sábado, 30 de julio de 2016

El Doctor Contreras y el Hospital de San Félix


Si alguien trabajo favorablemente desde 1972, para que se construyera un Hospital General en San Félix, fue el doctor Óscar José Contreras, quien acaba de trascender a otra dimensión luego de cumplir su ciclo vital.
         Lo recordamos hoy a propósito de una denuncia de la periodista del Correo del Caroní, Oriana Fauro, según la cual, para el primer semestre de 2016, Ciudad Guayana debía contar con el nuevo hospital de San Félix, prometido en 2012 por Chávez y refrendado por Maduro en 2013.  Pero no existe ningún hospital ni nada que se parezca, tan solo un terreno vacío. Pero la cosa no termina allí. El Ministerio de Salud reportó en su memoria y cuenta 2015 que la etapa del hospital había sido "100 por ciento concluida".
         Como vemos, han transcurridos 44 años, de esa preocupación y necesidad y el Hospital de San Félix sigue pendiente y hablado mal de la salud no sólo de los trabajadores del hierro, menos mal que son de hierro, sino de la malísima salud de los gobiernos.
         Pues bien, en 1972, el Presidente de la República, doctor Rafael Caldera, en audiencia concedida a representantes del Colegio de Médicos, de la Federación Médica y del Concejo Municipal de Caroní, prometió solucionar cuanto antes el problema asistencial que sufre Ciudad Guayana por carecer de un Hospital General.
Los Hospitales de Ciudad Guayana en ese entonces pertenecían a la Orinoco Mining Company y al Instituto Venezolano de los Seguros Sociales y solo atendían a la población trabajadora. El resto de los habitantes no encontraban a donde ir,  salvo a una Medicatura Rural convertida después en Centro de Salud, pero con una capacidad de atención demasiado limitada.
El Presidente del Colegio de Médico, doctor Oscar Contrras y el doctor Camilo Perfetti, integrantes de la Comisión que entonces se entrevistó con el Presidente Caldera, regresaron y dijeron que entregaron al Magistrado un documento sobre las aspiraciones de Ciudad Guayana en materia de salud. Hicieron hincapié en la construcción inmediata de un Hospital General como “solución verdadera a la situación médico-asistencial de la región”.
Nos contó en esa ocasión el doctor Contreras que deducía de la entrevista, que el Presidente Caldera no estaba bien informado de la situación en la Zona del Hierro, pero que demostró gran preocupación y prometió como solución de emergencia, hasta tanto se decida la edificación de un hospital, la construcción de tres centros ambulatorios, uno en Castillito, una en Las Manoas y el tercero en San Félix y habilitación de 100 camas en el hospital del seguro en Guaiparo.
Expresó que esto sería una solución de emergencia y que la solución verdadera estaba en la construcción inmediata del hospital general.
Por desgracia y coincidencia se acaba de denunciar lo que ha ocurrido con ese proyecto, precisamente cuando muere, quien siendo Presidente del Colegio de Médicos hizo lo que tenía que hacer para que el Gobierno cubriera ese requerimiento de salud colectiva.
            El doctor Óscar José Contreras, falleció el viernes 29 y sus restos inhumados el domingo acompañado de todo el gremio de médicos del Estado Bolívar.  Además de Presidente del Colegio, fue Jefe del Servicio de Medicina Interna del Hospital del IVSS de Ciudad Bolívar, Director de ese Centro Asistencial que luego fue distinguido con el nombre de HOSPITAL HECTOR NOUEL JOUBERT
Como bien lo señaló su colega y amigo el médico, ex Presidente municipal, José Francisco Zurita, el doctor Contreras o “Contreritas” como cariñosamente era llamado,  se distinguió por su condición de buena gente, apegado a la justicia, luchador social,  eficiente administrador y esforzado dirigente gremial.


viernes, 29 de julio de 2016

Caupolicán Ovalles y la Gran Papelería del Mundo


Conocí a Caupolicán Ovalles en julio de 1968 a través de Eleazar Díaz Rangel en la ocasión de la Convención Nacional de Periodistas celebrada en Ciudad Bolívar y que me tocó presidir, como homenaje al sesquicentenario del Correo del Orinoco.  Entonces hizo él una exposición con periódicos de Ciudad Bolívar del siglo diecinueve, pertenecientes a la  Gran Papelería del Mundo, herencia de sus ascendentes y que como él me dijo estaba destinada a ser y seguir siendo, pues había llegado a un acuerdo para que pasara a formar parte de la hemeroteca de la Biblioteca Nacional.
         Cuando lo hizo, solicitó se le impusieran la escala de adquisición aplicable a cualquier ciudadano a fin de evitar toda comercialización posible con los bienes de la Papelería, organizada por su familia durante los últimos dos siglos.  Obviamente, no podía él hacer de la Gran Papelería del Mundo un acto de comercio porque su abuelo Ovalles que vivió 95 años, la desarrolló para el conocimiento del país y así ha sido. La tesis de la estudiante de cine Rebeca Padrón, se nutrió de esa Papelería para redactar su tesis sobre los cines de Ciudad Bolívar.
         Un tiempo después el poeta volvió a la ciudad para bautizar el libro Talco y Bronce e Insitu, del poeta John Sampson Williams y fundar de paso el capitulo del Fondo Editorial Orlando Araujo, pensando siempre que el libro en sí es lo más importante que tiene una sociedad para preservarse, para defenderse y para nutrirse.
         Más que por su poesía y narrativa, Caupolicán Ovalles era virtualmente más conocido como Presidente de la República del Este que como me lo dijo en esa ocasión, fue la respuesta en los años setenta a un estado de ánimo, de afecto, y de una maravillosa condición de ser de la gente y una práctica de deseo de vivir, como decía un pintor chileno, de  “unas ganas de vivir”.
         La idea de la Republica del Este se la atribuyó siempre, pero la idea original era del estadista francés Francois Mitterand, quien le organizó un contra - estado al General De Gaulle y le nombró un contra - gobierno que fue prácticamente una de las causas de la caída del Degaullismo.  Manuel Alfredo Rodríguez también fue Presidente de la República del Este y a ella asistieron en sus primeros tiempos Jaime Lusinchi, Jóvito Villalba, Luis Beltrán Prieto, Luis Herrera, Luis Pastori, El Búfalo, Manuel Quijada, Gonzalo García Bustillos, Osorio Canales, Argenis Daza Guevara, Víctor Salazar, el galáxico Héctor Gil Linares y toda una cáfila de intelectuales residentes en la capital metropolitana de Venezuela.
         Por la presidencia de la AEV que nació un 24 de diciembre, Día Universal de la Natalidad, pero de 1935, pasaron, además de Caupolicán Ovalles, intelectuales de la talla de Miguel Acosta Saigne, Aruturo Uslar Pietri, Rómulo Gallegos, Díaz Sánchez, Luis Pastori, Pascual Venegas Filardo entre otras notabilidades.
Caupolicán Ovalles, nacido en Guarenas del Estado Miranda en 1936 y fallecido en el 2001, fue uno de los más audaces exponentes de la estética vanguardista. Miembro fundador y el más polémico quizás del  Techo de la Ballena. Presidente de la Asociación de Escritores de Venezuela (AEV) durante más de dos décadas, mantuvo toda su vida una actitud iconoclasta y lúdica ante las instituciones y los formalismos de la vida literaria nacional.
Su poesía ofrece una mezcla de sátira y elegía, confidencia y burla, invectiva e inventiva, y explora a la vez la memoria personal y familiar individual y los tópicos de la identidad colectiva.
Escribió ¿Duerme usted, señor Presidente? (1962),  En uso de razón (1963), Elegía a la muerte de Guatimocín, mi padre, alias El Globo (1963), Copa de huesos (1973, Premio Nacional de Literatura), Canción anónima (1980) y Alfabetarium (2001). Es también autor de una Antología de la literatura marginal (1977) y de la novela Yo, Bolívar rey (1987).



