viernes, 13 de julio de 2012

Semanario "El Loro"


Uno de los semanarios más dinámico que tuvo Ciudad Bolívar fue sin duda El Loro. Era, pudiéramos decir, un super-tabloide, 84x33 cm, cuatro columnas, fundado por el periodista Régulo Salazar en 1940 y que tenía como presentación ser un “semanario enciclopédico de intereses generales”. El ejemplar que cayó en mis manos gracias a la generosidad del doctor J.M. Gómez Bello, es el Nº 60 y tiene fecha 17 de octubre de 1942, en plena guerra mundial, paradójicamente cuando se registraba una marcada escasez de papel. Claro, el periódico no requería de mucho espacio para sus concisas y variadas informaciones.

El cabezal aparece ilustrado con la figura del Loro y a la derecha una publicidad del cigarrillo “Victoria” de mucha demanda para el momento y al cual se sumaría después el cigarrillo “Capitolio”, al cual era adicto el periodista Rafael Durán Rondón (Curro Puya). A la izquierda en recuadros una publicidad de la línea “Ideal” con servicio de automóvil a toda hora con sólo llamar el 172 y el 385 y el directorio del hebdomadario: Director, Régulo Salazar, y redactor: José Tadeo Machado. Administración en calle El Rosario Nº 27.

Régulo Salazar, además de periodista era político, militante de Acción Democrática que lo postuló como director de Política durante el gobierno de Héctor Guillermo Villalobos, quien no lo aguantó por mucho tiempo “Que se vaya a otra parte con su sinfonía de bejuco”, escribió. Eso le parecía al gobernante la publicación de Régulo.

El semanario, de cuatro páginas, desplegaba en la última un espacio muy leído denominado Correo Azul en el cual el lector podía libremente participar pagando Bs. 0,25 por cada 25 palabras y Bs. 0,05 por cada palabra más. Era un espacio hasta cierto punto, divertido y seductor que ponía alegres y burlones a unos y de mal humor a otros con el contenido de textos como éstos: “Todo mi corazón se lo entregaría al coloradito, que trabaja en el Bar Cirnos de nombre Pablo. Lo único que me desagrada de él es que me tiene miedo. Billetera”.

“Mi adorado tormento es un jovencito de nombre Leandro O., que trabaja en la Oficina del M.O.P.; lo que me desagrada de él, es que siempre lo veo con una sirvienta de color opaco. Si te dejas de eso, seré tuya para siempre. La Rubia”.

“José Antonio: te odio y te desprecio por las múltiples tonterías que hablas. Un hombre como tú no debe cometer errores. La rubia del Hotel”.

“Estoy como la manteca en el sol, por una trigueñita de nombre Marina, a quien adoro con loco frenesí. Si me correspondes, contesta a: Trigueño Alto”.

“Estoy como loco por una jovencita de iniciales N. R., que habita en la Calle Lezama. Si me amas, seré el hombre más feliz. X-X”.

“En el Mercado hay un gordiflón de iniciales. P. I. L., pesero y ex pulpero, se la echa de enamorado, pero que va gordito, tú te pareces a Sancho Panza. La Gorda”.

“Eres una muchachita que vives en la calle Libertad 70 más o menos. No te había visto antes, por lo que presumo que no eres de aquí, o no estabas -en esta ciudad. No sé tu nombre pero, debe ser tan bello como tu personita. Estoy que me descoyunto por ti, si me quieres seré tu eterno y amante y compañero. Dime si estás comprometida. Enamorado”.

“Estoy locamente enamorada de un conductor de iniciales P. R.-R., que trabaja en la Línea Trocadero. Lo único que no puedo pasar de él es que es muy tímido. Contesta a R.V.”.

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