martes, 19 de junio de 2012

C.A. Teléfonos de Ciudad Bolívar

El 26 de abril de 1927, una nueva empresa telefónica, propiedad de  Juan José Gragirena, entró en franca y discutida competencia con la del empresario local Eugenio Berletta que ya ante la amenaza de competencia había ofrecido en venta su central telefónica que desde 1883 venía operando en Ciudad Bolívar, entonces el tercer puerto más importante del país y el primero del Orinoco

Ciertamente, en 1883, Ciudad Bolívar tuvo el privilegio de ponerse a la par de Caracas en el servicio telefónico, pues la American Electric and Manufacturig penetraba el mercado a través de la firma Felipe Grapulli y Eugenio Berletta.

En 1897 se constituyó la empresa Compañía de Teléfonos de Oriente con asiento en Ciudad Bolívar y la cual se extendía con dos ramales en el estado Bermúdez (Sucre), otros dos en Guanta y Puerto La Cruz y una oficina en Barcelona. Para entonces, Berletta había absorbido la totalidad de las acciones de la empresa y aparecía en un aviso permanente en la primera plana de El Anunciador, como propietario y director general de la compañía. Dicho aviso incluía el reglamento, condiciones en que se prestaba el servicio así como la tarifa, fijada en 16 bolívares mensuales.

Pero las empresas telefónicas de Eugenio Berletta se vieron de pronto amenazadas por la competencia de una nueva compañía anunciada por Juan José Gragirena, la cual comenzó a materializarse el 26 de abril de 1927 cuando a bordo del vapor Delta llegaron al puerto de la ciudad 200 postes, 20 cajas de aisladores y 70 rollos de cables. Seis meses después a bordo del mismo vapor y procedente de Estocolmo llegaba Clas Erikson, de la casa L. M. Erikson & Cía para montar la central telefónica moderna que se había propuesto Gragirena, con sistema de batería central.

Berletta entonces mantuvo un aviso en la prensa ofreciendo en venta su empresa al tiempo que reclamaba al Presidente de la República la indiferencia de las autoridades locales a sus quejas relativas a la empresa de Gragirena cuyos postes y tendidos afectaban a los de su compañía. Para el 24 de junio de 1928, Ciudad Bolívar tenía dos empresas telefónicas; la de Berletta y la de Gragirena. Al final habrá un arreglo y se fundará la Compañía Anónima Teléfonos de Ciudad Bolívar.

La compañía de  Ciudad Bolívar terminará absorbida por la Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela (CANTV) que comenzó a fundarse dos años después, es decir, el 20 de junio de 1930, cuando el comerciante Félix A. Guerrero, domiciliado en Caracas y dos socios, obtuvieron una concesión del Ministerio de Fomento para construir y explotar una red de telefonía en el Distrito Federal y los demás estados del país. La Cantv fue registrada con capital de 500.000 bolívares y para iniciar sus operaciones adquirió la totalidad de las acciones de la empresa Telephone And Electrical Appliances Company (TEAC) por la entonces increíble suma de 17.500.000 bolívares, debiendo obtener el financiamiento para esta espectacular operación mediante una emisión de acciones por dicho valor.

La compañía progresivamente fue adquiriendo diferentes empresas telefónicas particulares que funcionaban en todo el territorio nacional, entre ellas la de Ciudad Bolívar,  convirtiéndose en un monopolio, figura jurídica que no estaba prohibida en la legislación venezolana de ese tiempo. En 1953, por recomendación de una comisión designada al efecto, el Estado compró la totalidad de las acciones de Cantv e inició el proceso de nacionalización que concluye en 1973 con la adquisición de la última de las empresas de telefonía fija privada, ubicada en la ciudad de San Fernando de Apure.

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