jueves, 26 de abril de 2012

Forjas y Herreros


La Herrería de Humberto Bates, ubicada en la calle Piar.  Anuncia la capacidad en que está su taller de herrería de fabricar carros de mulas, ruletos y wagones.  Construcción de ruedas especiales para el tráfico en arenales, espuelas del tipo inglés para la explotación del balatá y del sistema común  en Demerara., bonitos estilos de barandas, ventanas y rejas de hierro y reparación de trapiches.
            De forjas y herreros conoce Guayana desde los tiempos de la Colonia, pero éstos denotan notable actividad y presencia a comienzos del siglo veinte cuando se denota  la importancia  de la explotación del caucho, el balatá, el pendare, y llegan los primeros coches tirados por bestias (Victoria y Pheatón) a sumarse  a los ruletos y carros tirados por mulas.
            De ese tiempo son las forjas del trinitario Humberto Battes, del italiano José Abatti y del alemán Enrique Osternay.  Ciudad Bolívar parecía una urbe cosmopolita con empresarios de todas partes.
            La herrería del trinitario  Humberto Battes se hallaba instalada en el Callejón Dalton, hoy Calle Piar. Asimismo, la herrería del italiano  José Abatti, en el paseo El Porvenir, hoy calle Cumaná, la fundó en 1910, después que se radicó en Ciudad Bolívar, proveniente de Barcelona. Antes y desde 1899 que llegó a Venezuela había trabajado en calidad de mecánico en las minas de carbón de Naricual con la Compañía Lanzoni Mattini.
            Además de la herrería, su taller prestaba servicio automotriz y allí se formaron los mecánicos de los primeros automóviles que llegaron a la ciudad. De ese taller de don José Abatti egresaron Ramón Alcocer, propietario de un taller de reparaciones de automóviles; Aquiles Bellizi, técnico de mantenimiento de las maquinarias de la Tenería de los Hermanos Bilancieri; José Leal, tractorista mecánico de la Oficina Técnica Gutiérrez y Cía de Caracas; el jefe del Departamento de transporte de la Shell así como sus tres hijos: Carlos, Luis y, José Abatti, quien vivía en la avenida 5 de Julio y en cuya casa se conservaban los antiguos y pesadísimos portones de hierro forjado que cerraban por las tardes las rejas de la Plaza Bolívar para evitar que el ganado se metiera.

           
Tanto la herrería del negro Humberto Battes como la de José Abati, desaparecieron y de las de principios de siglo veinte sobrevivió hasta el 2000 con el nombre de Herrería Alemana” la de Enrique Ostarmay, en manos de José del Valle Silva (en la foto), quien la adquirió siendo su empleado en 1934.
            La Herrería alemana fundada en 1904 en la calle Venezuela, se mantuvo viva durante casi todo el siglo, pero aunada su vieja actividad de forja a la de  mantenimiento, por lo que además del clásico trabajo de herrería, fabricaba repuestos mecánicos a pedido debiendo utilizar además de la forja, el torno, la frisadora y otros equipos propios de la tecnología moderna.
            José del Valle Silva, luego de pasar por las aulas del Liceo Peñalver, heredero de las aulas del antiguo Colegio Federal de Varones, hizo un curso por correspondencia sobre mecánica industrial y automotriz al tiempo que trabajaba como ayudante desde 1928 en la Herrería Alemana, fundada por Enrique Ostermay, legada en sucesión a sus hijos. Llegó a ser él, el empleado insustituible del taller, lo cual le permitió en 1934 obtenerlo en propiedad por virtud de sus economías y de un premio de 20 mil bolívares que le dio la suerte puesta a prueba con un billete de la lotería de Beneficencia que entonces existía en la ciudad y con cuyos dividendos se sostenían los hospitales.
            José del Valle Silva quien nació el 3 de noviembre de 1913 y vivió más de ochenta años fue un forjador nato. Lo que se llama un Herrero ilustrado. (AF)

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