miércoles, 27 de julio de 2016

Una rara ranita del Chimantá


Una rara ranita del Chimantá pasa por la ciudad en el abultado equipaje de los miembros de la expedición científica que incursionó sobre el grandioso tepuy de  la Gran Sabana donde habita la rara ranita que por su comportamiento biológico le encuentro cierto parecido al banano, mata  que hecha un solo racimo de frutas y muere para darle paso a sus hijuelos que brotan de las raíces.
            El Chimantá está ubicado en la Gran Sabana, a 45 kms Este del antiguo pueblo minero de Urimán y 35 al noreste de Wonken.  La superficie total del macizo es de 1470 kms2, de los cuales, la mitad corresponde a las cumbres, la otra mitad a las laderas y su altitud de 2700 metros sobre el nivel del mar se aproxima a la del Roraima, considerada la montaña más alta del Estado Bolívar.
            La primera expedición científica al Chimantá la realizó en 1946 William H. Phelps, padre e hijo, conducidos por el Capitán Félix Cardona Puig. No se contaba entonces con la rapidez, facilidad y comodidad del helicóptero.  Este lo utiliza en 1978 por primera vez la expedición encabezada por Charles Brewer Carías y de allí en adelante ha sido el vehículo indispensable para la emocionante aventura de la ciencia. Las expediciones más recientes, cinco en total (1983-1986), las ha llevado a cabo el “Grupo Científico Chimantá” en función de un proyecto interinstitucional y multidisciplinario titulado “Inventario botánico-ecológico del Bioma Sabana en el Estado Bolívar”.
            En el curso de esas expediciones tan productivas desde todos los aspectos, fue localizada, diríamos que como hecho excepcional,  una ranita hasta entonces desconocida, es decir, taxonómica no descrita por la ciencia. Ni siquiera nombre vernáculo conocido pues el Chimantá es uno de los macizos que se mantienen vírgenes en la Gran Sabana.  La ranita es fácil de localizar toda vez  que vive o se esconde prácticamente en los vasos o tubos de una especie de bromelia que abunda en las turberas de esas cumbres y que los científicos conocen como Bocchinia. Por lo menos ahí permanecen durante el día y como son demasiado nerviosas cualquiera sombra o vibración la espanta.  Entonces se esconden, como anfibia al fin, en la reserva de agua de la base de la hoja vaso de la bromelia.  Cuando le llega la ocasión de desovar lo hacen en los charcos de escasa profundidad que se forman temporalmente entre las rocas adyacentes a las colonias de la Bocchinia.
            En una de estas expediciones, el científico Carlos Shubert  observó adultos muertos en charcos donde había  huevos recientemente puestos lo cual ha dado pábulo a la especulación según la cual tal vez se trate de una especie anura con una sola postura para mantener la especie como en la botánica el banano.
De suerte que Guayana siempre tiene algo importante y novedoso que dar a la ciencia, pero lo que no han barruntado los expedicionarios del Chimantá  es si  a los machos, aparte de un solitario que cantaba al borde de una quebrada, les ocurriría lo mismo, durante el coito por ejemplo, como algunas libélulas que mueren cuando alzan su vuelo en la noche nupcial.
La que vimos en una fotografía, con ojos binoculares y boca semicircular, es diminuta, pero no tanto como las que en Cuba miden dos centímetros ni tan grande como las Goliat, pero sí muy tierna y tal vez hasta divina si pensamos que en algunos restaurantes sirven ancas de anuros bolivianos como bocado exquisito.
La rana Goliat, de distribución africana, es la mayor de la familia. Es una especie poco ágil que puede superar los 70 cm con las patas extendidas. La cubana descubierta a finales de 1996 por un grupo de biólogos, es una nueva especie de rana del tamaño de una mosca común en las selvas tropicales de ese país.



domingo, 24 de julio de 2016

El Inventor de la Harina Pan


Todavía conservo mi Libreta de calificaciones cuando estudiaba en la Escuela Técnica Industrial fundada por el ingeniero Luis Caballero Mejías, mejor conocido como el inventor de la Harina Pan que con tanto acierto económico industrializó la Polar de Lorenzo Mendoza.
         En la misma aula conocí a José Díaz, el hijo del exportador de sarrapia y quina Quírico Díaz, quien al igual que yo sólo permaneció dos años porque por falta de vocación él salió a estudiar abogacía y yo periodismo.
La Escuela Técnica Industrial comenzó en la Esquina de Perico a San Lázaro y en los tiempos de Pérez Jiménez fue mudada para la Ciudad Universitaria.
         Recuerdo como anécdota que yo me hallaba en el Taller de Carpintería lijando ocurrentemente en forma sexual una circular pieza de madera cuando sorpresivamente se presentó acompañado de su hija el director Luis Caballero Mejías y se plantó viéndome con ojos severos.  Sentí el impacto, pero haciéndome el inocente continué como si nada y él, reflexivo y pedagogo, volteó su espalda mostrándole a su bella hija la dinámica febril y fabril de aquel espacio de muchachos azules que colmaban su escuela.
          Tendría él entonces unos 46 años y muy poco se parecía a esa foto de su juventud, pues según el locutor y cantante Humberto Zárraga, Luis Caballero Mejías Paz, nació en Caracas, el 12 de diciembre de 1903. Fue un talentoso ingeniero mecánico y profesor dedicado a la implementación de la enseñanza técnica en Venezuela, lo que le permitió convertirse en el creador de las escuelas técnicas en su país.
Caballero Mejías estudió primaria en el Colegio Francés, de Caracas y en 1925 se trasladó a Chile a fin de seguir estudios en Santiago, su capital, donde obtuvo el grado de ingeniero mecánico en 1929. Tiempo después completaría su formación en los Estados Unidos.
A su regreso a Venezuela fue designado ingeniero jefe de los astilleros de Puerto Cabello, donde a la par comenzó su carrera docente formando en las técnicas del oficio a jóvenes trabajadores que tenía a su cargo.
Tiempo después fue ascendido a Jefe de Ferrocarril en Santa Rosa, Quebrada Honda, en Caracas y en 1937 fundó la Escuela Técnica Industrial de Venezuela que años después llevaría su nombre.
En 1958 se le encargó de la Dirección de Educación Artesanal, Industrial y Comercial, cargo desde donde promovió una efectiva reforma educativa en Venezuela, fomentando las enseñanzas técnicas a través de la creación de escuelas de oficios, escuelas técnicas de agricultura, escuelas artesanales e institutos de comercio.
En 1954, luego de largas y minuciosas investigaciones y experimentos, Luis Caballero Mejías inventó el procedimiento industrial para la novedosa elaboración de la harina de maíz pre-cocida, para su propia empresa denominada La Arepera, C.A.
El 4 de junio de 1954, la Dirección de Comercio de la propiedad Industrial y Comercial del Ministerio de Fomento, le concedió la Patente número 51.765 para procesar harina de maíz, cuya patente fue comprada tiempo después por el empresario Lorenzo Mendoza Fleury, quien comenzó a producir industrialmente un producto que sería conocido como Harina P.A.N.

Luís Caballero Mejías falleció en Caracas, el 12 de octubre de 1959, a los 55 años de edad.

