isla Ratón.  De suerte que en previsión y velando siempre por su vida, renunció y se vino para Ciudad Bolívar ante de que Gómez le diera el zarpazo a su compadre.  En la capital bolivarense, más reposado, pudo darle rienda suelta a su espíritu inquieto de historiador.  Pero también tuvo a punto de morir ahogado en el Orinoco al naufragar “La Verdad”, vapor conde viajaba siendo Inspector de Aduana.
         De todas maneras tenía que morir aunque nunca creyó que tan joven pues falleció en Maracay a la edad de 44 años  el 8 de febrero de 1931.  Ya se había casado en Ciudad Bolívar con la guayanesa Isabel La Grave (1911).  Aquí en esta ciudad en agosto de 1910, el etnólogo e historiados  regional recibió de la Universidad de Bogotá el grado de doctor en filosofía y letras y el doctorado Honoris Causa del Instituto de Estudios superiores de Roma. Asimismo los premios de  los Juegos Florales de Ciudad Bolívar por sus trabajos de investigación “Las estrellas de la Bandera Nacional” e “Historia de las provincias orientales de Venezuela durante la primera república”.
El escritor carupanero, Bartolomé Tavera Acosta, quien dedicó la mitad de su vida y extraordinaria capacidad de investigador a la Provincia de Guayana,  fue Secretario General de Gobierno, Concejal, Legislador, Inspector  de Aduana y Gobernador del Territorio Federal Amazonas.  Del Estado Aragua fue su  Senador, Secretario General y Gobernador.
         Vida intensa tuvo este polígrafo en Ciudad Bolívar. Vivía en la calle Libertad, frente al edificio de Eugenio Berletta, sede más tarde del Liceo Sucre y después Corresponsalía de El Nacional. Allí, frente a ese edificio donde dio sus primeros pasos la telefonía bolivarense, escribió la mayoría de sus treinta obras, entre ellas “Anales de Guayana” que es la crónica más densa escrita de la región desde la Colonia hasta la Guerra de los Azules.
         El Historiador Ramón Armando Rodríguez, en su “Diccionario Biográfico e Histórico de Venezuela” señala que posiblemente después de Arístides Rojas, ha sido Tavera Acosta, el científico venezolano que ha tratado mayor número de asuntos sobre nuestro país.
         Pascual Venegas Filardo afirma por otra parte, que la obra de Tavera Acosta  es vasta y compleja, comprende temas de historia venezolana, etnología, lingüística, espeleología y geografía. Esta última, sin ser  la más extensa, es no obstante una de las más interesantes por lo que aporta al conocimiento geográfico del Sur de Venezuela.
         Siendo Gobernador del Territorio Federal Amazonas, designado por el Presidente Cipriano Castro, de cuyo nacionalismo era admirador, escribió “Río Negro” que es una monografía de carácter regional y donde se condensa la historia de aquella zona que en un tiempo fue turbulenta por la ambición que despertó en mucha gente la explotación del caucho y las resinas. Bastaría con recordar a Tomás Funes y las peripecias que vivió hasta parar en la Cárcel de Ciudad Bolívar el escritor Rufino Blanco Fombona, quien también fue Gobernador del selvático Territorio cuya capital entonces era San Fernando de Atabapo.
         En el Estado Bolívar sólo un Liceo, el de Upata,  recuerda su nombre, pero al escritor lo recuerdan más los bolivarenses por su libro “Anales de Guayana” que como bien expresó en el prólogo de una reedición el historiador  Manuel Alfredo Rodríguez  “...es el fruto de una larga investigación centrada en los archivos de Ciudad Bolívar y los errores que seguramente tiene son de escasa monta al lado de sus grandes méritos.  De ahí que los Anales sea un libro caro al corazón de los guayaneses”. (AF)
        



