miércoles, 18 de septiembre de 2013

Museo de Ciencias de Ciudad Bolivar


Los antiguos predios de la Cervecería de Ciudad Bolívar, en poder de la Cervecería Caracas a través de su subsidiaria  Valores e Inversiones Caracas”, fueron vendidos al Ejecutivo Regional, por menos de su valor real, para ser destinados a la construcción del edificio sede del Museo de Ciencias decretado por el Gobernador Manuel Garrido Mendoza.
         Los predios, con los antiguas ruinas de lo que fue la Cervecería (en la foto) donde se fabricó desde 1920  hasta 1942  la Pilsen Bolívar, la Princesa Bolívar, la Cerveza Angostura y el Jugo de Malta que consumían a profusión todos los pueblos del arco sur y norte del Orinoco, está ubicado en la avenida Germania a escasos metros del Museo de Arte Moderno Jesús Soto.
         Desde la Guerra Mundial desapareció esta importante fábrica de cerveza de Ciudad Bolívar y desde entonces el abandono hizo presa fácil de lo que fue apreciable fuente de trabajo  y que los bolivarenses quisieron rescatar para un museo. Museo que se quedó en decreto y en todo un proyecto elaborado por el doctor Eduardo Jahn Montauban.
En ese proyecto estuvieron metidos de lleno el ingeniero Mario Palazzi, Monseñor Crisanto Mata Cova, Francisco Battistini, Luis José Candiales, Jhon Conde Brandt, Francisco Vitanza, Lino Bossio, Cleto Salandy, José Antonio Abatti, José Baptista Gómez,  profesor Alberto Bonoli, profesor Alfonso Paraguán, Américo Fernández y el estudiante universitario Arnoldo Díaz Monasterios.
         La negociación para la adquisición del inmueble se realizó con Manuel Cisneros Gambas, administrador de un  Centro Inmobiliario, representante de la subsidiaria de la Cervecería Caracas, entidad que decidió ofrecer el inmueble por la mitad de su valor, tomando en consideración que sería destinado para el Museo. En total 7 mil metros cuadrados de terreno, parte de los cuales fueron destinados después para la construcción del Palacio de Justicia y lo que restaba, no sabemos si la propia Gobernación o la Alcaldía siendo su titular Lenin Figueroa, fueron vendidos a  los actuales propietarios de una empresa ferretera y a los de una empresa de automotores.
         A este viejo inmueble de la Cervecería de Ciudad Bolívar los bolivarenses la identificaban como “El Palomar de la Cervecería” acaso por su arquitectura tan similar.  Entonces la ciudad estaba en la onda de jugar un nuevo rol frente al centro minero y energético de ciudad Guayana y la proponían como ciudad histórica, cultural, residencial, turística y universitaria y en esa dirección la dirigía la gestión del Gobernador Manuel Garrido Mendoza, pero el historiador Manuel  Alfredo Rodríguez no estaba muy de acuerdo, pero defendía y abogaba por la importancia y reivindicación del Caco Histórico.
Él creía que para salvar la ciudad, pata salvar ese patrimonio histórico y ar­tístico que es el centro-, más bien es necesario con­centrar las instituciones como Museos en el centro y, si es posible, parar un poco las construcciones en las afueras. Por ejemplo, antes que destinar ese in­mueble de la Cervecería al Museo de Ciencias, creía que  sería mejor utilizar la Casa de la Laja de- la- Zapoara, es decir, la Casa de los Ma­chado (Casa de las doce ventanas) que es un verdade­ro palacete, uno de los in­muebles más hermosos que tiene Ciudad Bolívar; o la Casa de los Wanze­lius frente a las ruinas de los Bilancieri, propiedad del Estado y la cual se es­taba cayendo; o la Casa del antiguo Colegio Santa Te­resa en la subida del 14 que es una hermosísima casa, para ver cómo se logra de­tener ese proceso de des­trucción en favor de la re­modelación de las viejas casas del casco para darle función de utilidad.




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