JESÚS SANOJA HERNÁNDEZ


Jesús Sanoja Hernández saltó de Tumeremo a Caracas a la edad de 14 años y en esta ciudad se quedó hasta el 9 de junio de 2007 cuando falleció.  Había nacido el mismo mes, pero el día 27 de 1930, por lo que dejó de existir a los 77 años, suficiente para el recorrido que tenía que hacer cabalgando sobre la pluma de las letras que le apasionó desde que leía publicaciones foráneas allá en su natal Tumeremo, portal de la selva, de la minería y cuando todavía era un pueblo que no llegaba a los 4 mil habitantes.
Estudió Letras en la Universidad Central, fundó revistas, escribió poesía, cultivó la docencia literaria y política en la propia Facultad de Humanidades donde se licenció en letras  y terminó siendo fundamentalmente periodista crítico,  de opinión e  investigación desde las páginas de El Nacional.  En el Colegio Nacional de Periodistas reposa su ficha. Simón Alberto Consalvi lo coloca al lado  de Enrique Bernardo Núñez, Antonio Arraiz y Ramón J. Velásquez, como periodistas de linaje que marcaron huellas en los más importantes diarios del siglo veinte.
Como ensayista destaca en los trabajos  sobre escritores como José Rafael Pocaterra, Miguel Otero Silva, Ramón J. Velásquez, Rufino Blanco Fombona, Salustio González y los jóvenes de La Alborada, Gallegos, Rosales, Soublette, de textos sobre la época de Castro y Gómez, Como dice Consalvi: Sanoja conoce a fondo la historia venezolana del siglo veinte, la historia del periodismo y la historia contada por el periodismo, por el oficial de las dictaduras o el clandestino de los perseguidos, los órganos y los periodistas de la resistencia dentro y fuera de Venezuela contra las dictaduras de la hegemonía andina.
El último libro de Jesús Sanoja Hernández “Entre Golpe y Revoluciones”, prologado por Simón Alberto Consalvi, cubre cuatro tomos y comienza con los manotazos del Dictador Juan Vicente Gómez y finaliza con un análisis de la década que se inicia con el siglo veintiuno y la figura del comandante Hugo Chávez Frías.
Nos dice Consalvi en  su prólogo que esta historia  “nos acer­ca al final de este proceso que se desarrolla más allá de nuestras expectativas, a pesar de ellas o contra ellas. Es la época de las grandes incógnitas que ahora vivimos. Un país, sin rumbo, dominado por el azar del petróleo. Un país cone­jillo de indias. Sanoja ha escrito una gran crónica del siglo venezolano. Una historia donde quien escribe está presente cuando la historia sucede, y cuando no está lo que escribe producto de infatigables indagaciones. Con su nombre, con sus seudónimos de Edgar Hamilton, Marcos Garbán, Mastín Garbán, Juan Francisco Leiva, Eduardo Montes, Ma­nuel Rojas Poleo, o Pablo Azuaje, la obra de Sanoja escrita a lo largo de medio siglo es inverosímilmente extensa.
Si algo caracteriza al historiador, como puede apreciarse lo largo de estos volúmenes de Entre golpes y revoluciones páginas de erudición y lucidez, es la valoración de testimonios y fuentes plurales, ilustrando en no pocas ocasiones  que piensan o sostienen los contendores con sus propias palabras. Observador crítico, militante político, hombre d posiciones sólidas, venezolano integral y además poeta”.
En su libro “Gente del Orinoco”. Velia Bosch incluye a Sanoja como poeta critico violento. Co-fundador de las revistas literarias Cantaclaro y, Tabla Redonda.  Colaborador  semanal de El Venezolano, el quincenario Deslinde y el diario La Extra.
 Su obra poética se encuentra, en buena parte, dispersa en revistas y periódicos del país. Es autor del libro de poesías La mágica enfermedad, aparecido en la Colección Actual, serie poesía, editado en Mérida, 1969. Inéditos dos poemarios: Acá de Planeta y Los límites y la materia,  Ejercicios sobre el agua y Testamento de Guayana. Su iniciación como poeta, en los años del grupo "Cantaclaro", interrumpidos por la represión dictatorial de Pérez Jiménez que lo llevó al exilio mexicano,
Para algunos críticos, como Juan Liscano, la poesía de Sanoja Hernández resulta  hermética, elusiva, ritual y exultante.


jueves, 21 de julio de 2016

Primera Mujer Presidenta de la Legislatura de Bolívar


LA PRIMA MUJER PRESIDENTA DE LA LEGISLATURA
La doctora en medicina Estela Cabrera de Hernández, hija del ex Senador y ex Gobernador Horacio Cabrera Sifontes, guayanés de Tumeremo, pero ella, marabina cono la Guajira, ligó la suerte de ser la primera mujer que asume la Presidencia del Poder Legislativo  del Estado.  Creo que también la segunda mujer llegada al recinto parlamentario regional  por votación popular. La primera fue Luisa Salazar de Rebolledo con los votos de Acción Democrática, pero durante sus cincos años de Diputada no se le presentó la honrosa ocasión de la presidencia que luego con ligada fortuna se le presentó a la ginecóloga.
La Presidencia de la doctora Estela Cabrera tiene una larga historia que contar y podemos afirmar que le costó  su militancia urredista. La Dirección Regional de URD se opuso y excluyó de sus filas a la galena diputada  cuando ésta  suscribió contra viento y marea un pacto para alternar durante cuatro años la  Presidencia de la Legislatura entre diputados del MEP (Róger González), COPEI ) Francisco Álvarez Medina), FDP  (Humberto Fernández) y ella.
Acción Democrática, no obstante con mayoría relativa (5 diputados) quedó excluida del pacto, pero nunca sus dirigentes dejaron de trabajar abiertamente o en la sombra para romper lo que a la larga se hizo irrompible.  El convenio parlamentario llegó a su fin en noviembre de 1972 cuando los diputados signatarios del pacto quedaran enteramente libres y sin compromiso.
Todavía se votaba con tarjeta de colores y se debatía en el Congreso el tema de las máquinas electorales que favorecía el partido Copei a través de las voces de José Luis Zapata, José Rodríguez Iturbe, Luis Vallenilla, Nero Neri Mago y Oswaldo Álvarez Paz.
Las máquinas electrónicas harían más fluida, transparente y  menos problemático el comportamiento de los daltonianos a la hora de votar por aquello de la incapacidad  en la vista para distinguir los colores, especialmente el rojo y el verde, se comentaba en medio de la diatriba política.
Un copeyano con ese impedimento en la vista seguro que a la hora de votar votaría por el partido comunista  y un comunista daltoniano lo haría por Copei.   Tremenda confusión que seguramente en su tiempo atormentó a Juan Dalton, físico, químico y naturista ingles, célebre por su ley sobre las proporciones múltiples, fundamentos de la teoría atómica. Precisamente fue Dalton el primero en hacer un estudio  serio sobre esta perversión de los colores que él padecía. Desde entonces fue obligante denominar “Daltonismo” a esta enfermedad de la vista y “Daltoniano” al que la padece como es el caso de algunos conductores de nuestra ciudad capital.
Sí, lamentablemente hay en este lugar del Orinoco conductores daltonianos reales o fingidos. Lo hemos podido comprobar al estar en la cola o cerca de algún semáforo. Vemos pasmado cómo pasan como unos bólidos y hasta le tocan corneta a los autos que están delante frenados cuando la luz roja  del Semáforo esta en su punto más vivo. Lo que quiere decir que algo anda mal en el Colegio de los Médicos donde expiden los certificados de vista y reflejos o seguramente este tipo de conductor es suicida o tan apurado anda que muy poco le importa que lo confundan con un daltoniano.
         Muchos guayaneses se preguntaban si los Dalton establecidos en Ciudad Bolívar el siglo pasado con una fuerte Casa Mercantil, estaba emparentado con el físico y químico ingles que confundía los colores o más bien con  Leonard V. Dalton, geólogo y geógrafo inglés  que estuvo en Venezuela en 1910 realizando investigaciones que luego vertió en un libro. Desde entonces era  el “Callejón Dalton” en lo que es hoy la Calle Piar de esta Ciudad Bolívar que tuvo a una marabina como primera mujer Presidenta de la Asamblea Legislativa.