martes, 11 de octubre de 2016

Eduardo Martínez del Box


El cómico argentino, nacionalizado en Venezuela, Eduardo Martínez del Box (en la foto), ingresó en la madrugada del 17 de marzo de 1974, en el  Hospital Universitario Ruiz y Páez, tras sufrir una herida de bala en la pierna izquierda y otras lesiones en el rostro.
Martínez del Box, de 36 años, actor y coproductor del “Programa sin Nombre” que se transmitía los lunes por el canal 8 de CVTV, fue herido con proyectil de pistola 7.65 disparado por Pedro Pablo Balza Santiago, de 23 años, merideño y propietario del “Piano Bar” del Hotel Bolívar, hoy Hotel Colonial del Paseo Orinoco de Ciudad Bolívar..
Informaciones obtenidas del propio agraviado indicaron que este fue herido en el propio interior del Hotel, a las tres de la madrugada luego de reñir con el regente del “Piano Bar” por asunto que se negó a especificar.
El cómico de televisión, después de sangrar un tiempo, fue trasladado en un camión volteo que a esa hora pasaba por el Paseo Orinoco. Su conductor Reinaldo Magallanes, quien vio al cómico de bruces en el suelo y sangrado, lo auxilió inmediatamente y lo llevó al puesto de emergencia del hospital, donde el médico de guardia le apreció herida con orificio de salida en la pierna izquierda y herida en el labio superior y la ceja izquierda.
A la hora en que el periodista habló con el artista, estaba todavía acostado en la mesa donde fue asistido, debido a la falta de camas del hospital.
Se quejaba. La herida en la boca le dificultaba el habla y casi si pudo dictar el número telefónico de Jorge Citino en Caracas para que le comunicara lo ocurrido.
El artista debía viajar ese día para grabar el programa del próximo lunes. Se hallaba en Ciudad Bolívar desde el martes y tenía una habitación fija en el Hotel Bolívar desde los días de carnaval que ese año estuvieron reinadas por le bella Teresa Lainette y presididas en el Comité Organizador por Aziz Rassi.
Eduardo Martínez del Box prácticamente vivía en Ciudad Bolívar y solo viajaba a Caracas para producir su programa. Era realmente popular, y al divulgarse  la agresión de que fue objeto, mucha gente empezó a llegar al hospital para saber de su estado.
El inspector de la Delegación de la PTJ, López Macuare, informó que el autor del disparo se presentó horas después voluntariamente a la Delegación. No dio más detalles sobre el asunto, alegando que la investigación pertenecía al secreto sumarial.
Eduardo, Martínez del Box, fundó junto con su padre Tito, la popular  Radio Rochela, un programa humorístico  transmitido por Radio Caracas Televisión (RCTV) inclinado a parodiar situaciones cotidianas, políticos, artistas, novelas de televisión y concursos como el Miss Venezuela.
Tito Martínez,  padre de Eduardo,  llegó a Venezuela en 1956. Tres años después reunió a un grupo que haría historia en la televisión nacional: César Granados, Pepeto López, Américo Navarro, Jorge Citino, Manolo "Semillita" Malpica, José Ignacio Cadavieco, Toco Gómez, Enrique Alzugaray, Pedro Belisario, Eduardo Martínez del Box, Fina Rojas y José Antonio Gutiérrez. 
Eduardo Martínez del Box murió en la miseria según se desprende de lo que dijo Ramón Jaramillo, en un escrito de abril de 2007, refiriéndose al cierre de Radio Caracas, se preguntaba ¿cuántas personas no derramaron lágrimas, murieron en la miseria?  Recordemos a Eduardo Martínez del Box y al inefable Don Kiko Mendive.  Ellos sufrieron racismo y discriminación y tuvieron mayores padecimientos que los del recordado "Número 1" de la Radio y Televisión venezolanas, Renny Ottolina, quien bien podía defenderse solo, pues había amasado una considerable fortuna. (AF)



