lunes, 16 de julio de 2012

Los terrenos del aeropuerto

B1TOPICOS
El 12 de abril de 1940, el procurador general de la nación, doctor J. J. Abreu, solicitó ante el Concejo Municipal de Heres, el arrendamiento por el lapso de quince años, de los terrenos del actual aeropuerto de Ciudad Bolívar.

En total 150 hectáreas que entonces se conocían popularmente como Zona La Mesa o Mesa de Angostura donde estuvo acampado el general Manuel Piar antes del frustrado primer intento por tomar la plaza en poder de los hispanos.

Esos terrenos colindaban con la famosa Laja donde actualmente se alza el Hotel Laja Real, llamada entonces “Laja de la llanera” porque según Diógenes Aristóbulo Troncone, allí vivió una mujer del Llano venezolano que como una Doña Bárbara arreaba el ganado realengo con una pistola en el cinto. Los citadinos lo llamaron por asociación Aeropuerto de “La Laja de la llanera”, por lo menos hasta que el gobernador Silverio González lo bautizó “Aeropuerto 24 de Julio”. Hoy se llama “Aeropuerto Tomás de Heres” a raíz de una consulta popular.

Allí despegó después de ser armado, y aterrizó el primer avión que surcó los cielos de Ciudad Bolívar, el avión de Frank Boland, malogrado días después en el aeródromo de Trinidad.

La zona también fue conocida como “Los Peladeros” en alusión popular a que era un terreno pelado, desprovisto de vegetación. El Concejo Municipal casi con los ojos cerrados cedió a la nación el terreno, pues ansiosa estaba la ciudad de legalizar la situación del aeropuerto, tan vital para la ciudad que permanecía aislada por tierra. Fue concedido en calidad de enfiteusis dentro de los siguientes límites: Norte, Laja de la Llanera; Oeste, Trilla de automóviles hacia La Mariquita; Sur, Terrenos Municipales y Oeste, Terrenos del Hipódromo.

Se cedieron 918 mil metros cuadrados y posteriormente, sin previo permiso de la Municipalidad y sin haber cumplido nunca sus obligaciones, el Ministerio de Comunicaciones ocupó 500 mil metros de terreno más.

Siendo presidente de la Municipalidad, Antonio José Grimaldi, introdujo un reclamo en julio de 1970, ante el general Gregorio López García, director de Aeronáutica Civil, debido a que se le adeudaba al municipio 450 mil bolívares por concepto de canon de arrendamiento de dicho terreno durante treinta años. Grimaldi declaró en esa ocasión que el Ministerio de Comunicaciones nunca respondió a sus oficios de cobro y que por esa razón se vería en el forzoso cargo de intentar una medida de embargo que nunca se cumplió. Sin embargo, el presidente edilicio encontró una fórmula de resarcir el perjuicio: vendiendo parcelas dentro de la periferia del aeropuerto, lo cual fue aprovechado por algunas líneas de aerotaxis para construir sus respectivos hangares. Quienes adquirieron parcelas para construir viviendas al final desistieron por el riesgo que ello representa.

La municipalidad, confiada de que al final recuperaría esas tierras una vez que la Corporación Venezolana de Guayana cumpliera su promesa de construir un aeropuerto internacional equidistante entre Ciudad Bolívar y Ciudad Guayana, aplazó el reclamo para una coyuntura más propicia.

Otro de los alegatos de la municipalidad apunta al hecho de que la ciudad se ha visto impelida a desarrollarse urbanística y costosamente hacia el Sur y no en forma natural, estratégica e ideal siguiendo el eje de la autopista hasta encontrarse con Ciudad Guayana, debido no solamente a la extensión de tierras que ocupa el aeropuerto sino también las que abarca en las mismas condiciones el Comando de la V División de Infantería de Selva. Otra alternativa para la ciudad capital sería crecer hacia el Norte pero se halla impedida por la barrera natural del Orinoco.


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