miércoles, 9 de octubre de 2013

Instituto Lingüístico de Guayana

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El Profesor universitario, Silvio Orta Cabrera (en la foto), planteó el 8 de febrero de 1973, la creación de un Instituto Lingüístico de Guayana, justificándolo no sólo por las características particulares del castellano que se habla en la región, sino por la existencia de distintas lenguas indígenas en las que han trabajado, entre otros, Marc Civrieus, Eduardo García, de la UDO, Jorge Mansanyi y Rafael López, de la Universidad Central.
         El planteamiento lo formuló Orta Cabrera luego de participar como moderador  de un Foro sobre la “Evolución del habla venezolano en los últimos cincuenta años” organizado por la Dirección de Cultura de la UCV y en el que fueron ponentes el doctor Ángel Rosemblat y la profesora María T. de Rojas.
         El Foro destinado a intentar la identificación de la Venezuela actual, concluyó en que si se  quiere conocer las características de nuestra sociedad, hay que investigar seria y profundamente el lenguaje que manejamos. Sin una investigación semejante, los análisis serán incompletos y las tareas de transformación social habrán de verse afectadas.  Pese a los trabajos del Instituto Andrés Bello de la UCV y del propio doctor Rosemblat, pese a ciertas investigaciones del equipo de sociólogos de esta misma universidad acerca del habla caraqueña y algunos dialectos indígenas, pese a otros esfuerzos aislados, lo cierto es que estamos sumamente atrasados.  A este país parece no interesarle un aspecto tan esencial de su ser, tan esclarecedor de su naturaleza como es el lenguaje.  Se desprecia el tema, la ayuda oficial puede considerarse inexistente, no hay una programación nacional de las investigaciones lingüísticas.  Nuestros políticos que tan mal hablan y tan pésimamente escriben, llegados al Gobierno, en nada se preocupan por eso que tan mal practican.
         Lingüísticamente hablando, el ser guayanés tiene sus propias manifestaciones expresivas y ojalá  un organismo gubernamental, universitario o privado, programara un Instituto Lingüístico de Guayana.  Hay sobradas razones para justificarlo como son las características del castellano y las distintas lenguas indígenas de la región.
         El Profesor Orta tenía buenas razones para proponer el Instituto y una de ellas trata de las investigaciones de las lenguas indígenas de Guayana que han hecho sacerdotes misioneros y antropólogos civiles Tenemos las investigaciones lingüísticas del padre Cesáreo  Armellada, autor de la primera gramática y diccionario de la lengua Pemón; de monseñor  Mariano Gutiérrez Salazar, autor del diccionario Panto-español )(indígenas de la Gran Sabana), de Victor Manuel Mendoza Fernández, autor del diccionario Sanema-español y español sanema o sanöma; de Jorge Monsonyi, autor del diccionario básico del idioma Kariña así como las investigaciones de Maria Eugenia Villalón sobre la organización social y la terminología de parentesco E´ñapa (Panare); de Rafael Osuna Ruiz, autor de Fisonomía dialectal del Warao..
         En Venezuela propiamente no existe un instituto lingüístico de la entidad que propone Orta Cabrera. Apenas investigaciones cristianas y universitarias asiladas.
         El Instituto Lingüístico más conocido en Guayana es el Instituto Lingüístico de Verano que ha tenido avanzadas de investigación en algunos puntos étnicos de Guayana.  Se trata de una organización norteamericana sin ánimo de lucro  que recopilar y difunde documentación sobre las lenguas menos conocidas, pero con un propósito puramente religioso: traducir la Biblia a dichas lenguas.  Esta institución mantiene la base de datos Ethnologue, y se centra principalmente en las lenguas no escritas.
En América Latina, se ha acusado a este instituto de ser cómplice de las compañías petroleras, al ayudar a éstas a que los indígenas abandonaran sus tierras y que estos se las entregaran a las citadas compañías. En 1980 fueron expulsados de Ecuador, Brasil, México, Panamá, y  restringidos en Colombia y Perú

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