lunes, 12 de mayo de 2014

La Fábrica de Tractores


La Fábrica de Tractores y Motores Diesel instalada en el Parque Industrial “Los Farallones” de Ciudad Bolívar no había podido desde junio del año anterior (1985) iniciar sus operaciones debido a la “tranca” de Recadi virtualmente decidida a no reconocer la deuda comercial de cinco millones de dólares que la empresa tenía contraída con la banca norteamericana.
         Era lo que decía Ezio Rampini (en la foto), presidente de la Cámara de Comercio que  venía sosteniendo una campaña movilizando a todos los sectores a favor de la inmediata puesta en marcha de la fábrica, considerada de vital importancia para la economía de Ciudad Bolívar resentida por la crisis general derivada del inestable comercio petrolero.
         Fanatracto era un proyecto de la administración de Carlos Andrés Pérez iniciado en 1979 con miras a reforzar la tradicional vida económica de la ciudad capital Se recuerda que ese año en una planta piloto se ensambló el primer tractor nacional.
         La Corporación Venezolana de Guayana figuraba como la principal accionista seguida de la John Deere que es la compañía más grande de equipos y maquinarias agrícolas del mundo más el Grupo ACO. Para la construcción y equipamiento de la planta, Fanatracto tuvo una inversión inicial de 80 millones de bolívares.
         El Parque Industrial Los Farallones conformado por 89 parcelas de 4 mil metros cuadrados, destina 12 hectáreas a esta fábrica donde se alzan galpones y oficinas que ocupan un área de 23 mil metros cuadrados.
         La planta fue diseñada para una producción máxima de 8 mil tractores agrícolas e industriales y diez mil motores diesel. La capacidad ocupacional de la planta era de 1.000 empleos directos entre obreros, técnicos y empleados con beneficios indirectos para otras cinco mil personas.
El 12 de marzo de 2005, el Presidente Hugo Chávez y su homólogo de Irán, Mohammad Jatami, cambiaron la fórmula del negocio inaugurando, no una fábrica propiamente, sino una  planta ensambladora de tractores para producir en vez de 8000, 5 mil tractores al año, cantidad suficiente para cubrir la demanda nacional. Con una inversión inicial de 34.8 millones de dólares, de los cuales 49% aportados por la CVG y 51% Irán, por supuesto,  en las mismas instalaciones de FANATRACTO. 
Noel Zakur, vicepresidente de desarrollo agrícola de la Corporación Venezolana de Guayana, encargado de la supervisión de este proyecto señaló que en esa ocasión que esta iniciativa, además de constituir una fábrica de tractores se manejaría bajo el concepto de núcleo de desarrollo endógeno “va a ser el punto de partida para dinamizar el eje Orinoco-Apure, el eje norte llanero, y el eje nor-oriental”. 
“La idea es que se constituyan alrededor de esta industria, que va a producir 5 mil tractores por año, muchas empresas pequeñas y medianas que puedan fabricar las autopartes del tractor. Para ello, vamos a entrar en un proceso de transferencia de tecnología y de convenio con las universidades a fin de lograr capacitar a estas PYMES”. 
En ese momento de la inauguración también se dijo que en VENIRAN participarán asociaciones cooperativas de producción y servicios para dar cumplimiento al concepto de lo que es un núcleo de desarrollo endógeno, generando 150 empleos directos, con una proyección de 300 empleos a medida que vaya creciendo la producción, hasta llegar aproximadamente a 2500 empleos directos. 
El propósito era impulsar con este proyecto el desarrollo del agro nacional, disminuyendo los costos de las maquinarias y brindando una herramienta de óptima calidad para lograr la auto-sustentabilidad alimentaria del país. 
Siete años después de su inauguración (2012) la  empresa mixta Venirán, había ensamblado: más de 7.500 tractores y 8.300 implementos agrícolas. 


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