miércoles, 11 de julio de 2012

La Revista Oriflama

B1TOPICOS
El 30 de mayo de 1926 apareció el primer número de la revista mensual de 30 páginas “Oriflama” del Centro de Estudiantes del Colegio Federal de Ciudad Bolívar, transformado después en el actual Liceo Fernando Peñalver. Para entonces, ya el colegio aceptaba mujeres en su matrícula y estaba dirigido por el doctor Oscar Luis Perfetti y en la subdirección el doctor Carlos Emiliano Salom, ambos médicos.

La idea de la revista como órgano de un Centro de Estudiantes emergió del discurso pronunciado por el estudiante José Miguel Gómez Rengel en 1924 con motivo del centenario de la Batalla de Ayacucho, pero no fue sino en 1926 cuando se materializó con la creación del Centro presidido por Carlos Fragachán Arreaza e integrado en su primera directiva por Pablo Rugieri Parra en calidad de vicepresidente; Juan Bautista Rodríguez Natera, segundo vicepresidente; Carlos José Ramírez Torres, secretario; Carlos Evaristo Rendón, subsecretario; Clementina Bello, tesorera; Hortensita Flores, subtesorera; José Miguel Gómez Rengel, orador de orden, y José Antonio Silva, bibliotecario.

La mesa de redacción de la revista quedó formada por Ricardo Archila, como director; Héctor Guillermo Villalobos, subdirector; administrador: Jorge Sánchez y redactores: Alejandro Uncein e Inés Figarella.

Oriflama, formato dieciseisavo, se editaba en los talleres tipográficos de La Empresa. Se publicaba el último de cada mes. No aceptaba colaboración sino exigida. Se canjeaba con los periódicos y revistas nacionales y extranjeras. No devolvía originales. Los anuncios tenían precios convencionales y el ejemplar costaba un bolívar y 2 los atrasados.

En su nota editorial advierte que “al ingresar en el palenque de la vida periodística, lo hace sin otra fuerza que el entusiasmo de la juventud y sin otra prenda de valor que la sinceridad de nuestras ideas para contribuir al adelanto intelectual de Guayana, de esta tierra heroica, que siempre ha seguido las huellas de Minerva. Oriflama no brindará al amable lector artículos engalanados de literatura, ni mucho menos científicos, pues sus colaboradores, pequeños practicantes de la lengua de Cervantes, ahora es cuando empiezan a trillar el camino de la ciencia para más tarde combatir en el espacioso campo de ella”.

El editorial concluye saludando al estudiantado de la República y a las publicaciones locales que en la ciudad se contraían al diario vespertino “El Luchador” fundado en 1905 y dirigido por Jorge Suegart, el diario “El Correo de Guayana”, la revista “La Voz del Orinoco”, dirigida por César Gómez y Juan Eduardo Enet, el semanario festivo “El Loro” dirigido por Régulo Salazar, “La Gaceta Eclesiástica”, órgano de la Diócesis, dirigida por el doctor Dámaso Cardozo y “El Faro de Angostura” dirigido por el jurista José Eugenio Sánchez Afanador.

El primer número de Oriflama incluye trabajos históricos, literarios y científicos así mismo noticias contraídas a las actividades del Centro de Estudiantes del Colegio Federal. En ellas Héctor Guillermo Villalobos publicó sus primeros poemas y se convirtió en la revelación literaria de la revista y en la figura relevante de la nueva poesía guayanesa.

Circularon en total 24 números y por su dirección, además de Ricardo Archila, pasaron J. F. Reyes Baena y Juan Alberto Gambús. La revista Oriflama cerró definitivamente sus páginas el 24 de abril de 1928 con una cinta negra en su portada, luto por la llamada “Generación del 28” cuyos integrantes, en su mayoría estudiantes de la Universidad de Caracas, fueron presos y perseguidos por la dictadura de Juan Vicente Gómez.

Los primeros directores: Ricardo Archila, se distinguió como médico y escritor, J. F. Reyes Baena, director de El Nacional de Caracas y Héctor Guillermo Villalobos, poeta de la geografía espiritual de Guayana.

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