miércoles, 25 de julio de 2012

Inauguración de la avenida Táchira



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El doctor Ovidio Pérez Agreda cuando en noviembre de 1938 asumió la presidencia del estado Bolívar, designado por el gobierno de Eleazar López Contreras, se propuso por recomendación del Presidente de la República que antes había visitado la ciudad, construirle una avenida que la comunicara con su aeródromo, donde ya estaban aterrizando los aviones comerciales de Aeropostal.

Efectivamente, al año siguiente decretó la construcción de una avenida que llevaría el nombre del estado donde habían nacido tanto el Presidente como él, y para lo cual solicitó del Concejo Municipal que así lo acordó el 19 de junio, la adjudicación del terreno respectivo.

La Standard Oil Company se comprometió obsequiar varias toneladas de asfalto como en efecto ocurrió y la avenita pudo ser construida casi en tiempo récord e inaugurada el 15 de febrero de 1941, aniversario del Congreso de Angostura. Constaba de 1.600 metros de longitud, la primera construida en Ciudad Bolívar y el estado y con la cual se inició el desarrollo urbano de la capital.

Para el acto vino expresamente una gruesa delegación del estado Táchira, vía aérea, haciendo escala en San Fernando de Apure, integrada por el presidente de la Asamblea Legislativa, Víctor Labiosa; el presidente del Concejo de San Cristóbal, Luis Alberto Ramírez; el Dr. Soublette Baldó, director del diario Vanguardia y presidente del salón de lectura; el presbítero Eloy Contreras; Pedro Felipe Villasmil, en representación del Comercio y otras personalidades del gobierno de San Cristóbal.

Fue un día de alborozo y los intelectuales de la ciudad se desbordaron escribiendo crónicas y poemas como este de Juan del Mar: “Que Hermosa y sugerente es la Avenida / Es una argenta Vía, tersa y bruñida / y como un rayo luminoso, recta / y en su ideológica prolongación perfecta / como una escala espiritual con vida / a pesar sobre el Ande en la proyecta melena de granizo / y a la secta de regionalismo incomprensivo / murió al nacer un sentimiento vivo / de bienhechora venezolanidad / porque los andinos y los orientales / no somos pueblos como ayer rivales / hoy compartimos con fraternidad”.

Una vez construida e inaugurada la avenida Táchira, el gobernador Ovidio Pérez Ágreda decretó en la misma arteria vial el estadio Rafael Urdaneta, para lo cual destinó una partida de 80 mil bolívares.

El Concejo Municipal, presidido por Adrián Cordoliani, reaccionó contra el nombre y propuso que se llamara Tomás de Heres y para reforzarlo reubicó el busto de Heres que se hallaba en la Plaza Talavera en la intercepción de la avenida Táchira con la 5 de Julio.

El 24 de julio de 1942, aniversario del natalicio del Libertador, quedó formalmente inaugurado el estadio Tomás de Heres en la avenida Táchira. Hubo una misa de campaña dentro del mismo estadio y el gobernador Carlos Meyer, quien sustituyó a Pérez Ágreda, hizo entrega de 85 títulos de propiedad de los terrenos de la Táchira a igual número de obreros que trabajaron en la realización de la avenida que incorporaba la ciudad capital al desarrollo urbano.

Los obreros terminaron vendiendo sus parcelas a la gente de la clase media y alta que prefirieron abandonar el casco histórico para construir modernas quintas en la avenida. Se construyeron además el Colegio Nuestra Señora de las Nieves, la Cancha Tenis Club Deportivo Social y asimismo se estableció allí el llamado Morichal de Rafael Alejo donde en febrero de 1946 fueron agasajados los poetas Miguel Otero Silva y Nicolás Guillén, invitados ambos por el gobernador también poeta, Héctor Guillermo Villalobos, para ofrecer al pueblo bolivarense un recital

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