sábado, 1 de septiembre de 2012

Eduardo Oxford López


 
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El 24 de febrero de 1956, registra la muerte ocurrida en Caracas, del ex congresista guayanés Eduardo Oxford López (en la foto), individuo correspondiente de la Academia Nacional de la Historia e intenso trabajador por las reivindicaciones de Guayana.

El hijo del médico upatense Eduardo Oxford, distinguido por su combate contra la fiebre amarilla en Guayana, fue el primero que planteó la necesidad de que al pabellón nacional retornara la octava estrella decretada por Bolívar el 20 de noviembre de 1817. Lo planteó en todos los foros y oportunidades que se le presentaron, pero no más allá de su tierra encontraron eco sus reclamos reivindicativos. En el Congreso Nacional, siendo diputado por el Estado Bolívar, se negó a suscribir la Ley de Minas sancionada, porque en la misma no se tomaban en cuenta el potencial ni la realidad minera de Guayana.

El hijo del autor de la “Geografía Médica del Yuruari” y “paño de lágrima de más de una generación”, fue un historiador autodidacta con méritos reconocidos por la Academia Nacional de la Historia, pero ni a él ni a su padre, el Gobierno Regional ni la municipalidad de Upata le han reconocido méritos, por el contrario, al hospital que llevaba su nombre del médico se lo arrebataron sin averiguar de quién se trataba.

Escribió “Guayana y sus problemas”, base para un estudio de las posibilidades económicas del Estado Bolívar, publicado en 1939, y ampliado con “Apuntes para la Geografía Económica de Guayana”, aparecido cuatro años después. Sus argumentos -comentó Rafael Pineda- “aparte del respaldo histórico, se originaba de una realidad vivida, en el propio hueso, medida con pasos de baquiano experto en todos los caminos y distancias de Guayana, entre racionales y en las más lejanas tribus indígenas alimentadas con gusanos de palmera”.

Su volumen de cuentos y relatos obtuvo el primer premio del concurso literario del Ateneo Guayanés. Fue miembro de la Asociación de Escritores, de la Asociación Venezolana de Periodistas, de la Asociación Minera del Conejo de Economía Nacional.

Su libro “Relatos y leyendas del sur venezolano”, publicado por el gobernador Rafael Sanoja Valladares, abarca veintidós narraciones. Una de ellas, El Toro de Guacarapo, reproducida por la Revista Nacional de Cultura. Se trata de un toro como miura de cuernos afilados, tallado a cincel sobre la cara pétrea del cerro, que parecía abarcar con sus ojos supuestamente omnímodos todo el horizonte del valle donde pastaban los rebaños. Los misioneros lo hicieron grabar en el costado visible del cerro Guacarapo de Upata, para que arecunas y pariagotos tan supersticiosos y sugestionables por naturaleza, se sintieran amenazados cada vez que lo abordara la tentación de satisfacer sus apetitos sacrificando y llevando a la fogata algún becerro.

La Piedra del Medio, tan soberbia como símbolo hierático en el Escudo del Estado Bolívar, con su estampa indígena colmada de plumas y collares, vertiendo su ánfora sobre el Río Padre, aparece en el libro como leyenda supuestamente creada por él o simplemente abrevada de alguna fuente en la cual se conceptuó el artista encargado a mediados del siglo diecinueve de diseñar el símbolo emblemático del Estado federalista.

Esta leyenda que nos entrega en su libro Oxford López, narra el ritual con el que los guayanos proclamaban su Reina, doncella hija del cacique. Consistía en hacer una especie de visita pastoral de navegación por todo el Orinoco y principales afluentes adoptando para la memoria ancestral algún paraje impresionante. Una de las Reina adoptó a la Piedra del Medio y posicionada sobre ella vertió su ofrenda, una múcura con agua de los tributarios del Río Padre.

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