domingo, 1 de abril de 2012

El Gusano de Seda en el Orinoco

El Dr. José Benigno Rendón, presidente del Estado Bolívar, creó la Escuela de Sericultura en enero de 1938 bajo la dirección del experto C. A. Estévez y Gálvez. El Ejecutivo logró del Ministerio de Agricultura y Cría tanto las plantaciones para el cultivo de la morera, como los huevos del gusano requeridos para la implantación de la industria.

La escuela funcionaba en las inmediaciones del riachuelo San Rafael y arrancó con mucho entusiasmo por parte de quienes veían en el nuevo proyecto, una fuente más de trabajo y estudio para los jóvenes bolivarenses.

La sericultura, cría del gusano de seda, implicaba la incubación artificial de los diminutos huevos de las mariposas de la seda hasta su trasformación en orugas. La fibra se obtenía de los capullos mediante un delicado proceso llamado de rebanado, después se tenía que enrollar dos hilos de seda cruda para obtener un hilo suficientemente resistente como para confeccionar telas o hacer puntos de ganchillo. Se podían producir cuatro tipos diferentes de seda; dorsal de seda creppé, hilo de trama y torcido sencillo.

La aparición de la fibra sintética como el nylon y el poliéster, más fuerte y barato que la seda, aunque no tiene la misma calidad, ha producido una enorme reducción en la producción y el consumo de seda. La producción mundial en 1940 fue de 59.000.000 de kilos. En 1950 había rebajado a 19.000.000, de manera que de haber prosperado la sericultura en Ciudad Bolívar habría ocurrido lo mismo que sucedió con el caucho, el balatá, el pendare y la cumarina de la sarrapia, que al final fueron apabullados por la industria sintética. La seda se sigue empleando en la confección de prendas como trajes ligeros, abrigos y pantalones, chaquetas, camisas, corbatas, vestidos, ropa interior y guantes. También se usa en encajes, telas para decoración de interiores y bolsos.

El doctor José Benigno Rendón, quien además de Gobernador, había sido Presidente de la Corte Judicial, tenía proyectado para Ciudad Bolívar completar la industria de tejidos y ropa que ya había iniciado Ernesto Bilancieri con sus telares importados de Italia y aprovechando la producción de algodón fibra larga, media y corta del Orinoco, especialmente la proveniente de las vegas de Barinas.

El algodón que sale del Orinoco y otras zonas agrícolas de Venezuela, se utiliza es en su totalidad para procesamiento de la industria textil, con siembras de muy baja tecnificación y costos, pero con fibras de alta calidad, como las de las vegas del Orinoco o el Apure, y otras de alta tecnificación y mayores costos, inclusive cosecha mecanizada, como las de Portuguesa, Barinas y el Oriente.

Venezuela es uno de los pocos países del mundo en el cual se siembra actualmente el algodón de vega, para lo cual se tiene que esperar que bajen las aguas de los ríos Orinoco, Apure y Meta para poder sembrar, es decir, entre noviembre y febrero. Hasta hace poco, en el país existía un déficit de fibra media y larga por el orden de los 5 millones de kilogramos.

La ejecución del proyecto del gusano de seda en el Orinoco duró apenas un año, fue suspendida por decreto del presidente Ovidio Pérez Ágreda debido a problemas ecológicos y al poco entusiasmo de los jóvenes por esta novedad que si bien era tan antigua, comenzaba a ser amenazada por la fibra sintética; también por la desazón, la producción de seda utilizable en cada capullo era relativamente pequeña, pues se requería cerca de cinco mil quinientas orugas para producir un solo kilo de seda

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