martes, 19 de julio de 2016

El Colegión


“El Colegión” que era una escuela primaria graduada sostenida por el Gobierno Regional siguiendo la política que sobre educación gratuita impuso Juan Bautista Dalla Costa en el siglo diecinueve, funcionaba en la parte baja del edificio colonial que sirvió de asiento al Congreso de Angostura
         Allí permaneció hasta  1912 que la absorbió el Ministerio de Instrucción  y lo transformó en la Escuela graduada “Tomás de Heres” que los profesores Alejandro Fuenmayor y el Bachiller Ramón Antonio Pérez trasladaron a la Casa Piar.
         El amigo José Vicente Mariño, quien formaba parte del Consejo Editorial de la revista Rasmia (impreso) y Códice (virtual), me pidió en cierta ocasión por correo electrónico, a nombre de la Escuela que en Ciudad Guayana lleva el nombre del Bachiller Felipe Hernández, escribiera sobre el Colegión y este personaje, del que nada o escasamente se sabía en la institución.  Eso pasaba con otras escuelas o liceos como el de El Palmar que lleva el nombre del doctor José Eugenio Sánchez Afanador, porque ha sido conducta tan reiterada como criticada del Ministerio respectivo y de la Dirección de Educación del Estado, no suministrar los datos biográficos  ni el retrato del personaje escogido para identificar los planteles.
Yo tampoco sabía mucho de FH en el momento y para enterarme tuve, incluso,  que ir hasta el cementerio colonial donde se hallan sus restos desde el 31 de agosto de 1939 que lo sepultaron sin Juana, su compañera que lo sobrevivió hasta diez años después.
Nativo de Ciudad Bolívar, el bachiller Felipe Hernández destaca entre los maestros de la capital angostureña que hasta muy avanzado el siglo veinte  ejercieron el magisterio como un apostolado.  Casado con Juanita Natera, tía de Don Brígido Natera Ricci, fundador del diario El Bolivarense, Felipe Hernández fue maestro del Colegión cuando este funcionaba en la Casa del Congreso de Angostura.  En la histórica casona se prestaba entonces para dar cabida a los tres niveles de la educación pública.  En la parte baja que da con la calle Bolívar (aquí la foto) funcionaba la primaria y en la parte alta frente a la Plaza Bolívar, la secundaria y hasta principios del siglo veinte la educación universitaria.
         Hernández fue también director fundador de la Escuela Nacional Joaquín Moreno de Mendoza, creada en 1936 y por cuyas aulas pasaron Jesús Soto, Rafael Pineda José Sánchez Negrón, Vicente Latorraca, Brígido y Alejandro Natera Contreras, Mario Jiménez Gambús, entre otros destacados profesionales.
         La Escuela Joaquín Moreno de Mendoza fue transferida al Municipio La Paragua para darle paso al Grupo Escolar Estado Mérida, un edificio modelo construido en los antiguos predios de la Ciudad Perdida durante el gobierno de Isaías Medina Angarita, pero que no pudo inaugurar el Presidente porque lo derrocaron el 18 de octubre de 1945.
         Dos Escuelas, una en Ciudad Guayana y otra en Ciudad Bolívar, llevan el nombre de este distinguido maestro bolivarense, padre del médico Felipe  Hernández Natera, quien estudió en el Colegio Federal de Varones.  Luego prosiguió en la Universidad Central de Venezuela donde se graduó en 1934 de médico cirujano.  Posteriormente se especializó en ginecología.  Asistió a varios Congresos científicos y ejerció como cirujano de la Plaza de Toros de Caracas, donde tuvo ocasión de demostrar su capacidad profesional y habilidad con el escalpelo, en la operación de la ligadura femoral en el novillero Pepe Luis Vásquez.  Fundó una Clínica en Caracas para tratar la esterilidad y otros padecimientos propios de la mujer.  Algunos de sus trabajos científicos fueron publicados en la Gaceta Bayer.  Miembro fundador de la Comisión Pro Banco de Sangre del Estado Bolívar en Caracas y Presidente de la Casa Orinoco.



domingo, 17 de julio de 2016

Un Astillero para Guayana


La idea de un Astillero en Guayana la propuso y la cumplió incipientemente  el francés-guayanés Alberto Minet (en la foto el día de su cumpleaños con su esposa Margarita, La China y Camilo Perfetti), el mismo que construyó sobre una de las colinas de Soledad una mansión de tres niveles con un Belvedere desde donde se aprecia toda la panorámica paisajista de Angostura.
         Minet, inventor catapultado a Venezuela a raíz de la segunda guerra mundial, comenzó un rudimento de astillero en La Carioca.  Allí construyó unas cuantas chalanas o barcazas que navegaron por el Orinoco y otros ríos de Guayana.  Avizoraba también la posibilidad de  un Astillero en Ciudad Guayana, justamente entre la Isla Fajardo y la ribera sur del Orinoco.  La idea entusiasmó a terceros, especialmente a la CVG que registraron una sociedad con ese fin.
Surgió así “Astillero del Río Orinoco S. A.” (Astrosan) concebido en 1974 para construir un Astillero en Ciudad Guayana y en el cual, virtualmente, estaba comprometida la CVG, pero los cambios de gobiernos, siempre los cambios de gobierno, trastornaron el proyecto y todo por aquello de los prejuicios políticos.  Así ocurrió con el Centro de las Artes de Ciudad Bolívar iniciado durante la administración del Gobernador Alberto Palazzi.  Ningún otro gobierno desde entonces ha querido  continuar la obra y lo invertido en bases y columnas allí está perdiéndose en los predios del Jardín Botánico.
         Pues bien, Astrosan elaboró su proyecto de un Astillero para Ciudad Guayana que sería construido en la Isla Fajardo conforme al estudio que realizó una comisión integrada por expertos del MOP-CVG- INC que proponía cerrar el brazo sur que forma el Orinoco entre Isla Fajardo y la ribera Sur, mediante un dique de piedra y arena que iría de dicha ribera sur hasta la punta oeste de la isla.
         La idea era que se formara una gran dársena al ser debidamente  dragada y con una profundidad mantenida gracias al impulso noreste de las aguas del Caroni, limpias de sedimento.  El canal hacia Matanzas y Ciudad Bolívar sería ampliado del lado norte de la isla.  El ferrocarril llevaría los materiales directamente de la vecina Siderúrgica de Matanzas, hasta las propias gradas y talleres del Astillero.
Actualmente hay unos cuarenta varaderos y pequeños astilleros en Venezuela, pero un verdadero astillero, autosuficiente y capaz de fabricar barcos de acero, apenas y muy limitado existe el  de Puerto Cabello, fundado en 1904 por el Estado venezolano.
         Precisamente, la idea de establecer un importante astillero en Ciudad Guayana deriva precisamente de esa realidad, de esa experiencia  constatada  durante diez años de trabajos destinados a fundar, o ampliar los pequeños de Venezuela, debido a que el único de Puerto Cabello no dispone de espacio propio y los terrenos adyacentes particulares para una ampliación son escasos y costosos.
         Por otra parte, la construcción naval en Venezuela  jamás ha sido de gran escala, ni competitiva, salvo quizá últimamente en embarcaciones pesqueras, deportivas y pequeñas patrulleras.
         Se requiere entonces de un astillero capaz de construir en serie y gran escala buques de mil y 150 mil toneladas y ningún lugar ideal que el propuesto en Ciudad Guayana, a pocas millas del  Atlántico y cerca de los suministros de gas, acero y electricidad, básicos para este tipo de una industrias.
Para 1974 las conversaciones  con organismos públicos y privados estaban bastante avanzadas y la obra parecía un hecho, algo así como lo del segundo puente sobre el Orinoco. En esa ocasión se dijo que el tal Astillero del Orinoco  funcionaría bajo la forma de compañía anónima privada y con una participación de institutos del Estado no menor del 50 por ciento.  Pero ¿qué ocurrió?  Eso es lo que quisiéramos saber.