domingo, 9 de octubre de 2016

La República es una e indivisible

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En 2017, se cumplieron doscientos años de la llegada del General Simón Bolívar a la Angostura del Orinoco.  Dice la tradición oral que llegó por el Puerto de la Cocuyera y subió con su cortejo de oficiales del Estado Mayor por la calle de las Orozco, que después le pusieron debido a ese suceso “Calle Libertad”.
         Subió por la calle de las Orozco, tomó la calle de la Iglesia, pasó por la Plaza Mayor y se instaló en la casona construida por el gobierno de Centurión para primeras letras y latinidad.
   El General respiró profundo, esbozo una sonrisa de satisfacción, se arrellanó en un sillón, dictó su primera carta y hablo de la gran ocasión para eternizar la República, una sola República, central e indivisible.
         Ni antes ni después de Angostura habló ni escribió de una segunda o tercera República como los modernos políticos y algunos historiadores han querido clasificar o dividir la Historia venezolana siguiendo a manera de imitación a España y Francia  que enumeran la República a partir de la  interrupción o liquidación de la Monarquía.  En Venezuela el tentáculo de la monarquía hispana quedó cortado el 5 de julio de 1811 y emergió la República para no extinguirse jamás, aún cuando la unidad haya sufrido resquebrajaduras restauradas  en el curso de la lucha.
         El 13 de enero de 1830 el general José Antonio Páez,  declaró la autonomía de Venezuela y promulgó el Reglamento de Elecciones para la reunión del Congreso Constituyente, el cual se instaló el 6 de mayo y concluyó el 22 de septiembre con una nueva Constitución que disponía la organización de la república bajo un régimen centro-federal dividida en provincias, cantones y parroquias regidos por gobernadores, prefectos y jueces de paz.  Esa división político territorial se mantuvo hasta 1864, cuando se adoptó la denominación de Estados Unidos de Venezuela y la división en estados, distritos y municipios mantenidas.  En 1953 se volvió a la denominación oficial de República de Venezuela y desde el 2000 República Bolivariana de Venezuela.
         En ninguna de las Constituciones de Venezuela, antes y después de 1830, se habla de primera, segunda, tercera, cuarta y quinta República, sin embargo es proverbial en el discurso político cotidiano aún cuando el concepto sólo tiene que ver con la forma de gobierno en la que el poder ejecutivo no corresponde a un monarca, sino a un presidente elegido por el voto popular, mediante sufragio directo o indirecto.
         En la narrativa de quienes escriben la historia, la primera república es la que va del 5 de julio de 1811 al 25 de julio de  1812 con la capitulación de San Mateo.  La segunda que cursa del 17 de agosto de 1813 hasta el 10 de diciembre de 1814, con la Batalla de Urica.  Tercera, entre 1817 con el asiento de los Poderes Supremos en Angostura y 1819 con la creación de Colombia.  La cuarta, de 1830  hasta la República Bolivariana que se inicia con la Constitución sancionada por la Asamblea Constituyente el  20 de diciembre de 1999.
         En el lenguaje del Libertador no existen los ordinales con los cuales el discurso político moderno ha venido connotando a los períodos considerados hitos en el proceso republicano.  Bolívar  siempre habló de restauración o restablecimiento de la República una vez concluido los procesos de interrupción a causa de la guerra.  Esto, por una razón sencilla, porque la República no es ni puede ser otra que la misma proclamada el 5 de julio de 1811.  Ella es única e indivisible, no admite caracterizaciones verbales.  Existe y perdura con todas sus variantes en el proceso evolutivo de la forma de gobernar  De manera que no es legítimo hablar de primera, segunda, tercera, cuarta o quinta república, ni siquiera para diferenciarnos o establecer distinciones entre un período y otro. (AF)

