viernes, 27 de septiembre de 2013

El Tigre de Guayana

El Tigre (Felix onca) el Cunaguaro (Felix tigrina), el Puma (Puma oncolor) y hasta el gato de monte (herpailurus yaguarondi), habitantes de la extensa selva de Guayana, corren el peligro de extinguirse dentro de pocos años  de continuar la persecución de cazadores profesionales y propietarios de fincas, alertaba el doctor Eduardo Jahn en agosto de 1975 cuando presentó su proyecto para un Museo de Ciencias en Ciudad Bolívar.
         Y era que frecuentemente llegaban quejas de los conservacionistas expresando  temor de que el tigre de la selva guayanesa y su parentela desaparecieran si no se acudía en su ayuda y si la División de Fauna no tomaba medidas más cuidadosas y severas contra los cazadores de felinos.
         Para evitar una declinación mayor del número de tigres, el Gobierno Nacional decretó veda total, pero ésta nunca se ha cumplido, pues los dueños de fincas no sólo se limitan a matar los tigres cebados  que amenazan el ganado sino que lo buscan y eliminan como medida preventiva.
         En la primera mitad del siglo veinte, los felinos de Guayana campeaban por todas partes, pero ahora difícilmente se ve tigre alguno en la selva.  La población ha sido diezmada por los cazadores deportivos y de oficio que los exhiben después de muertos como grandes trofeos de audacia y valentía y también por lo que significan desde el punto de vista económico pues su piel demanda un alto precio en el mercado de la curtiembre. . Un abrigo de piel de tigre se compra en el extranjero hasta por 3 mil dólares.
         Pero son los dueños de fincas los más responsables pues cuidan más su ganado del tigre que de las culebras y las epizootias.  El comentario general es que el tigre de Guayana se acaba porque su reproducción es lenta e intensa su persecución
            En la actualidad, el mayor enemigo del tigre es el ser humano.  La caza ilegal para la obtención de la piel y la destrucción de su habitat han reducido de forma considerable la población salvaje del tigre.
El riesgo de extinción de este felino no sólo se siente en Venezuela y particularmente en Guayana, si no en todo el mundo.  Se estima que en el año 1900 existían alrededor de 100.000 tigres en estado salvaje. Recientemente se calcula que la población salvaje del tigre consta de unos 3.000 ejemplare, mientras que en cautividad se estima que existen aproximadamente 20.000.
Debido a que la evolución del tigre sigue siendo confusa, no se sabe mucho sobre su expediente fósil. Los restos más antiguos del tigre hasta ahora conocidos fueron encontrados en China y Java, y datan de aproximadamente dos millones de años atrás. Los restos más antiguos de tigres verdaderos provienen de Java, y tienen entre 1,6 y 1,8 millones de años de antigüedad.
Los casos de tigres que han incluido al hombre en su dieta no son infrecuentes, aunque posiblemente éstos hayan sido muy exagerados.  Las razones que llevan a un tigre a adoptar esta conducta son las mismas que la de los leones, y pueden ser la senectud del depredador, la defensa de cachorros durante la época de cría o simplemente la comodidad por presas fáciles y abundantes, como son los niños y jóvenes de las aldeas. El tigre de Bengala es el que tiene la peor reputación, siendo algunos ejemplares tristemente célebres, como el tigre de Champawat, causante de la muerte de 430 personas y que fue finalmente abatido por el cazador y naturalista Jim Cobert. Al observar su deteriorada dentadura, pudo inferir que el tigre había perdido sus facultades para la caza normal.


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