viernes, 15 de julio de 2016

Las Apoteosis de algunos Gobernantes


La deificación de los héroes en los lejanos tiempos paganos de Roma y Grecia tenía un calificativo: apoteosis, vocablo que en tiempos más cercanos y por analogía se utiliza para ensalzar o glorificar la fecha en que algún mandatario o gobernante ha llegado al poder por los efectos de una revolución militar o civil.
         Cuando Guzmán Blanco llegó al poder el 27 de abril de 1870 después de tres días de  combate para destronar al gobierno de los azules, adoptó la fecha y ésta se mantuvo festiva durante sus gobiernos y, por supuesto, en cada una de las provincias se conmemoraba con inauguración de obras, ofrendas  y discursos. En Ciudad Bolívar aún perdura el Obelisco de la Plaza Maturín junto al Liceo Peñalver.  El Obelisco (en la foto) tenían un busto que fue derribado cuando en el país cayeron todas las estatuas que en vida se había mandado a erigir el  “Ilustre Americano”.
         La apoteosis de la Revolución Restauradora del General  Cipriano Castro también fue famosa en ese sentido. El 23 de mayo de 1899 cuando Cipriano Castro inició la llamada Revolución Restauradora quedó fijo en su calendario feriado y  en cada aniversario la fecha no sólo era conmemorada con fuegos artificiales en las plazas,  dianas marciales, salvas de artillería, despliegues de banderas e inauguración de obras, sino con el reparto de hojas sueltas alusivas como una titulada “Ofrenda a mi Patria” donde el autócrata se pintaba como un dolorido pelicano de la República.
         Y de Juan Vicente Gómez ni se diga.  El 19 de diciembre de 1908 era fecha preferida para la exaltación de su mandato y ensalzamiento de él como caudillo pues con ella abrió la era que denominó “Rehabilitación Nacional” signada con el lema de “unión, paz y trabajo”. También era fecha propicia para inaugurar servicios públicos y monumentos.  En Ciudad Bolívar, por ejemplo, se inauguró el 19 de diciembre de 1917 la Plaza de la Rehabilitación en la zona de San Isidro en cuyo centro una columna de 15 metros ostentaba una alegoría de Gómez diseñada por Juan de Dios Bolivián.  Asimismo se inauguró la calle El Trabuco y el Parque Mariño donde está hoy el Jardín Botánico; pero, cuando murió, a Gómez le ocurrió lo mismo que a Guzmán Blanco, muchas de sus obras emblemáticas fueron demolidas. 
         La apoteosis se repitió con el actual Gobierno al declarar día de fiesta no laborable el 4 de febrero (4F), pues fue en esa fecha  de 1992, el alzamiento del entonces Capitán Hugo Chávez Frías contra el gobierno constitucional de Carlos Andrés Pérez.  Al Comienzo hubo discusión de si debía ser conmemorativa esta fecha a pesar de que el movimiento no tuvo en su momento respaldo de la mayoría de las Fuerzas Armadas Nacionales ni del pueblo; sin embargo, se adujo que catapultó con éxito hacia el campo político y electoral al entonces Presidente de la República.
En efecto, el Gobierno Nacional a través del vicepresidente Ejecutivo, Ramón Carrizalez, declaró el lunes 2 de febrero de 2009, como día no laborable.  La medida la enmarcó entre las actividades a desarrollar para celebrar además de los 17 años de la rebelión, los 10 años de la Revolución Bolivariana.
Entre el resto de actividades que se realizaron en el territorio nacional, el Presidente de la República presidió una cumbre extraordinaria entre los países que conforman la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba).
Por decisión del presidente de la República, Hugo Chávez Frías, el estado Aragua gobernada por Rafael Isea (hoy huyendo por corrupto)  se constituyó en la sede de los actos alusivos a los 17 años del 4 de Febrero de 1992.  Pero, ¿se prolongará en el tiempo? tal  como se ven las cosas, esta apoteosis es probable corra la misma suerte de las anteriores.


miércoles, 13 de julio de 2016

Los Agentes Consulares de Angostura

Cristiano Vicentini

Cuando Ciudad Bolívar era puerto fluvial importante, tan importante como los marítimos de La Guaira y Puerto Cabello, llegó a tener residenciados hasta quince agentes consulares.  Hoy, cuando todo se ha desplazado a Ciudad Guayana, tan sólo le queda el Consulado de Italia, al frente del cual está el ingeniero Dino Rampini, quien sustituyó a su padre Enzio Rampini a raíz de su fallecimiento y quien había cambiado a su natal San Carlos de Cojedes por la capital orinoquense.  Aquí se quedó poniéndole capa asfáltica a los techos de las viviendas y por esa vía llegó a ser varias veces Presidente de la Cámara de Comercio, emulando en ese sentido a don Natalio Valery Agostini, quien lo fue repetidas veces y era además, Cónsul de los Países Bajos.

         Uno de los primeros cónsules italianos, entonces era de su Majestad el Rey de Italia, fue Cristiano Vicentini, a quien vemos en la fotografía,  llegado a tierras de Orinoco como impresor de primera para editar “El Filántropo”, semanario de combate, muy polémico de los liberales dallacostistas, al que el  periodista Juan Vicente González calificó de “monumento a la perversidad”.
         Los agentes consulares son funcionarios encargados de representar a un país en territorio extranjero protegiendo a sus ciudadanos y fomentando las relaciones comerciales.  Se diferencian del agente diplomático en que no interviene en los asuntos de política internacional y se limitan a actuar como oficial del registro civil y agente comercial.  Cuando no existen los diplomáticos permanentes, realizan toda suerte de tareas.
         Pero la figura del cónsul no siempre fue esa.  En la antigua Roma, los dos magistrados máximos que ejercían la autoridad y el poder político recibían el nombre de Cónsul y la Francia revolucionaria, es decir, la de 1799, rescató esta figura del consulado romano y la implantó como sistema de gobierno en manos de tres cónsules.  Napoleón Bonaparte que era uno de ellos, logró dominar a los restantes y asumir el consulado perpetuo, con lo que allanó el camino para la conquista del poder imperial que por cierto desagradó al joven Bolívar que para entonces (1804) se encontraba en Francia..
         Ahora, la figura del Cónsul como ya lo habíamos señalado, se limita a proteger y fomentar el comercio entre el lugar donde reside y el país que representa.  Actúa además como apoderado y escribano de sus connacionales y proporciona al gobierno que representa toda clase de información económica, bien a través de la Embajada o del Consulado General.

