miércoles, 6 de junio de 2012

Cuentos de ciencia ficción


 
Andrés Ríos Castillo, aunque ingeniero civil de profesión, podemos afirmar que es un escritor nato. Realmente talentoso y creativo. Lo conozco desde su penúltimo libro Porkoms donde los marranos aparecen con inteligencia de sabios, pero que sólo pueden comunicarse a través de computadoras con el hombre creado para servir a Dios.

Ahora, el primer viernes de junio, nos entregó, totalmente liberado del pecado original gracias al padre Willi, su cuarta creación Cuentos de ciencia ficción. Antes que Porkoms había publicado Eathernum y Operación Whitest.

Cuentos de ciencia ficción abarca 45 narraciones cortas muy bien hilvanadas, de fácil lectura, que se puede bajar y leer si no se puede comprar el libro impreso en Corporación Minerva, en el BlakBerry, laptop, tabla o computadora, por Amazón.com.

Empieza el novedoso libro por el “Rey”, cuento especie de acertijo, donde el rey de la selva adopta postura humana en primera persona, para expresar su natural condición de superioridad sólo disputable por sus semejantes.

Le sigue el Despreciable, cuento que trajo a mi mente las fábulas del clásico griego Esopo y más acá a Kafka con su novela Metamorfosis donde un hombre se imagina insecto despreciable. El cuento de Ríos nos humaniza a un escarabajo que por sentirse rechazado se enclaustra buscando morir de soledad y hambre hasta que una mañana descubre la primavera y le da rienda suelta al deseo de vivir, contrario de lo que ocurre en Metamorfosis, donde el insecto rechazado por su familia muere de soledad y tristeza.

El cuento Virtuoso que echa mano del virtuosismo de los grandes compositores y concertistas del piano como Mozart, Listz y Chopin, para lanzar un sarcasmo contra aquellos que buscan la gloria y el aplauso exhibiendo un virtuosismo tramposo como cruel.

Escila es otro cuento. La hija de esta criatura marina era tan diminuta que no cabía sino en una pecera desde donde seis lindas cabezas de largo cuello podían entenderse en amena conversación inaudible sobre la mitología griega con el autor de tan curioso hallazgo sucedido tras un tsunami que las sacó de las rocas erráticas y las hizo despertar de un profundo letargo de siglos en la orilla del Mediterráneo. Pero la hija de Escila no podía alimentarse sino con sangre humana fresca que obligó al autor de su hallazgo cortarse progresivamente cada uno de los dedos de sus manos que devoraban ávidamente, hasta que un día cuando ya tenía que apelar a los dedos de los pies el gato del vecino lo liberó de la sangrienta pesadilla al volcar en noche oscura la pecera y devorar felinamente esa especie de medusa de cuellos largos y cabellera errática.

Titila, pequeña estrella es en el cuento una navecilla, en forma de huso, extraviada, procedente de los alrededores de Alfa de Centauro, hallada accidentalmente por un aficionado a la pesca que vivía jubilado en una choza de antiguos pescadores. Era tan diminuta que cabía en la cesta de las almejas. Al volver a la choza le costó levantar la cubierta de lo que resultó una real caja de sorpresa: una ciudad diseñada con todas las formas geométricas. Esas formas se comunicaban entre sí por hilos de luz titilante que un físico jubilado, pero en silla de ruedas que igualmente vivía de vecino en la playa, exploró con sus aparaos cibernéticos, logrando comunicarse con extraños personajes habitantes de la cápsula traslúcida hasta que un día, para sorpresa de ambos, volaron hacia otras esferas usando el diamante como combustible, pero dejando una panacea para el pescador que sufría de prolongados insomnios y para el físico que padecía una parálisis.

1 comentario:

  1. He conseguido su libro de cuentos de ciencia ficción desde amazon y lo estoy leyendo. Me parece magnífico. Cada uno de sus cuentos"entra" con una facilidad pasmosa y te engancha a leer otro cuento y otro. Muy bueno.

    Saludos desde España.

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