viernes, 20 de septiembre de 2013

La visita del Nuncio Apostólico


Monseñor Antonio Del Giudice, representante del Papa Paulo VI en Venezuela y decano del cuerpo diplomático, recibió una réplica de la Llave de la ciudad y fue declarado huésped de honor por el Concejo Municipal de Heres.
         El Nuncio Apostólico visitó Ciudad Bolívar el 27 de noviembre de 1973, y permaneció durante dos días, presidiendo las festividades de Cristo Rey y promoviendo el Año Santo a iniciarse en el mundo el 2 de diciembre.  A su llegada fue objeto de un caluroso recibimiento por parte de las autoridades civiles, eclesiástica y católicos activos.
         El Prelado, al pisar tierra guayanesa por primera vez, dijo “sentir un doble abrazo: el de este suelo fecundo y ardiente y el de sus corazones cristianos efervescentes de fe.  Yo no soy representante de un Estado a quien el pueblo de Guayana recibe, sino el representante del Vicario de Cristo, Su Santidad Paulo VI, y veo ese gesto de recibimiento con la misma sinceridad con la que el pueblo guayanés  ha manifestado su adhesión a la Iglesia.  Veo en él la admiración que como hijos fieles y dóciles tienen ustedes  con la doctrina, las actitudes y la persona del Santo Padre”.
         El Nuncio al rogar porque el Señor conceda sabiduría y valor a nuestros gobernantes, saludó y bendijo al pueblo de Guayana en nombre del Papa Paulo VI.  Seguidamente se dispuso a cumplir con un intenso programa de ritos y visitas preparado por el Arzobispo Crisanto Mata Cova.
El Nuncio se vio acompañado, además de su anfitrión el Arzobispo Crisanto Mata Cova, de los prelados de Maturín, Delta Amacuro y Misiones del Caroní.  Presentes también en la clausura en la Casa Hogar Santa Inés de los ejercicios espirituales de 30 sacerdotes y obispos, así como en la procesión del Santísimo Sacramento desde la Catedral hasta el Mirador Angostura a la orilla del Orinoco donde ofició una misa al aire libre.
El Nuncio durante su estada visitó Ciudad Guayana, Canaima, Ciudad Piar y Guri y en cada uno de esos lugares los católicos prepararon actos especiales de acuerdo con la alta dignidad del visitante.
El Nuncio se hallaba en Venezuela como tal desde el 2 de diciembre de 1970 procedente de la República de Santo Domingo.  Su nombre trascendió internacionalmente cuando a raíz del golpe militar brindó refugio y asilo al depuesto presidente Joaquín Balaguer considerado como títere de Trujillo.
Sus relaciones con e! Gobierno  de Balaguer, fueron discretas. Si en algún momento hubo fricciones como en el caso de algunas religiosas expulsados por marxistas e intervenir en política se resolvieron con discreción. Llamado por Roma para ejercer funciones en Venezuela, la revista católica dominicana «Amigo del Hogar» le dedicó estas líneas no muy gratas a monseñor Antonio Del Giudice: «Por razones de consideración y caridad cristiana, le decimos hasta la vista, pero en nuestra condición de periodistas no hemos de agradecerle nada». Entre la Prensa dominicana eran ya muy viejas las quejas contra el nuncio, que  jamás recibía a los periodistas y pocas veces respondió a sus preguntas ni a sus demandas de información”.
Monseñor Del Giudice al parecer era muy severo, pues tan pronto salió de Venezuela en diciembre de 1974 destinado por Roma a la Nunciatura de la República insular de Malta, se vio envuelto en conflicto con el Gobierno laborista hasta el punto de ser declarado no grato.

Nacido en abril 1913 en el barrio Born de la provincia de Barcelona, España, Monseñor Antonio Del Giudice estuvo después  en Kuwait  y luego en Iraq donde falleció siendo  Nuncio Apostólico  en 1982.

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