lunes, 30 de junio de 2014

RJV: "Yo soy periodista y moriré como periodista"

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“Me siento orgulloso de recibir el Botón de Oro” del CNP de Ciudad Bolívar, cuna del periodismo libre de América. Yo soy periodista y moriré como periodista” exclamó el entonces Presidente de la República, doctor Ramón J. Velásquez, en la ocasión, 15 de febrero de 1994, en que el secretario general cenepista, licenciado Oswaldo Utrera, le colocó la distinción.
La imposición del Botón ocurrió en la sala mayor de la Casa del Congreso de Angostura, en sesión especial convocada por el Gobierno de Andrés Velásquez, para otorgar la Orden Congreso de Angostura que en su categoría “Collar” también recibió el mandatario nacional.
Ramón J. Velásquez había estado antes en la misma casa histórica cuando era presidente de la Comisión Bicameral del Congreso de la República. Vino en compañía de la directiva del Congreso para rendirle tributo al Padre de la Patria con motivo del bicentenario de su natalicio. Entonces dijo en su discurso de rigor que “cómo el Congreso Nacional en la ocasión del Bicentenario, debía venir a este sitio para señalar una vez más a Venezuela la significación de cuanto ocurrió aquí en el año históricamente trascendental de 1819 y es porque este episodio es la relación fundamental que en la vida del Libertador tiene él con el Congreso”.
Velásquez describió a Bolívar desde su época de joven revolucionario en las barras del Congreso de 1811 hasta transformarse en un guerrero y en la figura que a estas instancias continúa siendo en el campo de la política y del arte militar, la primera con la que Hispanoamérica ha entrado a la Historia Universal.
Habló de su gran obra como es la creación de la Gran Colombia, hecho trascendental en la historia continental, por la novedad de las instituciones que aquí viene a proponer, por la ambición de los límites, por la concepción de la América hispana como un todo capaz de enfrentarse a los peligros existentes entonces y los que veía frente a la presidencia imperialista de los Estados Unidos.
El 10 de septiembre de 1986 volvió a Ciudad Bolívar para inaugurar, la Biblioteca “Manuel Peñalver”, fundada por Fetrabolívar, presidida por el diputado Ángel Zerpa Mirabal.
Hacía entonces veintisiete años que en Ciudad Bolívar, en la cercada cárcel que la dictadura destinó a sus opositores, empezó Ramón J. Velásquez a conocer el nombre de Manuel Peñalver. Compartía el mismo calabozo con un gran líder sindical y un gran venezolano, Luis Tovar; allí en el estrechísimo recinto estaba también gente del Guárico y de Oriente, pero la palabra, el ingenio, la habilidad para mantener el optimismo en el oscuro calabozo era de Luis Tovar, que hacían del líder obrero, permanente centro de atracción.
Para Luis Tovar, Manuel Peñalver, quien después de cinco años de prisión estaba viviendo en el destierro; Manuel Peñalver era un recuerdo constante. Uno de los líderes juveniles del sindicalismo que estaba seguro iba a continuar la lucha por rescatar las libertades y por mantener dentro de la democracia venezolana una lucha de contenido social que explicara y justificara la presencia de la clase trabajadora en los cuadros del gobierno.
Manuel Peñalver era guariqueño, trabajó en los campos petroleros. Su vocación de luchador lo llevó a integrarse desde el primer momento a los cuadros sindicales que fue ascendiendo en razón de su capacidad.
Ramón J. Velásquez, su gran amigo y compañero de calabozo en la Cárcel de Vista Hermosa, fue historiador, jurista, político y periodista director de varios rotativos, entre ellos, el Nacional y falleció el 24 de junio de 2014 y sepultado el Día del Periodista. Elogiado por su legado como demócrata íntegro y transparente, un referente de ética y servicio a Venezuela.

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