sábado, 16 de febrero de 2013

Sucesos de 1959 en Ciudad Bolívar

B1TOPICOS

En la Ciudad Bolívar de 1959 ocurrieron muchos hechos, algunos notables y otros menos importante pero interesantes. Fue un año efervescentemente político partidista en el que se enfrentaron en busca de la Presidencia, Rómulo Betancourt que de un total de 2.323.600 votos escrutados, obtuvo, 1.119.953. Wolfgang Larrazábal, 798.835 y Rafael Caldera, 344.279. Los bolivarenses le dieron respaldo mayoritario a Rómulo.
La polémica política llegó a su puto más candente a través de las páginas de la prensa local entre Pío Cid (Américo Fernández), Luis Zamora, Gervasio Vera Custodio, José Luis Orsetti y Hernán Solano.
Remberto Hernández, copeyano, no obstante su pasividad, no pudo escapar de la polémica que terminó con la posesión de sus terrenos que comenzaron a ser invadidos progresivamente al calor del proselitismo político. Entonces afirmaba que los terrenos de La Dinamita eran de su entera propiedad y que de la porción vendida al MOP para la construcción del Hospital Ruiz y Páez, le quedaron 370.000 metros cuadrados.
Las peleas partidistas no impedía que los bolivarenses distrajeran su afición por el cine hasta el punto de gastarse la ciudad siete salas, cada una con dos funciones por noche: Cines Río, Orinoco, Bolívar, América, Plaza, Royal, Iris.
A veces grupos de jóvenes salían del cine y se iban de parranda con escalas en el Bar Nuevo Danzing de Inocente Silva, La Estrellita del Sur, de Enrique Veliz Ponce y Bar Urimán de Joaquín Prieto hasta amanecer en el Restaurante La India de la madre del pintor Omar Granado, siempre lleno a la hora del desayuno
El plato favorito era la arepa con carne (mechada) procedente del hato “La Vergareña” cuyo presidente era el doctor Pedro Fanjveis, quien ese año pereció junto con el piloto Vladimiro Novack en un accidente aéreo a 200 metros de la pista del hato que funcionaba como Compañía Ganadera.
A este accidente aeronáutico fatal se vino a sumar el ocurrido en el centro urbano de la ciudad, calificado como el que dio lugar a la última víctima del estado de cosas vivido por Venezuela durante casi un decenio, por lo menos en el Estado Bolívar. La última víctima fue la maestra Aurelia Gómez Pulido, al disparar un pelotón de soldados contra una manifestación de ciudadanos que protestaba los desafueros de la policía política del régimen perezjimenista, vale decir, la Seguridad Nacional.
Otras dos personas sobrevivieron a las heridas sufridas durante el tumulto frente a los Tribunales de Justicia, a donde eran llevados miembros de la Seguridad Nacional para oír los cargos que les hacía el fiscal de la vindicta pública por abuso de autoridad, torturas y detenciones sin fórmulas de juicio a militantes de Acción Democrática y del Partido Comunista.
El suceso ocurrido el 12 de junio de 1959, consternó y puso en pie de protesta al gobernador Diego Heredia Hernández; al secretario de Gobierno José Luis Mattei; al presidente de la Asamblea Legislativa, doctor José Luis Machado; presidente de la Municipalidad, Luis Felipe Pérez Flores; autoridades de los partidos políticos, Federación de Maestros y demás instituciones públicas, gremiales y políticas de la región.
La responsabilidad directa del crimen le fue imputada al comandante del Batallón Urdaneta, José Antonio Silva Niño, quien inmediatamente por orden expresa del Ministerio de la Defensa fue puesto a la orden de ese despacho para las investigaciones de rigor mientras el coronel Noé Martín Benítez, comandante del Agrupamiento 6 de Maturín, recibió orden expresa de trasladarse a Ciudad Bolívar para encargarse del comando. La V Convención de URD, partido de gobierno, se pronunció contra el suceso que ocasionó la muerte de la docente.

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