jueves, 8 de mayo de 2014

Hidrografía de Ciudad Bolívar

En los últimos años se ha acelerado el proceso de destrucción de la hidrografía de Ciudad Bolívar, constituida por un sistema muy activo, y cuyo principal colector es el río Orinoco. También la integran otros ríos y cuerpos de agua  como Orocopiche, Marhuanta, San Rafael, Buena Vista, Santa Bárbara, Maipure, Los Báez, Morrocoy, Monacal, Morichal, Los Caribes, Guaricongo, Laguna de los Francos del Medio y Laguna de Segundo.
         Debido a la erosión, producto de la tala y la quema en las márgenes de ellos, así como por efecto de la obstrucción del lecho de los ríos por materiales no metálicos, la  hidrografía de Ciudad Bolívar se ha visto aceleradamente afectada de un tiempo para acá.
         Tales problemas se deben a la poca planificación y al no cumplimiento con la zonificación establecida por la Comisión de Desarrollo Urbano, lo que ha originado que la ciudad  se haya ido expandiendo hacia el sur. Este desorden urbanístico ha permitido que en las áreas de influencia de ríos y riachuelos se hayan construido barriadas creando una anarquía en la prestación de servicios y un deterioro acelerado de la calidad de la vida. Como consecuencia de la mala planificación los ríos han sufrido alteraciones y daños irreparables.
         El Orinoco, frente a Ciudad Bolívar, es un foco de contaminación. Existen 14 sitios de descargas de aguas negras, mientras su margen derecha,  trayecto del Paseo Orinoco, es utilizada por los comerciantes del área como sitio de depósito de desechos sólidos. Desde su nacimiento hasta su desembocadura, el Orinoco con una superficie de 900.000 kilómetros cuadrados, recibe anualmente un aporte de sedimentos estimados en 210.000.000 de toneladas, que escurren hacia él, por el borde meridional de la Cordillera de la Costa, la Vertiente Andina y el Escudo Guayanés.          Por los efectos de esta contaminación, muchos ríos que surcan la ciudad tributaria del Orinoco tienden a desaparecer, como el Río Morrocoy, prácticamente desaparecido ya que su cauce ha sido destruido por el depósito de desechos.
         Como parte de la hidrografía, hacia el Este de Ciudad Bolívar, abarcando cuanto conforma por ese lado al Municipio Heres, discurren los ríos Marhuanta, Candelaria, Guaimire y Currucay.
         Por el lado occidental afluyen los ríos  Orocopiche, Marcela,  Curiapo, Mapores y Tapaquire que quizás, por su lejanía, no están contaminados como sí lo están, los ríos  que discurren dentro de la población urbana por la parte occidental, vale decir, el San Rafael, Buena Vista y Santa Bárbara.  Dentro del área urbana hacia el oriente y también contaminadas sólo cubren la parte hidrográfica de la ciudad, las grandes Lagunas de Los Francos, del Medio, y Porvenir.  Esta última,  entre la Avenida Táchira y 5 de Julio, ya no existe.  Prácticamente quedó saneada y reducida a un pequeño espejo de agua, cuando se llevó a feliz término el proyecto del  actual Jardín Botánico del Orinoco.
         El desbordamiento demográfico del centro urbano o llamado Casco Histórico, fue progresivamente devorando los espacios y depredando las zonas verdes y arrasando y contaminando los morichales, manantiales, lagunas  y ríos cercanos, entre ellos, el San Rafael,  el más visitado en días de asueto por los parroquianos.
         Héctor Guillermo Villalobos, recordando en sus romances lo que era el río San Rafael, decía que en los días de asueto, con su mochila de bastimento, una certera honda y calzado de alpargatas de cuero, se iba de excursión al San Rafael, riachuelo al que imaginaba bisnieto del Orinoco. Entonces, el San Rafael, con una acogedora fronda de mereyes, hicacos y pomarrosas, asediado por chicharras y pájaros cantores como el cristofué, era cristalino, rumoroso y emocionalmente regalo de infancia.



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