domingo, 22 de junio de 2014

El Plan Antimalárico

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El servicio de Endemias Rurales presento en 1989 al Ministerio de Sanidad y Asistencia Social un programa para enfrentar el gravísimo problema de la malaria en este Estado Bolívar, toda vez que 31 mil casos de paludismo y 14 muertos había dejado la malaria en el Estado Bolívar en 1988.  La cifra sin precedente en el estado fue atribuido por las autoridades sanitarias al boom del oro que atrajo hacía la selva más de 50 mil personas.

El doctor Víctor Torres (en la foto), comisionado de Salud, dijo después de una reunión con el doctor Baldassare Ruggieri, jefe del servicio de endemias,  que el programa estaba basado en la estratificación de la malaria y que con la instrumentación de este plan, si se suministran los recursos necesarios oportunamente, podrá disminuirse la morbilidad substancialmente y, sobre todo, se evitarían las muertes.
Este plan está confiado en gran parte en la participación de la comunidad y los organismos que implementan planes de desarrollo en el área.
Bolívar, dividido desde el punto de vista malárico en dos áreas epidemiológicas, registró el año pasado 31.000 casos de paludismo: 3.400 en el área endémica de Caicara, La Urbana y Santa Rosalía, al este de estado; el municipio de La Paragua, en El Centro y Icabaru. El resto 27.600 casos fue detectado en los municipios El Dorado y Tumeremo, donde surgieron focos de trasmisión malarica como consecuencia de la invasión  de más de 30.000 personas dispersas en 8.000 kilómetros cuadrados en busca de oro y diamante.
El doctor Víctor Torres dijo que de los 31.000 casos de paludismo confirmados, 35% corresponde a Plasmodium falciparum y 65% Plasmodium vivax. Las infecciones por Plasmodium falciparum producen una letalidad de 10% cuando no son tratadas. Sin embargo en el Estado Bolívar, a pesar de los 8.800 casos solo se produjeron 16 muertes.
            Los brotes epidémicos se originan principalmente por la movilización social, la cual representa un alto número de personas susceptibles en áreas de alta vulnerabilidad para la trasmisión malarica, aunado al desequilibrio ecológico, entre el vector, el parásito y el hombre. Así mismo, la precaria inmunidad de los recién llegados, quien una vez infectados desarrollan cuadros graves. Esto es lo sucedido en las áreas selváticas de los municipios El Dorado y Tumeremo.
            Las medidas preventivas han surtido efecto en el control de la malaria en el país. La invasión social de los municipios mencionados no acepta la medida preventiva clásica, puesto que los insecticidas residuales no pueden ser aplicados debido a la inexistencia de superficies rociables en las viviendas del área, es decir que estas viviendas carecen de paredes en las que pueda aplicarse  el insecticida. Por lo tanto, el objetivo principal en esta área ha sido la de evitar la mortalidad y reducir la morbilidad a través de la detección y tratamientos de estos casos infectados. Resultados favorables se han observado en relación a la mortalidad. Con respecto a la morbilidad, la dinámica propia de este grupo social (minero) dificulta mucho la correcta ejecución del programa.
Las zonas mas afectadas están ubicadas fundamentalmente en áreas de selva, entre las cuales se cuenta el Dorado, Tumeremo, Icabaru, La Paragua, El Callao, Las Majadas y El Manteco.
Actualmente se siguen ejecutando las medidas tradicionales de lucha antimalarica. Se practican rociamientos con insecticidas dentro de las viviendas, nebulizaciones espaciales, reparto de medicamentos, cura clínica amodiaquina y cura radical a los enfermos diagnosticados con paludismo. Por otro lado se intensifica el programa de educación sanitaria referente a la protección individual: uso de mosquiteros, repelentes contra insectos y toma de medicamentos en forma preventiva.


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