         En 1863, Ciudad Bolívar parece que batía el record de las ciudades de provincia con número de agentes consulares lo cual, por supuesto,  denotaba su relevancia económica:  Las crónicas de entonces daban cuenta de Keneth Mathison, Vicecónsul de su Majestad Británica;  Antonio Dalla Costa, Vicecónsul de Suecia y Noruega; Carlos H. Oler, Cónsul de los Estados Unidos; Marcos Calderón, Vicecónsul de su Majestad Católica; Hermann Coulander, Vicecónsul de su Majestad el Rey de Dinamarca; Dr. Luis Plassard, Vicecónsul de su Majestad el Emperador de Francia; Adolfo Vinnen Cónsul de su Majestad el Rey de Hannover; Cristiano Vicentini, Cónsul de su Majestad el Rey de Italia; Elías Guerra, Vicecónsul de los Estados Unidos de Colombia; H. Krohn, Cónsul de las ciudades Hanseáticas; L. F. Blohn, Cónsul de Bélgica; C. Destein, Vicecónsul de su Majestad el Emperador del Brasil; Teodoro Ferdhusen, Cónsul del Gran Ducado de Oldenburg; H. N. Frazeus, Vicecónsul de los países Bajos y Carlos Vanselaw, Cónsul de su Majestad el Rey de Prusia.  Como vemos, un ougi o abanico consular muy airoso para la Angostura de entonces. 

lunes, 11 de julio de 2016

Agasajo de fin de año


Ha sido costumbre ya tradicional de Gobiernos como de partidos políticos, obsequiar con fiambre y regalos a los periodistas con motivo de Pascuas y Año Nuevo, de manera que la fotografía donde aparecen Eduardo Santana, Luis Guillermo Pilonieta, Américo Fernández y Diógenes Troncone corresponde  a la época del Gobernador Manuel Garrido Mendoza, específicamente, diciembre de 1972.
         En esa memorable ocasión el Gobernador Garrido Mendoza, famoso por sus abundantes bigotes, almorzó con los periodistas  y obsequió a cada uno una preciosa Agenda Histórica y Turística de Venezuela.  Al final del almuerzo, el Secretario General encargado del Colegio Nacional de Periodista,  Nolasco Guarisma Álvarez en la actualidad Cronista oficial de Ciudad Guayana, tomó la palabra para anunciar que el Gobernador había ofrecido 1.500 bolívares para la adquisición de una vivienda a los hijos del colega José Manuel Rojas (Jomar), pero Guarisma, en vez de decir lo dicho, pecó con el siguiente lapsus lingüe que suscitó hilaridad:  “Colegas, me place anunciarles que el Gobernador aportará 1.500 bolívares para comprar a Jomar”
         Otra nota muy curiosa y que dejó una expresión de incredulidad fue la del doctor Alcides Sánchez Negrón cuando comentó entre sus platos favoritos el “Sancocho de loro”.  Decía Alcides que la carne de loro tiene un sabor muy agradable, sólo que es bastante dura, pero explicó que últimamente había ensayado en su fundo de Mundo Nuevo, enterrar los loros a pleno sol varias horas antes de meterlos en paila.
         El directorio regional de Copei también agasajó a los periodistas con motivo del fin del año.  Muchos entre telones afloraron durante la tertulia y como nota de humor se dijo que el Gobierno de Copei había resultado tan bueno que le dieron la oportunidad de gobernar un día más que Acción Democrática.  ¿Por qué?  Pues el período constitucional  contó con año bisiesto (1972). 
         El Gobernador Garrido tuvo la originalidad de romper con el antiguo protocolo según el cual el Maestro de ceremonia, luego del discurso de fin de año,  llamaba a los representantes de las instituciones para saludar y darle al gobernador el abrazo de año nuevo.  En esa ocasión, después del mensaje la salutación se dejó a todos los asistentes en libertad para felicitar y saludar al gobernador, estilo que hasta la fecha han continuado los gobernadores.
         La doctora Estela Cabrera también presente en el agasajo a los periodistas, celebraba haber sido la primera mujer en llegar a la Presidencia del Parlamento Regional, pero no la primer mujer diputado.  La primera mujer diputado, creo que por ascenso de suplencia a principal, fue Luisa Salazar de Rebolledo, esposa del entonces Secretario General del CES, Santos Rebolledo.
         La presidencia para la doctora Cabrera le había costado hacía tres años su militancia urredista.  La Dirección Regional de URD se opuso y excluyó de sus filas a la doctora cuando ésta insistió y suscribió contra viento y marea un pacto para alternar durante cuatro años la presidencia de la Legislatura entre diputados del MEP, Copei, FDP y ella.  AD, no obstante de disponer de la mayoría relativa (cinco diputados) quedó excluida del pacto, pero nunca sus dirigentes dejaron de trabajar abiertamente o en la sombra para romper lo que ya en ese año de 1972 era irrompible, pues el convenio parlamentario estaba llegado a fin.
         Una experiencia que se continúa repitiendo a través de la historia en aras del Poder.  El Poder, el poder ¿para qué? Al servicio de la verdad y la justicia o simplemente como es lo que corrientemente vemos. el poder para la concupiscencia.

           

sábado, 9 de julio de 2016

Francisco Morochito Rodríguez


El 18 de noviembre de 1968, Francisco Morochito Rodríguez, a quien vemos en la gráfica abrazado efusivamente por una joven guayanesa, fue objeto de un homenaje por parte de los fanáticos bolivarense que lo esperaron desde tempranas horas en la Terminal del Aeropuerto para felicitarlo por convertirse en el primer venezolano ganador de una Medalla Olímpica.
         El homenaje lo organizó un Comité elegido por una asamblea de deportistas y periodistas reunidos en el Gimnasio Cubierto y el cual quedó presido por el Locutor Héctor Cristofini e integrado por Antonio López Escalona, Ramón Aray Lefebres, Ismael Morales Pérez. Antero Pérez e Hilda Arrioja.
         El 26 de octubre de 1968 en el México Arenas, Francisco Morochito Rodríguez, de 48 kilogramos, subió al cuadrilátero para enfrentarse al púgil coreano Joun.Ju Lee en tres asaltos y regalarle a Venezuela su primera medalla de oro en unos Juegos Olímpicos.
Los Juegos Olímpicos de México 68 estrenaban una nueva categoría en la disciplina boxística, la división minimosca, y en ella estaba inscrito un pequeño venezolano de la costera ciudad de Cumaná llamado Francisco Rodríguez y a quien apodaban "Morochito".
El 17 de octubre subió Morochito al ensogado olímpico por primera vez para enfrentarse a su amigo el cubano Rafael Carbonell, contrincante que le había sido asignado en el sorteo. Su entrenador Ángel Edecio Escobar estaba en la esquina para darle las instrucciones y el púgil cumanés supo llevar a cabo la estrategia de Escobar para vencer por decisión unánime.
Tres días después de superar a Carbonell le tocaba verse las caras con el celandés Khata Karunarathe, a quien Morochito envió dos veces a la lona en el segundo asalto para que finalmente el árbitro detuviera la pelea y le diera el triunfo al boxeador venezolano por nocaut técnico.
El 23 de octubre al pequeño púgil cumanés le tocaba enfrentarse al estadounidense Harlan Marbley, a quien ya había vencido en los Panamericanos de Winnipeg 67. En esa ocasión Morochito repitió ante el norteamericano y le ganó por decisión 4 puntos a 1, para alcanzar la puja final por la presea dorada.
Su contrincante en la final sería el coreano Joun-Ju Lee, quien era considerado uno de los mejores boxeadores de la división de los 48 kilogramos.
El 26 de octubre Morochito y el coreano subieron al cuadrilátero a disputar la primera de las once finales que se disputaban ese día en la disciplina de los puños. Toda Venezuela estaba pendiente de lo que ocurría en el México Arena, a través de la transmisión de Radio Continente, en la voz de Carlos González Ruiz.
Los primeros dos asaltos fueron bastante parejos y el tercero fue el decisivo. Después del sonido de la campana los jueces decidieron y el árbitro levantó la mano del cumanés, que recibió los aplausos de un público mexicano que celebraba la victoria de un latinoamericano.
Morochito se abrazó a la bandera, lloró con el sonido del himno nacional y dejó su huella en la historia del deporte venezolano al recibir la primera medalla de oro olímpica que ganaba Venezuela.
Francisco “Morochito” Rodríguez, nació en Cumaná el 20 de septiembre de 1945, hijo de Olga Margarita Rodríguez de Brito. Su padre abandonó a su familia antes de que Francisco naciera, por lo que no utilizó el apellido Brito al participar en competencias. Rodríguez recibió el sobrenombre “morocho”, por tener una hermana gemela llamada Alida. Se crió junto con catorce hermanos, siendo el segundo, en un hogar de pocos recursos. Trabajó con su abuela vendiendo pescado y nunca recibió una educación formal, por lo que no aprendió a leer y a escribir hasta llegar a la adolescencia. A los once años entró al mundo del boxeo comenzó con sus puños a vislumbrar su escaño en los anales del boxeo.





