lunes, 11 de febrero de 2013

Murió Zoraida Inaty


B1TOPICOS
Ayer me dijo Alfredo que murió Zoraida Inaty. Nos conocimos e identificamos en la lucha política. Era alegre y apasionada. Tenía los ojos glaucos, verdes claros, por eso el profesor caraqueño Sixto Guaidó cada vez que visitaba Ciudad Bolívar, le recitaba aquella rima de Gustavo Adolfo Becker “Verdes tiene tus ojos, ¿te quejas? Verdes los tienen las náyades, verdes los tuvo Minerva...”.
Verdes o glaucos y además morunos, Zoraida era una muchacha muy activa y dinámica. En ella predominaba la sangre criolla más que la árabe. Le gustaba la política y en esos menesteres andaba con Sinaí Sutherland cuando la conocí.
Su amiga muy consustanciada era pues la Negra Sinaí Sutherland, que más que negra era una morena muy atractiva que volvió loco durante un tiempo al doctor José Rafael Miranda, quien al igual que el profesor Guaidó le recitaba poemas que nada tenían que ver con la rima. Eran poemas del cubano Nicolás Guillén a quien no hay que confundir con el hispano Jorge Guillén.
Qué quiere decir, Sinaí preguntaba, qué quiere decir: “Hay un arco tendido que hace viajar la flecha de tu voz”. Yo le explicaba que su voz era sugestiva y lo tenía traspasado como la flecha de Aquiles. Terminaba sugiriéndole que mejor pidiera a Piquito “Sorongo Cosongo”.
Marcial Rivas, hijo del ebanista de la ciudad que tenía su gran taller en El Zanjón, especulaba diciendo con su voz un tanto gangosa que la amistad entre Zoraida y Sinaí era por su nombre porque sus ascendientes eran de por allá cercano al Monte Sinaí donde el dios Yahvé entregó a Moisés la célebre tabla de los diez mandamientos. No creo que sea por el apellido Sutherland que es de origen inglés trinitario mientras que los Inatty son de origen libanés asentados en Ciudad Bolívar hace más de una centuria.
Recordaba a Jorge Inaty, introductor de las chalanas de hierro en el Orinoco, a Elías Inaty, pediatra y poeta, a Alfredo Inatti, quien para entonces estudiaba antropología en la UCV y Amín Inati, mirista “cabeza caliente”. De esa cepa es Zoraida radicada hasta ayer que la trajo su hermano a morir en su tierra.
La cepa Sutherland en Ciudad Bolívar también comienza con el Siglo XX. Creo que el tronco mayor fue Alejandro Sutherland traído por el gobernador Tellería para que reconstruyera el dique de La Carioca. Era hombre prolífico, un verdadero semental. Por cierto, que cuando tuvo su trigésimo vástago, la prensa bolivarense de 1910 lo saludó con esta nota: “Alejandro Sutherland, aún sin llegar a viejo, ha tenido en su esposa 30 hijos, la mayor parte varones. Cuánta satisfacción fuera para Venezuela importar siquiera 1.000 tipo como Musiú Sutherland, para en breve ver al país poblado como Nueva York”.
Fue él quien construyó la primera iglesia protestantes en Ciudad Bolívar y su esposa Nicolasa Railer inventó el Masapán elaborado con la almendra de la semilla del Merey. De suerte que la gran familia Sutherland tradicionalmente ha vivido de la construcción y del merey aunque Juan Sutherland, apodado “Perro sucio” por la chusma estuvo alejado de ese oficio, más bien, montado en una tribuna, leía mucho y era buen orador. Perteneció al PDV y en Soledad sus adversarios le hicieron lo mismo que a Leo en Caracas. Tuvo varios hijos, todos profesionales, entre ellos al poeta Luis Sutherland, quien fue secretario de Baduel y de Sucre Figarella. Licenciado en letras y fundamentalmente poeta. Ganó varios premios. Es autor del poemario “Relación de un pasajero oculto”, su primera obra, publicada en 1978 en la colección Voces Nuevas.

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