miércoles, 13 de febrero de 2013

El Segundo Arzobispo de Ciudad Bolívar


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El obispo de Cumaná, monseñor Crisanto Mata Cova, fue nombrado segundo Arzobispo de Ciudad Bolívar, 30 de abril de 1966, por decisión de su santidad Paulo VI. La noticia se conoció en Venezuela luego que apareció en el diario del Vaticano L´Observatore Romano.
Monseñor Crisanto Darío Mata Cova nació en San José de Arecuar, en la diócesis de Cumaná, estado Sucre, el 25 de octubre de 1915. Hizo sus primeros estudios en los seminarios de Cumaná y Caracas. Pasó luego al colegio Pío Latinoamericano de Roma. En la Universidad Gregoriana de Roma se licenció en Teología.
En la Universidad Central de Venezuela optó al título de doctor en Ciencias Eclesiásticas. El 8 de abril de 1939 se ordenó sacerdote en Roma.
Cumplidos varios trabajos en la diócesis de Cumaná, como el de párroco de El Valle del Espíritu Santo, fue electo Obispo el 21 de octubre de 1949. Este nuevo nombramiento llevará a Mata Cova al arzobispado de Ciudad Bolívar.
Había realizado Monseñor Mata Cova en Cumaná y Margarita, que dependía de su Diócesis, una obra de extraordinarios lineamientos religiosos y sociales durante su mandato como obispo de Cumaná. Intervino para apoyar todas aquellas iniciativas que significaran progreso social y material de la región y fundó institutos y organizaciones destinadas a colaborar en el mejoramiento de las condiciones de vida de las comunidades sucrenses.
Monseñor Mata Cova tomó posesión de la Arquidiócesis de Ciudad Bolívar el 9 de julio del mismo año con el lema de su escudo “Hagamos bien a todos” y tres días después la Asamblea Legislativa, presidida por el diputado Róger Gonzales, le rindió homenaje en sesión solemne, donde el orador de orden, poeta José Sánchez Negrón, habló de la libertad y la justicia que emanan de los postulados adoptados por el último Concilio y los cuales la Iglesia dejó establecidos en sus relaciones con la comunidad política.
Gobernó la Arquidiócesis de Ciudad Bolívar durante veinte años. En agosto de 1986 la dejó tras haber renunciado por cuestiones de salud. Le había llegado la jubilación antes del límite de edad que son 75. Monseñor entonces tenía 73 y quiso volver a su lejano y montañoso pueblo carupanero de San José de Areocuar. A él se le debe la reconstrucción y restauración de la Catedral de Ciudad Bolívar conforme a los planos originales hallados en los archivos de Indias, la organización del Archivo y Biblioteca del Arzobispado, la Iglesia del Perú, el Colegio Cristo Rey y obras de acción social con los indios Panare en el Cuchivero y en Barrios de la Ciudad como Virgen del Valle.
Guayana, tan inmensa y en constante y violento crecimiento demográfico a causa del desarrollo minero, hidroeléctrico e industrial, se le escapaba de las manos y para aliviarle la carga el Papa le asignó obispos auxiliares. Inicialmente Monseñor Francisco de Guruceaga y luego Jesús Núñez Viloria. El primero electo luego Obispo de la Diócesis de Margarita y el segundo, Obispo de Ciudad Guayana en 1986.
El 14 de diciembre de 1982, el Consejo Municipal de Heres, entonces presidido por la concejala Doris Rosales, declaró a Monseñor Mata Cova, Hijo Ilustre de Ciudad Bolívar. La proposición en sesión ordinaria anterior había sido presentada por el doctor Elías Ynaty, a quien le tocó en la sesión solemne pronunciar el discurso de orden, exaltando la personalidad, vocación sacerdotal y sensibilidad social del Arzobispo.
Un mes antes de separarse de la Arquidiócesis fue objeto de otros homenajes por parte de la Legislatura, Fetrabolívar y otras instituciones. En esa ocasión, el Ministro Sucre Figarella y Gobernador le impusieron la Orden Francisco de Miranda.

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