jueves, 7 de julio de 2016

El Conjuro del tabaco


Fumar el tabaco para transportarse hacia un plano superior y conjurar determinado peligro mediante una oración es lo que hacen quienes se dedican a la santería y otras variantes propias de la cultura primitiva en que el chamán juega rol destacado.
         Siendo Guayana región de numerosos grupos y lenguas indígenas, lógico es que el chamanismo o hechicería que le son propios se haya extendido y perdurado, preferentemente en las zonas rurales y en las clases menos favorecidas por las bondades de las ciencias.
         Pero el chamán utiliza el Yopo, que es sin duda un alucinógeno más fuerte que el tabaco, para invocar a sus espíritus mientras que el hechicero de nuestros días utiliza el Tabaco que es tan americano como el Yopo.  Cristóbal Colón dio cuenta de esta rama que hoy producen más de 100 países del mundo, gracias a Francisco Hernández de Toledo que lo introdujo en España a Jean Nicot que lo llevó a Francia y al pirara Francis Drake que lo llevó a Inglaterra. 
         El tabaco es para el campesino guayanés lo que el yopo para el indio y la coca para el boliviano, un buen estimulante y apaciguador del hambre, pero como cualquier alcaloide produce adición, y aprovechado en extremo produce problemas circulatorios y pulmonares. De esto último poco se preocupan los hechiceros que absorben con intensidad las toxinas de la nicotina a la hora de invocar los espíritus que según sus creencias tienen el poder del bien y del mal.
 Junto con Germán González Seguías me tocó satisfacer la curiosidad a través del amigo Ernesto Alcalá, para presenciar en el barrio La Lorena uno de esos rituales que acostumbran quienes se dedican a través del tabaco invocar ciertos espíritus como el de Negro Primero, el Negro Miguel y el Negro Felipe para que respondan a través del fumador interrogantes de los interesados presentes.
         A Germán lo sacaron porque la forma como la  hechicera tomaba ron y chupaba el tabaco le causaba hilaridad.  Yo, por mi parte, resistí el humo chamuscado y el penetrante aroma del ron de 45 grados.
         Juana Petra a quien vemos en la gráfica utilizando un habano como medio de comunicación de su ritual y cuyo nombre seguramente le sirvió al poeta  Víctor Medina para una de sus composiciones musicales, comenzó con una invocación y finalmente con un conjuro.  En el patio de la casa, se hallaban mujeres que habían perdido o sentían sus maridos muy ausentes y querían que Juana Petra las ayudara y ésta después de unos cuantos tragos y fumadas, cerró los ojos y alzó la voz:   
         “Ofrezco los humos de mi tabaco a los cinco sentidos, pensamiento y persona de Mauricio Sanguino. Invoco a los cuatro vientos para que donde quiera que esté venga desesperado, humilde y manso como Jesucristo llegó manso y humilde a los pies de Poncio Pilatos. Invoco a San Marcos de León para que me lo amanse de pies, manos y corazón, así como amansó al León y las otras fieras del monte”.
Después de esta invocación vino la conjuración:  “Yo te conjuro Mauricio Sanguino desde la cabeza hasta los pies, vena por vena, nervio por nervio como reducido te tengo a mí; espero y confío que no podrás estar con mujer alguna, si fueras a estar, tus fuerzas se han de agotar como se le agotaron al Divino Señor”.

Luego de una pausa, la doña hizo una cruz con la mano derecha al tabaco bendiciéndolo tres veces seguidas. Finalmente ofreció la Oración del Tabaco al Santo Ángel de la Guarda instando a la mujer a su lado decir: “… si tienes pies, me busques, si tienes piernas me alcances, si tienes manos me tientes, ojos me veas, si tienes oídos me oigas, si tienes mala intención devórala, por Don Juan del humo para que con el humo del tabaco me lo hagas vencer y rendir a mis pies por la rama carmelita y Santa Marta del Monte”.

martes, 5 de julio de 2016

La enfermera de José Gregorio Hernández


Aunque usted no lo crea, la enfermera de José Gregorio Hernández vivió y murió en estas cálidas tierras del Orinoco y del Caroní. En 1973 cuando cumplió 77 años se hallaba en Ciudad Guayana en compañía de su único hijo Ángel Cipriano Guzmán, quien laboraba en la sección de radiología del IVSS, pero antes, la afortunada enfermera trabajó en el Centro Médico del Seguro Social de Ciudad Bolívar y quien sabía de sus nexos con el Venerable José Gregorio Hernández, la buscaba para asistir a ciertos partos pues estaba permisada por el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social.
María Luisa Talavera de Guzmán nació en Caracas el 29 de septiembre de 1896, murió sin poder dar gracias al Papa Juan Pablo II por lo que considera primer paso hacia la beatificación y canonización de José Gregorio Hernández.  Tal es la distinción de Venerable, proceso iniciado por el Arzobispo de Caracas, Monseñor Lucas Guillermo de Castillo ante el Vaticano.
El Dr. José Gregorio fue nombrado venerable por parte del papa Juan Pablo II el 16 de enero de 1986 y se inició el tramo que lo llevará a la beatificación. De completarse el proceso, se convertiría en el primer santo de procedencia venezolana. Y el tercer beato de este país que tiene hasta ahora  2 beatos y varias religiosas venerables La beatificación del Dr. Hernández es actualmente una meta que espera alcanzar parte de los feligreses católicos así como la iglesia católica venezolana, por lo cual, en diversas partes del país, se rezan diversas oraciones para pedir por el pronto nombramiento de José Gregorio como Santo.
Doña Luisa Talavera de Guzmán, emparentada con Monseñor Talavera, obispo de Guayana, fue enfermera desde temprana edad  y laboró en 1914 al lado de José Gregorio Hernández cuando estalló en Caracas la llamada “Gripe española” tan terrible como lo es hoy en el mundo entero la Gripe H1N1.
Fue enfermera fundadora del IVSS  y ejerció sin faltar un solo día  en Caracas, Ciudad Bolívar y Ciudad Guayana hasta 1966 cuando fue jubilada.
Solía contar a sus allegados que José Gregorio Hernández  murió trágicamente el 29 de junio de 1919  cuando se dirigía a la farmacia en busca de medicinas para uno de sus enfermos.
Al tratar de esquivar el automóvil que conducía el hijo de un señor que un día antes había tratado, dio un traspié, cayó al suelo y se golpeó la cabeza con el borde de la acera, en la esquina de Amadores, La Pastora. Sus restos reposan en el Templo de la Parroquia La Candelaria  después de estar por mucho tiempo en el cementerio general del Sur. Era la tumba más visitada de dicho cementerio.
Para doña Luisa jamás había visto un entierro tan impresionante, salió a las 9 de la mañana de la iglesia y a las diez de la noche todavía no había llegado al Cementerio General del Sur.  Fue algo impresionante y de un fervor piadoso desbordante, pues José Gregorio Hernández, fue un médico humanitario, integralmente entregado a su profesión, solidario y de una gran fe en el prójimo.    
Era conocido como un profesor culto (hablaba francés, alemán, inglés, italiano, portugués, dominaba el latín, era músico, filósofo y poseía profundos conocimientos de teología), exigente y se caracterizaba por la puntualidad en el cumplimiento de sus deberes profesionales. Formó una escuela de investigadores quienes despeñaron un rol importantísimo en la medicina venezolana. Discípulos de Hernández fueron el Dr. Jesús Rafael Risques, quien fue su sucesor en la Cátedra de Bacteriología y Parasitología, Rafael Rangel (1877-1909) considerado como el fundador de la parasitología nacional.