jueves, 6 de octubre de 2016

Moncho Ray


MONCHO RAY (Reina Valladares, envía un mensaje desde Italia y dice que su hijo, quien estudia arte, ha decidido su trabajo de grado sobre Moncho Ray y me pide información. Le envié lo que escribí sobre el artista plástico el día de su muerte) Los artistas de la vecina población de El Tigre, por estar más cerca del Orinoco que del Neverí, buscaron hacia la capital bolivarense para reafirmarse profesionalmente. Lo hicieron José Rosario Pérez, Luis Carlos Obregón, José Bogarín, Ivo Farfán, Néstor Rojas y Ramón Antonio Rey (Moncho Ray), quien jamás imaginó que el placer de vivir solo en función de la libertad existencial, le depararía un final tan desgraciado. Murió de infarto no obstante su escasa obesidad. Era más bien magro y poco dado a los vicios que conducen directo a la tumba, pero vivía íngrimo y vivir como anacoreta a cierta edad no es aconsejable; por ello Moncho Ray careció a tiempo de la asistencia médica que le habría prolongado la vida. Varios días después fue hallado su cadáver y de la misma forma como yacía sobre el pavimento fue sacado en camilla y lanzado en una fosa del ya viejo cementerio de Jobo Liso. De manera que tuvo un final desgraciado por escalofriante, no por haber muerto de infarto porque al fin y al cabo las enfermedades cardiacas figuran de primera en la agenda de morbilidad y mortalidad de nuestra demografía, sino por la forma como ocurrió, fue manejado y divulgado el suceso de su ultimidad. Cuando el amigo Amílcar Fajardo me trasmitió telefónicamente la noticia, me dolió profundamente porque además de ser vecino del Casco Histórico, aunque con un trato comedido, disfruto diariamente, expuesta en mi sitio de trabajo, de una de dos obras que en distintas ocasiones me regaló muy espontáneamente. La última, que por cierto me birlaron por descuido, era un haz expandido de rosas, seguramente de las que faltaron el día de su entierro brusco y despiadado, sin que alumbrase un solo cirio ni se oyera un solo rezo. La obra (en la foto) es una pintura pop de los años sesenta que a golpe de vista parece la última cena de Jesús, pero no es esa figuración exactamente sino otra más íntima exteriorizada sin el academicismo clásico, pero tampoco sin la violencia sintomática de los expresionistas, Toda su obra aparece firmada Moncho Ray. Era su nombre de artista y de batalla. Nunca, o escasas veces, utilizó el auténtico Ramón Antonio Rey. Es que en el Oriente venezolano, a quienes calzan el nombre de Ramón le dicen Moncho y lo de Ray; me figuro que viene por Man Ray,; famoso fotógrafo francés que hizo con las películas impresionantes experimentos surrealistas (se pueden ver en el Museo Soto). Moncho Ray también abrevó en esa fuente y observándolo bien en la pintura de mi oficina, percibo que nunca estuvo alejado de esa corriente. Le gustaba confrontar su obra con la de otros artistas y por eso empleaba parte de su tiempo en organizar colectivas. Las últimas de su existencia tuvieron lugar en las sedes del Colegio de Abogados y Colegio de Médicos. La que venía a continuación la tenía pautada para el aniversario del Club La Cancha. En aquella ocasión sugerimos a la Dirección de Cultura que debía cuidar de que esa colectiva se lleve a feliz término como homenaje a quien vivía solo y nunca tuvo un mecenas, a quien pintaba a toda hora en un cuarto taller azotado por rateros, frente a la casa donde nació y murió asesinado Tomás de Heres, prócer a quien también cruzó la fatalidad bajo el candilazo traicionero de un trabuco naranjero. Lo del infortunado pintor venido de El Tigre a abrevar en las aguas Orinoco, siempre de gorra y una expresión picasiana, también fue un asesinato, pero después de su muerte. Podríamos decir que lo asesinaron después de muerto. Más tenebroso fue lo ocurrido con el sindicalista copeyano, Ildemaro Vallés, quien luego de sufrir mortal infarto en el patio solariego de su vivienda en Puerto Ordaz, fue devorado hasta los huesos por los zamuros siempre en asecho. El pintor José Martínez Barrio murió en la misma situación, pero la inhumación de sus restos fue más digna. (AF)

