miércoles, 9 de julio de 2014

Parque el Zanjón

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El parque El Zanjón, proyectado por la Oficina Técnica del Centro Histórico dentro del programa de revitalización del casco urbano, fue paralizado (1989) en su ejecución debido a que sus habitantes -30 familias- se resistían al desalojo.
El decretado parque comprende los cerros El Zanjón, El Chivo y Temblador. Conforma el barrio más tradicional y antiguo de la ciudad, pero, como todos los barrios, con problemas de pobreza e insalubridad.
Para muchos urbanistas es la cosa más increíble: un ambiente prácticamente rural a 200 metros de la Plaza Bolívar, de la Catedral Metropolitana y del Palacio de Gobierno.
Es un sinuoso laberinto de piedras monumentales y árboles entre los que emergen humildes viviendas y desde donde se aprecia el Orinoco.
La comisión que vino de España para escoger lugares sensibles de ser revalorizados por su importancia social, monumental, artística e histórica, no vaciló un instante y acordó financiar el proyecto de un parque natural que sería ejecutado en dos fases, la primera de la cual se inició con la recuperación de la llamada Casa de Tejas perteneciente a una distinguida familia del siglo diecinueve.
Desde el primer momento la comisión técnica acordó para su plan, desalojar por lo menos a 30 familias del lugar que en principio habrían accedido, pero que después con el respaldo total de la Asociación de Vecinos del Casco Histórico presidida por la antropóloga María Eugenia Villalón, decidieron resistir sin que tal comportamiento signifique oposición a la idea de convertir la zona en un parque.
La comunidad compartía y respaldaba el proyecto, pero en el sentido de sanear y realzar la topografía y paisaje de El Zanjón. Lo que le preocupaba es el aspecto del proyecto que proponía eliminar la presencia humana de los cerros. Consideraba la comunidad que la presencia humana no es incompatible con la idea de un parque y es más, piensa que la presencia de viviendas y personas dentro del mismo le daría calor humano permanente a ese paisaje.
Los habitados cerros El Zanjón, El Chivo y Temblador conforman prácticamente una unidad topográfica de atractivas calidades y posibilidades paisajísticas que refuerzan su valor e interés social por estar dentro del llamado Centro Histórico de la ciudad.
Esos cerros son barrios muy pintorescos, no de ahora sino que se han formado desde los momentos primigenios de la capital de la provincia. En un plano de la ciudad levantado en 1817 ya aparecen El Zanjón y Temblador con nombre de arrabales.
En el lapso de su gestión (1964-1967) el gobernador Pedro Battistini Castro acarició por primera vez la idea de darle a El Zanjón el tratamiento de un parque y al efecto expropió varias viviendas, entre ellas, la popular Casa de Tejas, para restaurarla y destinarla a una biblioteca. Pero como los gobernadores duraban tan poco en este Estado y además casi nunca hay continuidad administrativa, la idea se frustró al ser sustituido el doctor Pedro Battistini.
Con la declaración del casco urbano de la ciudad Monumento Público Nacional y la decisión de revitalizarlo ante la proximidad de la celebración del quinto centenario del descubrimiento de América, los cerros El Zanjón, El Chivo y Temblador volvieron a llamar la atención de los urbanistas y se decidió, dada sus características naturales muy peculiares, transformarlo en un parque para cuyo 

financiamiento se ofreció el Gobierno de España a través del Instituto de Cooperación Iberoamericano.

Se anunció entonces como uno de los proyectos más atractivos de la Oficina Técnica Centro Histórico. El ICI asignó su primer aporte para iniciar las obras civiles: electricidad, saneamiento, caminerías y reubicación de 30 familias que afectaban la zona.

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