jueves, 24 de octubre de 2013

La Casa en llamas

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"La Casa en Llamas", novela de la es­critora Milagros Mata Gil, ganó el premio Narrativa 87 de Fundarte, tiene tres narradores: un testigo desde afuera: uno desde adentro y el personaje principal que cuenta la historia en primera perso­na.
Esta novela se inicia en Upata, la de los antiguos carreros del Yuruary y toca la historia de Ciudad Bolívar desde los tiempos del oro.
Es la vida de Mimina Rodríguez Lezama, la que fue directora vitalicia de la Casa de la Cultura y su padre Felipe Rodríguez, es uno de los per­sonajes. Analizándola es la vida del país durante el siglo veinte.
La vida de Mimina es de lo más novelesco que uno pueda imaginar. Ella que desde su infancia tuvo una vida azarosa en la Upata de princi­pios del siglo veinte,  llegó a ser la esposa de un alto oficial muy vinculado a Me­dina y a Pérez Jiménez, que luego abandonó para dirigirse a la montaña con los guerrilleros.
Me dijo Milagros cuando vino a despedirse  en julio del 87 para viajar al exterior, que  "a través de la vida de Mimina se puede visualizar la vida del país".
José Balza, leyó los originales de la novela pre­miada y encontró a la protagonista Mimina  "un personaje muy interesante que a él se le pareció a la Maga de la novela "Rayuela" de Julio Cortazar".
Milagros Mata Gil, muy de esta ciudad y quien abandonó la docencia en la especialidad de castellano y li­teratura para dedicarse a escribir, había ganado anteriormente tres pre­mios: dos con el cuento "La Esta­ción" (Bienal de El Tigre y Casa de la Cultura de Maracay) y el premio Pes­soa patrocinado por la Embajada de Portugal y el Conac con motivo de los 50 años del escritor lusitano. "Pessoa: máscara de Proteo", es un trabajo periodístico literario publi­cado por el diario "Antorcha" en cinco reportajes.
Milagros que tenía entonces previsto viajar a México, España y Portugal para hacer un trabajo de investigación sobre la novela venezolana durante los últi­mos 30 años y cuyo anteproyecto introdujo en el Conac con miras a obtener una bolsa de trabajo, tenía otro trabajo pendiente y a punto de publicarse: "Balza, el cuerpo fluvial".
José Balza es el escritor ve­nezolano que más ha influenciado en esta mujer que comenzó escribiendo poesía, luego cuentos, ensayos, re­portajes, para terminar  siendo una novelista premiada. Siempre es­tuvo de acuerdo con Faulkner cuan­do decía que cada narrador es un poeta frustrado. Se empieza por es­cribir poesía y cuando uno siente que no puede expresarse sólo con la po­esía, escribe cuentos que es lo más que se parece a la poesía y por úl­timo termina escribiendo novelas "porque la novela es como un som­brero de mago que te permite meter y sacar todo".
Cuando le preguntamos en esa ocasión a Milagros Mata Gil porqué se iba a Europa a escribir sobre la no­vela venezolana durante los últimos 30 años, nos dijo que pensaba que se puede ver mejor Venezuela desde fuera y nos puso de ejemplo a Miguel Otero Silva, Vargas Liosa y García Márquez.
Posteriormente a “La casa en llamas” Milagros volvió a ser galardonada. Entre 800 concursantes de todo el mundo, la escritora ganó una beca de la Fundación Unesco Aschberg, para permanecer du­rante seis meses en el Centro Tayrone Guthrie de Irlanda. La beca está dirigida a artistas de todas las disciplinas para que disfruten residencia en cualquier país y desarro­llen proyectos de creación o investigación. En este caso fueron escogidas 26 personas de las áreas de plástica, mú­sica y literatura. La postulación la gestionó la Fundación Herrera Luque.


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