domingo, 8 de septiembre de 2013

El Megaterio del Guaniamo

El 4 de diciembre de 1973, esqueleto fosilizado de un Megaterio fue hallado durante la excavación de un barranco minero en las minas diamantíferas  del Guaniamo, exactamente a doce metros bajo tierra en la quebrada Las Pavas, que afluye en el Río Guaniamo, tributario del Cuchivero, al occidente del Estado Bolívar.
         El hallazgo en terreno sedimentario se le atribuye a los mineros Tomás Tirado y Agustín Aguilar, quienes una vez localizados los restos dieron aviso                                                                                                                                                       al médico internista y arqueólogo  Eduardo Jahn y al ingeniero Mario Palazzi, directivos del proyectado Museo de Ciencias decretado por el Gobernador Manuel Garrido Mendoza y a quienes acompañamos en una avioneta hasta las minas.
         Fue imposible recuperar intacto el esqueleto debido a la técnica empleada por los mineros para las excavaciones.  Lo recuperado fueron ocho vértebras, un maxilar inferior completo, dos fragmentos dentarios del maxilar superior, un fragmento del cráneo, una escapulo, una cabeza del radio, 22 fragmentos de miembros, 6 huesos                          propios de pies y. 5 costillas parciales.  En total 52 huesos.  Lo demás se desintegró bajo la presión del chorro de agua que utilizan los mineros para remover la tierra.
         Según el doctor Eduardo Jahn Montauban,  nieto del naturalista Alfredo Jahn, cuyo nombre lleva una cueva en Capaya de Barlovento, a tales restos fosilizados se le puede atribuir, dentro del período cuaternario del pleistoceno, una edad probable de 20 mil años.  Este animal de seis metros de largo y dos de alto es seguramente de la especie Eremotherium, género Megatherium, de los más frecuentes en el Pleistoceno venezolano.
         Con este hasta ese momento se habían encontrado diez ejemplares en Venezuela desde 1866.  Los hallazgos que se conocen corresponden a los estados portuguesa, Guárico, Lara, Falcón, Trujillo, Aragua, Carabobo y este del Estado Bolívar.
El Perezoso,  mamífero arborícola y desdentado, convertido en símbolo de la flojera, y que después de trepar un árbol se deja caer graciosamente como una pelota, ha sido emparentado con el Megaterio por algunos científicos  y  dicho de él  que  es su descendiente, aunque tienen cuerpos diferentes.
Los Megaterios fueron vertebrados gigantes del sur de América que convivieron en parte con los primitivos hombres de este continente y en parte murieron por causa de los mismos. Se alimentaban de vegetales causando grandes estragos en las plantas. Su pelvis y gran cola le permitían sentarse y tomaban las plantas con sus uñas. Tenían pelo en todo el cuerpo debido a la temperatura ambiental que era más baja que la de ahora  
El Megaterio está considerado como uno de los mamíferos más grandes que existieron.  Los restos más antiguos hallados en América,  datan del año 1785.  Lo halló  un fraile llamado Manuel de Torres, a orillas del Río Luján. Como le pareció distinto a todos cuantos se conocían hasta entonces, dio aviso al Rey Carlos III, quien los requirió para el Museo de Historia Natural de Madrid.  El envío en 1789 de los restos fosilizados de este animal,  ha sido considerado el punto inicial de los estudios paleontológicos en el Río de la Plata. Tal tipo de envío era habitual en la época y formaba parte de las prácticas de la historia natural y de los viajes de exploración de los países europeos.  La llegada del animal embalado y con las representaciones del ani­mal,  produjo gran alboroto. Tal es así que el rey mandó una nota al marqués de Loreto encargándole que organizara batidas para poder conseguir un animal de esos, pero vivo, y si no lo podía enviar enjaulado, por su ferocidad, que lo matara e hiciera disecar y se lo enviara “empajado”.




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