lunes, 4 de junio de 2012

Las minas de El Pao

B1TOPICOS
El 20 de noviembre de 1945, la Iron Mines of Venezuela Company comenzó a ejecutar los planes para la construcción de campamentos, carreteras, ferrocarriles y puertos en función de la explotación de los ricos yacimientos de hierro de El Florero, en El Pao.

Los yacimientos fueron detectados empíricamente y de manera casual por dos trabajadores del balatá, que en 1926 se internaron por El Florero, un cerro donde abundaba la orquídea adherida como hiedra a tantos árboles de la montaña.

Padre e hijo (Tiburcio y Arturo Vera), cuando la fiebre del balatá, entraron por la zona porque sabían de antemano que por allí abundaba el purguo, no así el mineral que los encandiló después, el hierro. El hierro evidenciado en una piedra brillante de canto rodado que les llamó poderosamente la atención y cargaron como trofeo de sus andanzas purgüeras hasta el caserío rural Las Adjuntas, donde tenían su vivienda, entre el Paso de Caruachi y Upata.

Enterado del hallazgo, un minero explorador llamado Simón Piñero, caminó al encuentro de Arturo Vera para verificarlo y después se fue hasta El Florero en compañía del empresario Eduardo Boccardo, quien al siguiente año, y asesorado por el ingeniero Frank Paglucci, acusó las tierras. Arturo Vera no se quedó atrás: él también fomentó su conuco en las laderas del cerro de hierro y orquídeas.

Muestras del mineral de hierro de El Florero fueron analizadas en laboratorios especializados norteamericanos. Boccardo cobró por sus títulos y algo tocó por su conuco a Arturo Vera y vino la Bethelehem Steel e instaló allí al geólogo Earl H. Nixon para hacer las prospecciones, determinando la cuantía y tenor del yacimiento que permitió que entrara en escena la Iron Mines of Venezuela Company a explotar las minas con una inversión de 45 millones de dólares. La explotación comenzó el 24 de julio de 1950, una vez concluida toda la infraestructura y bajado el primer vagón cargado de mineral hasta el puerto de Palúa en San Félix. En 1951, desde Puerto de Hierro, en el estado Sucre, zarpó el “Bethhore” con el primer cargamento destinado a los Estados Unidos.

Con la prospección y explotación del mineral de hiero, El Pao que al principio no era sino cinco casitas campesinas sobre una loma llamada El Florero, cambió su suerte.

En 1930, el doctor Guillermo Zuloaga publicó el primer informe técnico sobre el mineral encontrado en El Pao, y tres años después la  Bethelehem Steel  Company realizó las primeras perforaciones y pagó a Boccardo un millón de bolívares por el traspaso del denuncio minero.

La Bethlenhem puso en manos de la subsidiaria Iron Mines Company la planificación, desarrollo y explotación de la mina. Surgieron los primeros campamentos, carreteras y una línea férrea hasta el Puerto de Palúa en San Félix de Guayana.

Viviendas unifamiliares para técnicos y obreros de la compañía surgieron al calor de la explotación minera, mientras que en las afueras se fortalecían 36 asentamientos campesinos que se juntaron al desarrollo urbano para conformar toda una entidad político-administrativa dentro de la geografía regional. El 13 de diciembre de 1965, El Pao fue elevado a la categoría de municipio foráneo del distrito Piar, con el nombre de Andrés Eloy Blanco.

Para 1990 cuando se cumplieron 40 años de haber bajado de la mina el primer tren cargado de mineral de hierro del cerro El Pao, habían sido extraídos 111 millones 442 mil toneladas de mineral. Casi todo. Ya no quedaba nada, sino un pueblo de dos mil habitantes que ha dejado de vivir de la minería para volver a experimentar su primigenia vocación agrícola.

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