lunes, 23 de septiembre de 2013

El Patrono de los periodistas

Así como los abogados tienen a San Ivo como patrono; los médicos a San Lucas y los ingenieros a Santo Domingo de la Calzada, los periodistas tienen a San Francisco de Sales.
Exactamente,  San Francisco de Sales, es el patrono o santo protector de los comunicadores sociales y pocos son los que lo saben.  Lo digo porque no obstante que el Día del Periodista siempre se inicia con una misa en la Catedral, no recuerdo que alguna vez, sacerdotes o comunicadores, hayan invocado el nombre de ese Santo, también patrono de la Familia Salesiana, fundada por San Juan Bosco, santo casualmente del cual fui devoto cuando niño por conculcación del catalán Padre Agustín Tenías, párroco de La Asunción en Margarita, del cual fui monaguillo cuando estudiaba cuarto grado en la “Francisco Esteban Gómez” dirigida por otro catalán de apellido Pibernat.
 San Francisco de Sales era francés nacido en Saboya el 21 de agosto de 1567  y fallecido en Lyon el 28 de diciembre de 1622. Estudió en Paris con los jesuitas. Deseaba ser sacerdote, pero se lo ocultó a su padre; sólo su madre y amigos íntimos lo sabían. Al terminar de estudiar, un acontecimiento ayudó a su ordenación: el canónigo de Sales, ayudado por el obispo Granier de Ginebra,  hablaron con el Papa, quien lo nombró deán del capítulo de Ginebra. El nombramiento llegó de sorpresa para su padre, quien aceptó la ordenación. A partir de ese momento, ejerció el sacerdocio brillando con una personalidad alegre, paciente y optimista.
En 1594, fue hacia la zona de Chablais dominada por calvinistas. En un inicio fue echado por los pobladores y tuvo que pasar temporadas viviendo en la intemperie y de manera rudimentaria, evitando dos intentos de asesinato e incluso ataques de lobos, pero su celo y trabajo empezaron a dar fruto. Debido a su carácter amable y paciente y a una propaganda hecha a mano y distribuida casa por casa, profunda en su contenido, refutando las ideas calvinistas, logró cautivar a los pobladores y convertirlos.  Francisco de Sales resumió su labor a Juan de Chantal con esta frase:  “Yo he repetido con frecuencia que la mejor manera de predicar a los herejes es el amor, aun sin decir una sola palabra de refutación contra sus doctrinas”.
Su labor quedó manifestada con la visita del obispo Granier cuatro años más tarde cuando fue recibido por gran número de católicos, hecho que antes hubiera sido imposible. Los escritos de los que se sirvió fueron los que hicieron su primer libro de "Controversias" y revelaron el carácter de escritor de Francisco.
En 1602 el obispo Granier murió y Francisco tomó su lugar. Su estilo de vida y carácter cobraron mayor fama ya que se reveló como un gran organizador de su diócesis.
Cuando se cumplieron cuatro siglos de su nacimiento, Pablo Sexto lo proclamó como una de las mayores per­sonalidades de la Iglesia y de la Historia. Es el protector de los periodistas. El Santo que podemos llamar "ecuménico", que es­cribió "Las Controversias" para razonar clara y amablemente con los calvinistas de su tiempo y fue el maestro del espíritu que enseña la perfección cristiana para todos los estados de la vida. "Fue ba­jo estos aspectos un precursor del Concilio Ecuménico Vaticano II. Estos grandes ideales son todavía de actualidad y nosotros diri­giendo nuestro pensamiento a los periodistas especialmente, eleva­remos oraciones a fin de que es­tos ideales encuentren por nuestra parte el interés que merecen y obtengan del Santo en el cielo y de la Virgen, de la que él fue devoto, válida promoción".



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