domingo, 13 de octubre de 2013

La polémica llegada de Colón



La polémica sobre el descubrimiento del continente que lleva el nombre de América, continúa abierta.  Antes del 12 de octubre de 1492, Cristóbal Colón sabía con seguridad que existía América, pues un protonauta que había visitado el nuevo continente le reveló su secreto antes de mo­rir.
La tesis —motivo de polémi­cas siempre renovadas— en­cuentra su defensor en el profesor Juan Manzano, de la Universidad Complutense de Madrid, quien en su libro "Colón y su Secreto" aporta ar­gumentos dignos de análisis.
En opinión de Manzano, Colón tenía el seguro conocimiento de la existencia de numerosas tie­rras "en la ribera occidental del mar tenebroso" cuya situación exacta le había facilitado un na­vegante desconocido, probablemente portugués o castellano.
Este protonauta, al regresar de un viaje a la región africana de Guinea, fue desviado por los vientos alisios y las corrientes marinas hacia las costas de América, de las que regresó a la isla de Madeira, donde poco antes de morir reveló a Colón su secreto.
Colón ocultó cuidadosamente los informes recibidos, pero los confesó al fraile Franciscano Antonio de Marchena, quien se convirtió en apasionado defensor de su proyecto ante los reyes católicos y otras personas influyentes de la época.
Como base de esa interpretación histórica, Manzano cita la capitulación firmada por los reyes católicos en Santa Fe de la Vega (Granada) el 17 de abril de 1492, en la que se reconoce con toda claridad que Cristóbal Colón "ha descubierto" algunas tierras en el Océano Atlántico. No sólo se apoya el historia­dor en esas palabras —"Ha des­cubierto" -- escritas seis meses antes del famoso 12 de Octubre, sino que ofrece otros indicios para demostrar que Colón Iba en busca de tierras de cuya existencia tenía absoluta segu­ridad.
Recuerda, por ejemplo, que el Padre de Las Casas, gran de­fensor y panegirista de Colón, aseguró haber oído decir a los indios de Cuba que unos años antes de Colón habían llegado a la española otros blancos.
En su primer viaje descubrió en la citada isla unos hombres y mujeres tan blancos como nosotros que lleva al historiado suponer que esos indios eran descendientes de llegados a aquel territorio años antes.
Los Caribes y Taínos no conocían el hierro, pero en noviembre de 1493 —dice Manzano-  unos marineros que desembarcaron en la isla de Guadalupe,  encontraron objetos fabricados con ese material. ¿Quién los había llevado hasta allí? Se pregunta también el historiador quiénes pusieron en manos de los indígenas de Cumaná, antes de la llegada de Colón esas cruces que colocaban a los niños recién nacidos "para hacer huir a los demonios de la noche".
Estas y muchas otras cuestiones similares plantea el profesor Manzano en el libro  que ha  editado el Instituto de Cultura  Hispánica de Madrid.
Existe otra versión según la cual  fueron rusos y chinos los primeros en llegar a América hace miles de años cuando la tierra todavía permitía el paso a pie por lo que hoy es el Estrecho de Bering.
Antes de la llegada de Colón en 1492, galeses, irlandeses y vikingos también acercaron sus naves a las costas americanas según las tesis expuestas por Esmond Wright en un artículo que el semanario dominical londinense "The Observer" dedicó al origen y nacimientos de Estados Unidos.
El autor señala que fueron primero los rusos los que atravesaron el puente de tierra de Bering y se desplazaron por la costa del Pacífico hasta la América del Sur. Wright defiende esta teoría afirmando que las características de los indios norteamericanos así lo sugieren.
Detrás llegaron los chinos.  Una expedición por mar llegó a México en el año 1459, integrada por cinco personas bajo el mando del monje budista Hoei Shin, según sostiene el profesor de Pekig, Chu Shien-Chi.
Wright se refiere en el artículo al arribo de marineros y colonos nórdicos a América hacia el año 1000 y menciona el caso concreto de Leif Ericsson que vivió tres años en suelo del Norte de América.
Pero antes pudieron llegar allí los irlandeses, según el articulista.  La anónima obra “Nabigatio Sancti Brendani” relata el viaje del marino y santo irlandés Brndam a una costa misteriosa más allá del Atlántico, que describe tras hablar de una isla que se corresponde con las actuales Faroes.
Los galeses también reclaman un descubridor: El Príncipe Madoc, que habría alcanzado las costas cercanas a Nueva Orleans hacia el año 1170 y enseñando  después el dialecto galés a algunas tribus de indígenas.
También recoge el artículo el caso de la tribu de los Mandaes estacionados a orillas del Missouri.  Estos indios tenían los ojos grises o azules y algunas de sus expresiones se correspondían con las palabras galesas.


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