lunes, 3 de octubre de 2016

César Ávila, el romántico de Guayana




Después de Alejandro Vargas y Carlos Tomedes no había otro que se afincara o perdurase en el alma popular como César Ávila, quien fue talento vivo tanto en la radio como en fiestas, reuniones y tertulias bolivarense.
            Alejandro Vargas que muchas veces acompañó con su guitarra a César Ávila, pudo trascender gracias a que un buen día el Quinteto Contrapunto tuvo la suerte de descubrir ese diamante en bruto del canto popular, del cual habla extraordinariamente bien su Casta Paloma.
            Carlos Tomedes no tuvo la misma fortuna, pero marcó una época en que su vena de trovador fluía como una cascada que iba bañando a todo el mundo. Memorioso, agudo, espontáneo, suelto y versador, Tomedes caminó por todos los caminos sembrando con pasión la vivencia de su copla. No había fiesta de la ciudad o de pueblo donde aquella figura erguida vestida de liquiliqui no dejara sentir su voz. Voz y arpa eran una misma cosa en el uno como voz y guitarra en el otro nos detenía como el hombre de la flauta mágica.
            César Ávila fue tan popular como sus coterráneos extintos, pero dentro del campo romántico. El y la Radio Orinoco (Ecos del Orinoco) eran coetáneos. En 1935 cuando la emisora fue fundada por Enrique Torres Valencia comenzó como aficionado y luego no tardó en hacerse de una audiencia cautiva. Del canto vivía y pervivía, no obstante, hubo un tiempo en que la cosa estaba tan mal que se vio impelido a alistarse como camionero vendiendo cerveza de establecimiento en establecimiento.
            Posteriormente la Cervecería Polar se convenció que le resultaba mejor promoverse al ritmo de su voz y le facilitó una gira por el país, el hombre viajaba y cantaba con Polar  hasta que el inmortal Trío Panare lo rescató para que fuese su única e insustituible voz.
            Los Panares nada tienen que ver con la etnia E’ ñapa del Cuchivero y el Caura. Simplemente se llamaban así para recordar que aquellos hermanos aún viven entre moriches, gallitos de roca y turpiales. Rafael Piña, segunda guitarra y fundador del trío, es el único que tiene rasgo de E’ ñapa, porque Rafael Bolívar, primera guitarra y Ángel Carpio, tercera guitarra y segunda voz, parecen más bien kariñas y su cantante César Ávila buscaba hacia el indio sapoaro, de esa comunidad ya extinguida que poblaba las costas del Orinoco por esta zona. De allí tal vez el nombre de ese pez plateado y cuneiforme que desveló por diez años al biólogo Daniel Novoa y del cual existe aquí una leyenda.
            Desde que el margariteño Francisco Carreño compuso el merengue La Sapoara, César Ávila no dejó de cantarlo, pero su voz de barítono medio estaba más bien para las canciones de corte romántico, tanto es así que lo llamaban el “Romántico de Guayana” y por eso cada vez que le tocaba actuar acompañado del Trío Panare, todo el mundo le pedía un bolero, un vals o un tango: “Canta, Yira, César” y Yira comenzaba a desmadejar el alma a más de uno. “aunque te quiebre la vida / aunque te muerda el dolor / no esperes nunca una ayuda / ni una mano ni una flor”. O Tango Uno, Caminito o Cambalache.
            César se inició cantando el bolero “Virgen de media noche” en la radio de Enrique Torres Valencia cuando ésta funcionaba sólo desde las seis de la tarde a las 9 de la noche en la avenida 5 de julio. Lo acompañaba al piano Doña Florinda de Gunterman, Felo Cabrera o Tiburcio Guevara. La canción que lo popularizó fue “Dame tus rosas”, que luego le sirvió de tema. (AF)

