lunes, 20 de mayo de 2013

Los vecinos del Casco Histórico de Ciudad Bolívar

B1TOPICOS


En 1985, años antes de sancionarse la Ordenanza de conservación y protección del centro urbano, existía la Asociación de Vecinos del Casco Histórico de Ciudad Bolívar, fundada y presidida por la antropóloga María Eugenia Villalón, recién llegada del Alto Cuchivero donde estuvo realizando un trabajo de campo con la etnia E’ñapá.
Todo cuanto planteó durante su gestión hace casi tres decenios, podríamos afirmar que sigue vigente y por lo tanto necesario que se le dispense positiva atención si queremos revitalizar y frenar el progresivo deterioro de la vieja ciudad que cumplirá 249 años de su desplazamiento del bajo al Orinoco medio.
María Eugenia, fallecida recientemente en Caracas, pedía a la Municipalidad ampliara su departamento de ingeniería para darle cabida a profesionales especializados en materia de intervención y restauración de monumentos históricos.
Con el objeto de evitar la tugurización del casco, la emigración de su población y frenar el creciente deterioro de sus inmuebles, propuso que el programa de rehabilitación se orientara al robustecimiento del polo vivienda familiar antes que el comercial y administrativo para lo cual se debía trazar una estrategia dirigida hacia los pequeños propietarios y hacia los grandes propietarios.
Para los pequeños propietarios la Asociación de Vecinos propuso la implementación de un plan crediticio que les permitiera emprender la reparación y remodelación de sus viviendas deterioradas.
La rehabilitación del casco demandaba también el rescate de los terrenos vacuos y de las ruinas que amenazan la vida y la propiedad de residentes y transeúntes. Demandaba asimismo exoneración de impuestos municipales a los residentes que deseen restaurar o remodelar sus viviendas, regulación estricta de los avisos comerciales y prohibición para que los comerciantes no exhiban sus mercancías fuera de los locales y en la zona de los portales del Paseo Orinoco.
Los vecinos criticaron el boulevard Bolívar como un disparate de la administración pasada que rompe con la característica visual y urbana del centro histórico y exigió responsabilidad y reparación de daños causados a numerosas viviendas.
Durante el Foro sobre el Casco Histórico de la ciudad, instalado el 16 de julio (1986) con un discurso de Manuel Alfredo Rodríguez sobre la fundación de la ciudad, la arquitecta Mildred Egui, al abordar el tema de la conservación puso al descubierto las malas intervenciones en las edificaciones no obstante contar con un marco legal amplio. El arquitecto Graciano Gasparini la secundó alertando que deben evitarse a toda costa intervenciones temerarias, casi siempre inferiores en calidad a lo que se destruye porque el diseño de sustitución es por lo general pobre y mediocre. Puso como ejemplo de intervenciones temerarias la remodelación de la Plaza Bolívar y el boulevard Bolívar.
Desde el Norte de México hasta el Sur de los Andes son innumerables los centros y sitios históricos que nos recuerdan la cultura precolombina, la presencia ibérica y la formación de nacionalidades hermanadas con un sinnúmero de problemas comunes. La ciudad de los monumentos y testimonios de piedras llena la historia de todo el pasado, un pasado que reúne todos los ingredientes para plasmar nuestra identidad.
No hay futuro sin pasado y el pasado es la base del futuro y si seguimos destruyendo, insultando, maltratando y denigrando nuestro testimonio del pasado, el futuro sólo nos reservará el merecido título de brutos e ignorantes.
La conclusión fue que hay que salvar a Ciudad Bolívar porque ella tiene condiciones históricas y arquitectónicas no solamente para ser declarada monumento nacional sino monumento de la humanidad. La solicitud ante la Unesco podría ser una realidad si a lo planteado desde hace casi 30 años se le impone una recia voluntad política.

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