domingo, 10 de noviembre de 2013

Tópicos y semblanzas (Comentarios XXXIII)


Karla Herrera Wulff:
Estimado Américo: Desconozco si has escrito sobre el Cementerio Centurión- la parte Protestante- donde está enterrado por su propia petición, mi papá (Juvenal Herrera nativo de El Callao). Agradezco tu respuesta. De no ser así, para muchos, dolientes o no, es necesaria la historia..Aún me preocupa que una señora me dijera que ese era el Cementerio de los ricos, cuando sé que más bien fue el lugar que diera su última morada a los que morían desterrados; a los que morían por enfermedades como el cólera, fiebre amarilla, entre otras y a los no católicos. Abrazos y salud

R.- El prejuicio religioso de la época llevó a muchos católicos a temer por un purgatorio más prolongado a causa de la contaminación por trato, amistad o cercanía con algún seguidor de religión distinta. De manera que siendo este pueblo católico, apostólico y romano por herencia, sentimientos y norma constitucional, difícil resultaba tolerar en la Iglesia o el Cementerio a quien no lo fuera. Delimitada oficialmente el área del Cementerio Católico, jamás pudo servirse de él quien no profesara la misma religión. La Iglesia no lo permitía. De modo que los cadáveres de los protestantes eran enterrados fuera de esos muros amalgamados con piedra y barro. Por tan inhumana discriminación, el 8 de septiembre de 1840 los señores Augusto Federico Hamilton, Carlos H. Mathison, Juan Bautista Dalla Costa, Hermann Monch; Adolfo Wuppermann, Alejandro Barman, Teodoro Monch, Guillermo Hood, Enrique Banch, Herman Watjen y Ernesto Krogh se reunieron en la casa del primero de los nombrados, para tratar tan serio asunto. La idea era construir un nuevo Cementerio a base de contribuciones para inhumar los restos de los no católicos, en su mayoría británicos, irlandeses, alemanes, lo cual se materializó ocho años después (1848) con una colecta total de 1.235 pesos y un terreno de 100 por 50 varas donado por el Concejo Municipal de Heres, contiguo al Cementerio Católico.

Jesús Añez:
Buenas tardes señor Américo, tengo una amiga que le mandaron a investigar sobre una casa ubicada en las cercanías de la plaza Miranda, le dijeron que dicha casa se llama la "la casa del etcétera", la verdad que es primera vez que escucho sobre ella, usted tendrá conocimiento de esta casa?

R.- La que usted llama Casa Etcétera, era el Hotel San José propiedad del comerciante Miguel Ángel Pacífico, entre la Calle Amazonas y la Calle Babilonia, frente al establecimiento comercial de don Rafael Valladares.  La casa no tenía patio puesto que prácticamente estaba recostada sobre la Laja El Temblador.  Contaba con 15 habitaciones repartidas en las tres plantas.  El Hotel estaba muy cerca del Puerto de las Chalanas y era el que por su cercanía atraía la atención del forastero que llegaba a Ciudad Bolívar por el Puerto de las Chalanas.  La casa o inmueble se halla actualmente en estado de ruina  no obstante su antigüedad y arquitectura de estilo antillano en sintonía con la del Paseo Orinoco.

Pedro José Echeverría:
El Dr Fernando Álvarez, ex Gobernador del Estado Bolívar, era originario de Upata, razón por la cual es inexacto el comentario de que no había tenido contacto con el Estado Bolívar.-


R.-Creo que estás en lo cierto. Fernando Álvarez Manosalva nació en Upata el 19 de agosto de 1913.  La confusión viene por haber transcurrido su infancia en Miranda, tanto así que sus estudios de primaria  y secundaria hasta obtener el título de Bachiller, los realizó en el Colegio San José de Los Teques. En donde fue uno de los fundadores del Grupo Literario Alba como de la revista del mismo nombre.

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