domingo, 2 de octubre de 2016

El Hombre de la Pipa


Después de su elevación como Presidente de la República, Rómulo Betancourt, visitó Ciudad Bolívar el 2 de abril de 1959, pero pasó de largo para la zona del hierro a poner en servicio la primera turbina de Macagua, no obstante que el Presidente Municipal Luis Felipe Pérez Flores quería en sesión solemne entregarle las llaves de la ciudad.  La gente especuló, sería porque días antes había estado en el Concejo el poeta (comunista) Pablo Neruda como huésped de honor?  Rómulo no pasaba a los camaradas ni con la  mina y la curbeta de sus paisanos los negros de Curiepe.
         Rómulo nació por esos lados, en Guatire, y solía contar que cuando joven vendía tabaco en horas libres para sostener sus estudios de derecho en la vieja Universidad de Caracas que se vio obligado a interrumpir por trastornos de la política.  De vender tabaco le viene su inclinación por la pipa que no abandonó sino hasta muy tarde, lo mismo que Fidel, tan adicto al aromático tabaco habanero, tuvo que largarlo cuando su salud estuvo amenazada por la nicotina de este producto que altera el sistema nervioso vegetativo.
         Pero no obstante la pipa y el rapé, Rómulo estuvo siempre revestido de una salud de hierro, de otra manera no habría soportado los avatares tortuosos de la política que desde su época de estudiante lo llevaron  a los calabozos gomecista de El Cuño, al ostracismo centroamericano y a ser constantemente blanco de golpes, guerrillas  y atentados.
         Quién no recuerda el atentado del 24 de junio de 1960 en el Paseo Los Próceres dirigido desde la República Dominicana por Rafael Leonidas Trujillo?  Rómulo todo magullado y quemado sobrevivió a la detonación de una bomba poderosa y a las pocas horas estaba dirigiéndose a la nación  con las manos engasadas, parecidas a la de un boxeador, en un discurso de antología:  “Aquí estoy como el Morocho Hernández., dispuesto para unos cuantas fintas  antes de entrar de lleno en la pelea”.
         Meses antes había dicho en un discurso, con su peculiar voz atiplada: “que se me quemen las manos si alguna vez las meto en el tesoro público” y aunque las manos se les quemaron en el atentado, no por ello hay que barruntar que Rómulo alguna vez, como sí ha sido el caso de muchos otros gobernantes, cayó en la tentación del enriquecimiento ilícito con los dineros del estado.  Fue un hombre sencillo y severo, honesto y estricto, de carácter firme y con un sexto sentido muy bien administrado.
         Opuesto a distinciones y condecoraciones, a las cuales son tan adictos los castrenses, siempre se negó a aceptarlas, acaso por odio a su enemigo Chapita siempre recargado de preseas y presillas o por aquello que en su libro Animali Parlanti, escribó  Giambattista Casti, poeta satírico italiano:  “Rangos, grados, distintivos y condecoraciones, adornos, dijes y colgajos, títulos, marquesanos y honores son cosas que confieren honra a quienes carecen de méritos”. 
         Rómulo Betancourt escribió cuentos muy malos.  Definitivamente no servía como literato; en cambio, publicó trece libros políticos muy densos, ente ellos, “La Revolución Democrática en Venezuela”
El hombre de Guatire llegó a ser considerado por Pancho Herrera Luque como uno de los cuatro artífices  de la Venezuela independiente  que surgen después de la emancipación en su ensayo los Reyes de la baraja. Un venezolano auténticamente democrático que rechazó sin ambigüedades a todo tipo de regimenes autoritarios.  Su posición irreductible fue consagrada continentalmente como “Doctrina Betancourt”.
Su segunda presidencia pasó por momentos difíciles, realmente cruentos y tormentosos.  La izquierda sublevada marcaba los muros de las ciudades con dos consonantes –RR- que el venezolano perspicaz y agudo  descifraba como “Rómulo Renuncia”.  Acaso fue lo que le inspiró en su discurso en la Plaza O´Leary del 13 de febrero de 1962 la frase famosa “Yo soy un presidente que ni renuncia ni lo renuncian”. (AF)