domingo, 9 de junio de 2013

Los Hijos de la Luna



Los Yanomamis, tan mencionados a raíz de una supuesta hecatombe causada por los garimpeiros brasileros a espaldas de los custodios de la frontera venezolana, fueron,  inicialmente conocidos como waika (o guaica), guaharibos, shamatari, shiriana,  antes de que fuera usada su propia auto-denominación de  "yanomami" que  significa "somos gente o seres humanos".
            Los Yanomamis,  se hallan divididos desde un punto de vista lingüístico, en cuatro subgrupos: los yanomami, que viven esencialmente en el Estado Amazonas; los yanomami, asentados en el Brasil; los sanema y los yanam, que se encuentran al norte del Estado Bolívar y que se distribuyen de ambos lados de la frontera entre Venezuela y Brasil. Juntos constituyen la familia lingüística yanomami.
            Loa indios Waicas o yanomami, según su mitología, se consideran hijo de la Luna.  En el principio del mundo unos seres misteriosos, tal vez semidioses, en su creencia de que la Luna era un enorme lago de sangre, la flecharon y al caer gotas sobre la tierra se convirtieron en indios Waicas.
            La mitología contenida en el libro Los Hijos de la Luna”, editado en Suiza en octubre de 1966, fue escrito por el antropólogo padre jesuita  Daniel de Barandiarán, y traducido en los idiomas español, alemán, inglés y francés.
            Los indígenas viven en churuatas que son como una reproducción del cosmos.  Viviendas  cuya base es cilíndrica y su parte superior de forma cónica como el cielo.  Estas churuatas son fabricadas con recursos naturales del medio mediante un rito especial y son viviendas propias de los Yekwanas o maquiritares que se las llevan muy bien con los indios Waicas, no así con los Sanema a quienes humillan y tratan como esclavos.
            El Padre Daniel, antropólogo de la Sociedad de Ciencias Naturales  de La Salle, es el fundador de Santa María de Erebato y durante largo tiempo se familiarizó con unos dos mil indígenas Yekwana y Waicas en la región del Alto Caura, entre el Estado Amazonas y la frontera con Brasil, dos horas y media en avión de Ciudad Bolívar. Estuvo quince años en la selva realizando estudios sobre los Yekwana, Waicas y otras comunidades.
            Santa María de Erebato, fundado con la cooperación del Gobierno Nacional, comenzó a construirse en diciembre de 1958 y se halla situada a la orilla izquierda del río Erebato, sobre un declive de terreno ganado a la selva circundante por el esfuerzo de los indios Yekwana y Shirishanas.  Cuenta con una pista de aterrizaje para aviones DC·3 y tiene una estación de Meteorología y de Radio.  El clima es magnífico, con 24 grados media anual y una altitud de 600 metros sobre el nivel del mar.
            En Guayana y Amazonas se cree viven unos diez mil indios de la familia yanomami distribuidos en la región del alto Orinoco, el Ventuari, el Caura y el Paragua.  No se ha establecido con certeza la filiación de su lengua; aparentemente es con la lengua chibcha y  Caribe.
            Para obtener los frutos de su alimentación usan la tala y quema y cultivan el plátano como base alimenticia; hacen la recolección de frutos silvestres.
La caza es complementaria; y la pesca también, aún en grado menor.
Tienen pocos útiles, porque es un grupo esencialmente terrestre que se desplaza mucho  en la selva.
            Además de “Los Hijos de la Luna”  del padre Barandarián, existió una novela con el mismo nombre de la escritora hispana Pilar Navarre, ambientada en Barcelona (España), ciudad donde transcurre la historia de un matrimonio acomodado: Elena, arquitecta-escenógrafa catalana y Jesús, biólogo aragonés que dirige un proyecto de investigación relacionado con los últimos avances en genética.



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