domingo, 1 de junio de 2014

Tierra de batallas heroicas en Angostura

Tierra de batallas heroicas en Angostura
Un caballo blanco, como símbolo de “Palomo”, el corcel del Libertador, encabezando el cortejo, escoltado por una guardia de honor, trasladó el 24 de julio de 1985 a la casa del Congreso de Angostura, tierra de los campos de batalla de Carabobo, Boyacá, Pichincha, Ayacucho y Junín.
            El cortejo salió a las 7 de la mañana de la Catedral Metropolitana de Ciudad Bolívar, luego de un Tedeum que ofició el arzobispo Crisanto Mata Cova. Mascotas de cápsulas de balas de cañón anti-aéreo de la Armada contenían tierra de los campos de Batalla de Carabobo, Boyacá, Pichincha, Ayacucho y Junín, que fueron depositados en el salón  de la casa del Congreso de Angostura.
            Durante el trayecto repicaron las campanas de la Catedral y una salva de fusilería resonó en la casa del Congreso. El gobernador Edgar Vallée Vallée (en la foto) presidió la ceremonia.
            La dirección de cultura del Ejecutivo Regional y los consulados de Colombia y Perú trabajaron conjuntamente para este simbólico ritual, con el fin de reactivar la idea de integración que tuvo el Libertador, cuando pidió al Congreso de Angostura la creación de la Gran Colombia, que los diputados decretaron el 17 de diciembre de 1819.
             Los actos del 24 de julio se iniciaron a las 6 de la mañana con la izada de las banderas bolivariana en la Plaza Bolívar. Media hora después se efectuó el Tedeum en la Catedral. A las 7 se trasladó la tierra extraída de los mencionados campos de batallas.
            A las 7:30 ofrenda floral ante la estatua del Padre de la Patria en la Plaza Mayor y a las 3:30 de la tarde la Asamblea Legislativa celebró una sesión solemne en la Casa del Congreso de Angostura. El orador de orden fue el embajador de Colombia en Venezuela, doctor Alberto Zalamea.
            Como parte de ese programa, se realizó un foro sobre el Casco Histórico de Angostura que sirvió de escenario a todo cuanto tuvo que ver con las campañas republicanas que dieron lugar a la emancipación de los llamados pises bolivarianos.
A propósito se esperaba una comisión del Instituto Iberoamericano de Cooperación para realizar un estudio del casco histórico de Ciudad Bolívar.  En el foro participaron el gobernador Edgar Vallée Vallée, el presidente de la Asamblea Legislativa Jesús Rodríguez Estanga; el presidente del Concejo Municipal, José Rafael Parlermo; el historiador Manuel Alfredo Rodríguez, el titular de la Dirección del Patrimonio Histórico del Conac, Raúl Díaz Legórburu; el arquitecto Graciano Gasparini, el cronista y director de Cultura, José Sánchez Negrón; la arquitecto restauradora Mildred Egui Boccardo de Novoa, el arquitecto Natalio Ávila, la antropóloga María Eugenia Villalón, el presidente de la Cámara de Comercio Enzio Rampini, el ingeniero municipal Jorge Rassi y la sociólogo Rosalía (Lili) Isea, en calidad de moderadora.
            Tanto el presidente de la Legislatura como el Gobernador y el Presidente edilicio ofrecieron todo su apoyo y colaboración para que esta comisión de expertos del Instituto Iberoamericano pudiera cumplir su labor y proponer alternativas para el rescate y revitalización del casco angostureño que milagrosamente se conservaba casi intacto, con escasas malas intervenciones y que por su valor ya arquitectónico como histórico fue declarado en 1976 Monumento Público Nacional.
            El foro duró cuatro horas y  concluyó con proposiciones acogidas por los representantes de los poderes regionales, entre ellas, la de designar por decreto una autoridad colegiada para que dirija, coordine y supervise el proyecto de rescate y vitalización del casco de la ciudad. Brazo derecho de esta autoridad sería un equipo técnico especializado y conformado fundamentalmente por arquitectos restauradores.        



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