domingo, 29 de septiembre de 2013

Eliminación de los “Pare”

En diciembre del año 1972, la Inspectoría del Tránsito Terrestre, recién posesionado el Teniente José Rafael Matos en sustitución de su homólogo J. J. Fernández,  comenzó a eliminar los “Pare”, señal de tránsito en las intercepciones de vías dentro del perímetro urbano de Ciudad Bolívar y Ciudad Guayana.
Entonces se inauguró la era de los Semáforos automático que ya existían en otras ciudades del mundo desarrollado gracias al ingenio de Garrett Morgan, inventor norteamericano a quien igualmente se debe la máscara antigás que salvó a muchos soldados durante la Segunda Guerra Mundial.
Pero el argumento dado entonces para justificar la eliminación de los “Pare” no era por el advenimiento o adopción del Semáforo toda vez que éstos siempre han sido ubicados en las avenidas de tránsito intenso como la Táchira, la República, la 17 de diciembre y avenida Jesús Soto, sino que los accidentes automovilísticos ocurrían con mayor frecuencia en las intercepciones señalizadas con la bendita palabra de cuatro letras.  Sin embargo, a nadie se le ocurrió pensar que los accidentes no se registraban por culpa de los “Pare” sino porque los conductores “se lo comen” imprudentemente lo mismo que hoy “se tragan la luz roja del Semáforo”.
Lo cierto es que 32 años después, la Inspectoría del Tránsito Terrestre ha reconsiderado el asunto y de nuevo está  volviendo con la señal de costumbre, por lo menos en la redoma de la avenida Upata y en la redoma del Psiquiátrico, lugares donde el congestionamiento de vehículos en tránsito pone  los pelos de punta.
Ahora Ciudad Bolívar y no sabemos si Ciudad Guayana, tienen doble señalización en este sentido, los Semáforos y los “Pare” y según nos han informado, pronto vendrán los Semáforos informatizados  que detectan y responden al tráfico a través de un cable enterrado bajo el asfalto. Una corriente eléctrica pasa por el cable y crea un campo magnético. Cuando un automóvil interfiere con ese campo un ordenador o computadora de tráfico que está junto a la carretera detecta su presencia  y hace cambiar la luz cuando no existe peligro.
Mucho antes que los “Pare” y todavía en forma complementaria se mantiene,  la señalización era acústica y se denominaba, al menos aquí en Venezuela, bocina, corneta o claxon, pegadas en la parte lateral del automóvil  que no era más que un instrumento compuesto de una pera de goma y una trompeta. Al presionar la pera, el aire salía por la trompeta produciendo un sonido de alerta. Posteriormente la bocina o señal acústica, fue sustituida por un dispositivo eléctrico que funciona  desde el propio volante del auto al ser accionado.
En la cultura contemporánea, el claxon o bocina es uno de los más frecuentes elementos de la contaminación sonora,  Muchas personas al volante  accionan el claxon o bocina sin la debida consideración de las personas ni circunstancias circundantes.
Su uso indiscriminado es impertinente, por ello la ley sólo autoriza su uso con toques repetidos y cortos en los siguientes casos: Para evitar un posible accidente. Para avisar de nuestra posición a quien intenta incorporarse a la vía  y para avisar al conductor que nos precede de nuestra intención de adelantar.
La bocina primitiva se mantiene, pero en forma evolucionada.  No pudieron sepultarla los “Pare” marcados en las intersecciones, ni tampoco la llegada de los Semáforos, aunque pudiéramos decir que los Semáforos acabaron o hicieron disminuir notablemente a los “Pare”.  Su eliminación aguzó la chispa de los parroquianos al decir “Pare de sufrir” en  alusión a una comunidad religiosa brasilera extendida hasta Venezuela,  que obliga a pagar multas como alguien que se traga el Pare.



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