viernes, 15 de julio de 2016

Las Apoteosis de algunos Gobernantes

La deificación de los héroes en los lejanos tiempos paganos de Roma y Grecia tenía un calificativo: apoteosis, vocablo que en tiempos más cercanos y por analogía se utiliza para ensalzar o glorificar la fecha en que algún mandatario o gobernante ha llegado al poder por los efectos de una revolución militar o civil.
         Cuando Guzmán Blanco llegó al poder el 27 de abril de 1870 después de tres días de  combate para destronar al gobierno de los azules, adoptó la fecha y ésta se mantuvo festiva durante sus gobiernos y, por supuesto, en cada una de las provincias se conmemoraba con inauguración de obras, ofrendas  y discursos. En Ciudad Bolívar aún perdura el Obelisco de la Plaza Maturín junto al Liceo Peñalver.  El Obelisco tenían un busto que fue derribado cuando en el país cayeron todas las estatuas que en vida se había mandado a erigir el  “Ilustre Americano”.
         La apoteosis de la Revolución Restauradora del General  Cipriano Castro (en la foto) también fue famosa en ese sentido. El 23 de mayo de 1899 cuando Cipriano Castro inició la llamada Revolución Restauradora quedó fijo en su calendario feriado y  en cada aniversario la fecha no sólo era conmemorada con fuegos artificiales en las plazas,  dianas marciales, salvas de artillería, despliegues de banderas e inauguración de obras, sino con el reparto de hojas sueltas alusivas como una titulada “Ofrenda a mi Patria” donde el autócrata se pintaba como un dolorido pelicano de la República.
         Y de Juan Vicente Gómez ni se diga.  El 19 de diciembre de 1908 era fecha preferida para la exaltación de su mandato y ensalzamiento de él como caudillo pues con ella abrió la era que denominó “Rehabilitación Nacional” signada con el lema de “unión, paz y trabajo”. También era fecha propicia para inaugurar servicios públicos y monumentos.  En Ciudad Bolívar, por ejemplo, se inauguró el 19 de diciembre de 1917 la Plaza de la Rehabilitación en la zona de San Isidro en cuyo centro una columna de 15 metros ostentaba una alegoría de Gómez diseñada por Juan de Dios Bolivián.  Asimismo se inauguró la calle El Trabuco y el Parque Mariño donde está hoy el Jardín Botánico; pero, cuando murió, a Gómez le ocurrió lo mismo que a Guzmán Blanco, muchas de sus obras emblemáticas fueron demolidas. 
         La apoteosis se repitió con el actual Gobierno al declarar día de fiesta no laborable el 4 de febrero (4F), pues fue en esa fecha  de 1992, el alzamiento del entonces Capitán Hugo Chávez Frías contra el gobierno constitucional de Carlos Andrés Pérez.  Al Comienzo hubo discusión de si debía ser conmemorativa esta fecha a pesar de que el movimiento no tuvo en su momento respaldo de la mayoría de las Fuerzas Armadas Nacionales ni del pueblo; sin embargo, se adujo que catapultó con éxito hacia el campo político y electoral al entonces Presidente de la República.
En efecto, el Gobierno Nacional a través del vicepresidente Ejecutivo, Ramón Carrizalez, declaró el lunes 2 de febrero de 2009, como día no laborable.  La medida la enmarcó entre las actividades a desarrollar para celebrar además de los 17 años de la rebelión, los 10 años de la Revolución Bolivariana.
Entre el resto de actividades que se realizaron en el territorio nacional, el Presidente de la República presidió una cumbre extraordinaria entre los países que conforman la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba).
Por decisión del presidente de la República, Hugo Chávez Frías, el estado Aragua gobernada por Rafael Isea se constituyó en la sede de los actos alusivos a los 17 años del 4 de Febrero de 1992.  Pero, ¿se prolongará en el tiempo? tal  como se ven las cosas, esta apoteosis es probable corra la misma suerte de las anteriores.


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