domingo, 9 de septiembre de 2012

El Barcelonazo

En su Mensaje a la nación el primero de enero de 1961, el presidente Rómulo Betancourt dijo: “En el año 1960 que ayer feneció, nuestro régimen representativo y democrático de gobierno vivió bajo el asedio de una persistente agresión, si no concertada en los hechos, coincidente de dos fuerzas teóricas y doctrinariamente hostiles, pero unidas por el denominador común de su repulsa a los gobiernos de origen representativo”.
Seis meses después la agresión se agudizó, pues el 26 de junio de 1961, en horas de la madrugada, la Guarnición de Barcelona se sublevó tras la ausencia de su comandante y procedió a la detención del gobernador Solórzano Bruce, demás autoridades y líderes connotados de los partidos de la coalición.
Como jefes del brote sedicioso quedaron identificados el mayor Luis Alberto Vivas Ramírez y los capitanes Ramón Masó Perdomo, José Enrique Olaizola y T. Morillo Fierro. Este último comandante del Batallón Cedeño. El 20 de abril del año anterior se había registrado en San Cristóbal un brote similar encabezado por el general Jesús María Castro León.
“El Barcelonazo” como fue llamado, estalló a las cinco de la mañana aprovechando los insurgentes que el comandante de la Guarnición, mayor Edecio Parra Rodríguez, se hallaba en Caracas recibiendo una condecoración con motivo del Día del Ejército.
Pero el asalto apenas duró cinco horas, pues fuerzas leales al Gobierno, entre ellas, la Guardia Nacional de Barcelona y batallones de Puerto La Cruz y Maturín, reaccionaron y sofocaron la rebelión. Los implicados fueron detenidos así como dirigentes civiles virtualmente comprometidos, entre ellos, René Vhalis, dirigente de URD en Bolívar pero que en esos días se hallaba en Barcelona.
En Ciudad Bolívar también se practicaron detenciones pues aparentemente la conspiración contra el gobierno de Rómulo Betancourt estaba ramificada con núcleos militares y civiles de otros Estados a los que le fue imposible reaccionar al unísono. Los detenidos de manera preventiva fueron Horacio Cabrera Sifontes, Raúl Villegas, Ramón Gil, Hermanos Rodríguez Osuna, Rafael Casado Lezama y Héctor Arreaza Flores.
A raíz de la sublevación del Cuartel José María Freites de Barcelona, se desató una ola de violencia en Ciudad Bolívar caracterizada por el lanzamiento de bombas molotov y colocación de niples en puntos importantes de la ciudad como talleres de los diarios “El Bolivarense” y “El Luchador” y hasta en las cercanías del propio Comando de la Digepol.
Poco antes de Leopoldo Sucre Figarella dejar la Gobernación, la Digepol practicó una serie de detenciones a dirigentes de los partidos de izquierda, entre ellos, José Díaz, Gregorio Naranjo Díaz, Fernando Marcovich, Francisco Cermeño, Cilio Montaño, Luis Alberto Gruber, Amín Inatty, Enrique Aristeguieta, Juan José Peraza, Héctor Roldán y Teófilo Rodríguez. Este último, luego de recobrar la libertad participó en el grupo de asalto que secuestró un avión de Avensa en el aeropuerto de Ciudad Bolívar y lo condujo a la Isla de Trinidad.
El ingeniero Leopoldo Sucre Figarella concluyó su mandato en abril del año siguiente, luego de un enfrentamiento con la Asamblea Legislativa que improbó su gestión política, no así la administrativa. La Asamblea Legislativa había pasado al control de la oposición al igual que el Concejo Municipal de Heres, debido a la división sufrida por Acción Democrática que dio lugar al Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR-10 de junio de 1960).
El 17 de abril del año siguiente, el presidente Rómulo Betancourt designó al ingeniero Rafael Sanoja Valladares, gobernador del estado Bolívar y a Leopoldo Sucre Figarella lo nombró ministro de Obras Públicas, abarcando el último año del Gobierno de Betancourt y los cinco siguientes del doctor Raúl Leoni

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