viernes, 24 de mayo de 2013

La II expedición de Raleigh

B1TOPICOS

El geólogo, cartógrafo, historiador y geógrafo, doctor Oswaldo De Sola Ricardo ha dado a la luz pública su libro  “La segunda expedición de Raleigh a la Guayana venezolana” editado bajo el patrocinio de la Fundación Museo Histórico de Guayana que él dirige desde su fundación.
El doctor De Sola, quien fue Rector de la Universidad Central y decano de la Facultad de Ingeniería, ha publicado además  “UCV 1969-1972 La Renovación Académica” y  unos veinte trabajos científicos.  Actualmente se halla residenciado en Ciudad Bolívar dirigiendo el Museo Histórico que prácticamente sostiene con su propio peculio.
Su más reciente publicación “La segunda expedición de Raleigh a Guayana” ha sido prologada por el doctor Santos Rodulfo Cortés, bolivarense, miembro de número  de la Academia Nacional de la Historia y autor junto con el ingeniero Juan Vicente Arévalo de “Cartografía Antigua de Guayana”.
El libro está basado en las declaraciones de los protagonistas de los sucesos así como la de los vecinos de aquella primitiva ciudad capital de la provincia de Guayana fundada por Antonio de Berrío en 1595.  Estas declaraciones tomadas en 1618 para conocimiento de su Majestad el Rey de España, Felipe III, fueron localizadas por el doctor De Sola en los Archivos de India, en Sevilla.
El gobernador de la provincia de Guayana (1615-1618) cuando ocurrió la incursión armada del caballero inglés, Sir Walter Raleigh, era Diego Palomeque de Acuña, quien murió acuchillado defendiendo la ciudad.
Dice en su libro el doctor De Sola que la expedición preparada por Raleigh, después de su largo cautiverio consecuencia de su primera incursión a la Guayana en 1595, contaba con 13 barcos capitaneados por el “Destiny” de 440 toneladas y casi mil hombres entre soldados y marineros. Lo acompañaban, además de sus capitanes, su hijo Wat de escasa edad y Lawrence Keymis, veterano de otras aventuras en los mares americanos. Su misión fue apoderarse de El Dorado y de las minas de oro y plata, de cuya existencia sabía por informaciones de los aborígenes.
A Santo Tomé de Guayana sólo llegaron 5 barcos grandes y 5 lanchas con alrededor de 400 hombre entre soldados y tripulación, permaneciendo los restantes navíos con Raleigh en Trinidad.
Santo Tomé de Guayana fue una ciudad muy pequeña que contaba con algunas piezas de artillería y unos 30 a 35 soldados mal pertrechados y bisoños.
El gobernador Diego Palomeque de Acuña, una vez advertido de la presencia del enemigo, organizó su defensa así: 4 hombres al mando del capitán Cristóbal de Cárdenas en las 2 piezas de artillería ubicadas frente al puerto.10 hombres al mando del capitán Gerónimo de Grado preparando una emboscada a la entrada de la ciudad. 2 hombres a caballo en la playa, capitanes Martín Rodríguez y Juan Trillo y  4 hombres a caballo para reconocer los movimientos del enemigo.
Vulnerada la precaria defensa, la ciudad al final quedó en manos de los invasores; no obstante, en los días siguientes a la noche de la toma, el Capitán Juan Lezama, Alcalde Ordinario, logró reunir algunos indios flecheros amigos  que ayudaron a hostigar a los ingleses durante los 29 días que sostuvieron el sitio.  Retornaron a Trinidad donde se hallaba Raleigh, pero sin su hijo Wat caído mortalmente  en la refriega y por cuya muerte reprendió en forma tal a su lugarteniente Lorenzo Keimer que éste terminó suicidándose de un pistoletazo en la sien.  Raleigh igualmente tendrá al llegar a Londres un final trágico al ser guillotinado por decisión de Jacobo Primeo, disgustado por la forma como codujo y actuó con esta segunda expedición.

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