martes, 10 de julio de 2012

Los bolivarenses conocen el hielo

Igual que en el Macondo, del Gabo García Márquez, los bolivarenses no conocían el hielo. Ese hielo que en la actualidad y en forma de cubitos sale de los congeladores domésticos e industriales para refrigerar los alimentos. En “Cien años de Soledad”, Aureliano Buendía recuerda frente al pelotón de fusilamiento la tarde en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Tal vez le resultó algo prodigioso como a José Arcadio Buendía la lupa y el imán que el gitano Melquiades llevó por primera vez a Macondo, un pueblo de 300 habitantes que se fijó a la orilla de un río y entre dos sierras que lo aislaron del mundo civilizado.

Fue la Nueva Cervecería de Ciudad Bolívar que en 1939 dio a conocer a los bolivarenses el hielo para que degustaran mejor la cerveza, la malta, o cualquiera otra bebida o alimento de su gusto. En esa ocasión la cervecería sacó al mercado local el novedoso producto “Jugo de Malta”, bebida algo dulce en media botella chata, como la vemos en la fotografía. Ella añadida a la Pilsen “Princesa Bolívar” y “La Negra”, junto con gaseosas y el hielo cristal.

De manera que a Ciudad Bolívar llegó primero el hielo industrial vendido en consistentes y gordas panelas que los clásicos refrigeradores o neveras que lo hacían domésticamente posible como ocurre hoy día. Las primeas neveras llegaron en los años cuarenta de la marca Electrolux y General Electric. Unas que funcionaban con electricidad y otras que funcionaban al vapor por medio de un mecanismo al igual que las cocinas de kerosén.

El hielo que conocían o se imaginaban los bolivarenses era el de los picos y montañas nevadas en ciudades muy altas de clima frío y cuatro estaciones, pero de difícil utilización. No obstante se cuenta que Alejandro Magno mandaba traer nieve de las montañas para refrescar los vinos y también algunos alimentos; el Emperador Nerón enfriaba sus jugos de fruta y sus vinos con hielo o nieve traídos de las montañas por sus esclavos.

La conservación del hielo o nieve del invierno se realizaba en pozos bajo tierra que se tapaban con paja y ramas de roble, hasta que en el siglo XIX, se inventaron las máquinas de hacer hielo, lo que propició la producción en masa. Ya en ese tiempo en algunos hogares se conservaba el hielo en cajas hechas de madera y corcho

Detrás del hielo vino el invento de los helados, barquillas y posicles como le dicen popularmente en Oriente. Es muy difícil establecer cuál es el origen del helado, ya que el concepto del producto ha sufrido sucesivas modificaciones en la medida del avance tecnológico, de la generalización de su consumo y de las exigencias de los consumidores.

Un gran avance en esta industria fue el descubrimiento del descenso de la temperatura de solidificación de las soluciones de sal. Utilizando un balde rodeado con una mezcla de hielo y sal o de agua y sal a bajas temperaturas, se congelaran batiendo bebidas y jugos de frutas azucarados a temperatura inferiores a las normales, dando lugar a los primeros helados de textura cremosa.

Algo así era lo que hacía en Ciudad Bolívar Sebastián Torres (Mojón de Tigre), nacido en 1904. Se le olvidó su nombre de pila porque durante medio siglo lo obligaron a responder por “Mojón de Tigre”. El apodo se lo endilgó un ganadero y la muchachada lo encontró tan divertido y placentero como las barquillas que lograba artesanalmente antes que llegaran las máquinas que utilizan heladerías, cafés y establecimientos que fabrican comercialmente los helados.

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