martes, 11 de junio de 2013

Los Vegueros del Orinoco

El Gobierno del ingeniero Raúl Vásquez Zamora, manifestó preocupación por los vegueros del Orinoco, dada su vida inestable, azarosa, errante, siguiendo islas y vegas durante el estiaje para hacerlas fructificar, y refugiándose durante el invierno lluvioso en cualquier rincón alto de la ribera.
          Los vegueros, o lo que es igual, campesinos de capotera  y canalete, que cultivan
tierras movedizas de las islas y costas bajas del Orinoco, llevan  vida difícil, inquieta,
nómada, estrecha, pobremente sencilla.  Distinto a lo común, no cultiva en invierno sino
cuando comienza el verano ya que sus sitios de siembra son las islas y las partes bajas
de los recodos de los ríos y tales sitios durante la estación invernal están cubiertos por
las aguas.
            Al iniciarse el estiaje, va al mismo tiempo cultivando la tierra que va dejando atrás el descenso lento de las aguas.  Aprovecha la humedad concentrada que durará varios meses y el rico abono de los materiales sedimentarios depositados por el río.  Cuando el verano llega a su término, ya la semilla se ha convertido en fruto maduro que el veguero cosecha, empaca y embarca a bordo de su curiara india y lleva al puerto más cercano para ofrecerlo al mejor precio.
            El retorno del veguero es triste porque ya no podrá vivir en el mismo sitio, pero lo deja limpio, libre de abrojos y chamizas.  Navega en su curiara y busca un paraje alto a la margen del río y allí se acomoda con su familia a esperar que mengüe la lluvia.  Muchas veces cuando regresa de vender sus frutos, el río ha vuelto a subir y arrasado con sus cosas.
            La idea del Gobernador nunca materializada, era romper con esa rutina improductiva del veguero que lo aislaba de las conquistas sociales y económicas establecidas en la Ley de Reforma Agraria.        Una comisión gubernamental que estudió el problema propuso la ejecución de pequeños asentamientos en las partes altas del Orinoco de manera que durante el invierno ellos pudieran continuar una vida activa y segura para la familia.  
            Los vegueros del Orinoco son familias diseminadas a lo largo de las costas del Sur del Guárico y Norte del Estado Bolívar. Conocidos son en los puertos de mercadeo las vegas e islas  de  zonas de Parmasa, El Brisote, Cabruta, Caicara y Las Bonitas.  Los padres y sus hijos continúan la tradición de los abuelos trabajando las tierras anegadizas del Orinoco sin más herramienta que el machete bien afilado y los artefactos de madera que el ingenio y la experiencia les deparan para labrar mejor la tierra que le abona el mismo río y siempre buena para la siembra del algodón de fibra larga o corta, el frijol, la patilla y el melón que sacan hacia fuera y para el consumo familiar, el topocho, la yuca y otras verduras
            El veguero del llano es distinto al del Orinoco, vive dentro de los hatos, macilento y miserable, explotado por los caporales.  Una idea de él nos la describe Gallegos en su novela “Cantaclaro” con Juan el Veguero en dialogo con Florentino que después de devorar leguas en su caballo llega todo hambriento a su rancho y sólo encuentra un topocho mal asado y una yuquita zocata.
            La vida del veguero del Orinoco la capta y exhibe muy bien en un cortometraje el cineasta guariqueño Carlos Gómez.  El filme presentado en el sexto festival de cine documental de Caracas 2011, está ambientado en las costas del Orinoco Medio durante el período de cosecha que es el momento más importante y difícil del año para este resignado labriego del río.



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