lunes, 4 de julio de 2016

Seres de Otro Mundo

Carlos Argenis Durán

 SERES DE OTRO MUNDO
“El camino más largo comienza con el primer paso”, solía decir el increíble Kaliman.  Faltaría saber en el caso de Carlos Argenis Durán y Baduel Parra cuándo dieron el primer paso en ese largo camino que no los deja o dejaba en paz consigo mismo ni con sus semejantes. Argenis caminaba y caminaba, aunque no tanto como Baduel, pero si apresurado, tal vez porque era más liviano y más joven.
Argenis se disparaba un tanto eufórico desde el sector Amores y Amoríos mostrando sus dibujos enrevesados y un tanto caricaturescos, hasta el casco urbano de la ciudad, donde terminaba ofreciendolos y ostentando las profesiones más relevantes y diversas, desde diputado hasta docente de la medicina psiquiátrica de cuyos conocimientos según confesaba se habían nutrido expertos como Iván Augusto Cividanes y el mismito ex decano del núcleo de la UDO, Miguel Grau, incluía también a José Luis Cestari y a los psicólogos César Avendaño y Rómulo Gipson. 
El primero de diciembre, día de su cumpleaños, doña Rosario y Diógenes Troncone Sánchez, sus protectores en cierto modo, lo obsequiaban con una torta de chocolate, precisamente cuando iba por su almuerzo generoso de todos los días.
Argenis quien ordinariamente anda o andaba de paltó y en días muy especiales luciendo una corbata que según advertía le regaló Jaime Lusinchi, comentaba  haber sido alumno de Juan Bautista Farreras aunque este había muerto ante que él naciera y haber intentado su bachillerato en un Liceo de Caicara donde cada 28 de diciembre formaba parte de la comparsa de los locos, decidiendo un día quedarse allí, aunque muy solo, para poder olvidar a sus 50 mujeres y seis mil hijos que ya no podía sostener con todas las profesiones recibidas.
         Pero caminando, caminando, Baduel Parra se los ganaba a todos en fuerza, palanca, velocidad y larga distancia. Tan pronto lo veíamos en el Mercado Periférico de Ciudad Bolívar como en Guarataro y Maripa buscando por los lados de la familia de Brisne  Parras con la que hacía buenas migas.
Baduel,  por los año sesenta, era alto, joven, elegante y estudioso, redactaba y escribía a maquina como todo un experto mecanógrafo, hasta el punto que su compañero de Partido Roger González, cuando era Presidente de la Asamblea Legislativa, lo puso de Secretario. 
De repente nadie más supo de Baduel y una noche de luna llena alguien que preguntó, encontró esta repuesta: “Esta en Bárbula haciendo un curso”. Bárbula ¡Por Dios! Donde queda eso. Estás raspado en historia. Piensa bruto, piensa, piensa con el cerebro de Girardot!.. Pues bien, Baduel Parra un día se apareció hablando hasta por los codos y citando a connotados intelectuales y políticos de la talla de Unamuno, Uslar Pietri, Jorge Luis Borges y Rómulo Betancourt. El sastre Víctor Inojosa era uno de los que desde entonces le soportaba sus interminables erudiciones mezcladas con asuntos menores de la vida cotidiana.  Pero antes de instalarse en el sitio  donde podía dar rienda suelta a sus conocimientos literarios, hacía escala en la Legislatura para chequear el monto de su jubilación; después en la Casa del Partido, donde reprendía a más de uno, y en el despacho del Vicario General de la Catedral, monseñor Samuel Pinto Gómez, a quien saludaba en términos de realeza !Hola Príncipe! Y a la secretaria Iris Aristeguieta  !Hola Princesa! Al día siguiente podía elevarlos: !Hola Rey! !Hola Reina! Y el día más perturbado: !Hola Loco!” !Hola Loca! De todas maneras, Monseñor le alargaba su mesada y él abandonaba la Sacristía persignándose en vez de hacerlo antes de entrar como es costumbre.



domingo, 3 de julio de 2016

Puchucho y Un Momento en el Deporte


Sale al aire por la antigua Radio Bolívar “Un Momento en el Deporte”, de Francisco Javier García, mejor conocido en el medio radiofónico como “Puchucho” (en la foto), con ese remoquete lo bautizó el operador de Radio  José Vicente Cardozo y Correa.
       Francisco Javier es valenciano y su experiencia de locutor la cultivó en Caracas por una de esas eventualidades que sólo una vez ha podido ocurrir en la vida de quien para ese momento sólo sabía vender empanadas, rematar zapatos y fantasear como locutor oyendo a tantas estrellas como Delio Amado León, Carlos Tovar Bracho, Luís Enrique Arias.y  Alí Khan
       Su aventura comenzó por casualidad cuando un amigo leyó los tips deportivos que escribía y se los mostró a Juan Negretti, director de Prensa Libre de Radio Cultura, que no lo creyó hasta que lo tuvo de frente y lo puso a prueba.  Allí se quedó redactando hasta que logró el título de locutor y pudo alternar con los veteranos.
       Se presentaron los Juego Nacional del béisbol doble “A” de 1969 en Ciudad Bolívar. Lo enviaron para la cobertura  y desde entonces se quedó en la capital angostureña atrapado por una guayanesa (Dalila Fernández) que lo enseñó a comer zapoara rellena aparte de morocoto, lau.lau, coporo y bagre blanco pobre.

       En Ciudad Bolívar debutó por eventualidad como narrador deportivo de la  Cadena Radiofónica Nacional que abarcaba Radio Bolívar, Tricolor, Zulia, Radio Cultura que ahora es YVK Mundial, Radio Mil  y Ondas Porteñas. El Director de Radio Bolívar José Antonio Nicolás que tenía buen ojo y buen oído, lo enamoró y dio todas las facilidades para que hiciera carrera en  Radio Bolívar ya cuando tenía los pasajes de regreso a Caracas, haciendo lo que más le gustaba al joven Pachucho: escribir y narrar todo cuanto abarca el mundo deportivo.  Desde entonces se puso las gríngolas y sin mirar por ningún lado ha pasado por sobre todos los baches e hitos de la emisora,  desde el Turco Nicolás hasta  pasando por Gabriel Aguilera Ordaz, Freddy García, Jerónimo Méndez Rojas, Rubén Rossi Vera, Pedro Carreño Reyes y pare usted de contar.  Allí se mantiene con “Un Momento en el Deporte” de de 6:20 a 6:30 de la mañana, despertando muy temprano a los aficionados para darle los resultados de los eventos inmediatos anteriores con sus respectivos comentarios críticos de mucho aval profesional.  Siempre con los mismo patrocinadores.