viernes, 6 de julio de 2012

El inciso que desgració a Leoni

Raúl Leoni, a quien vemos en la gráfica posando con doña Menca (Carmen América Fernández), su esposa e hijos, en el jardín de su casa, ha sido hasta ahora el único guayanés que ha llegado a la Presidencia de la República, como se dice en lenguaje criollo, “a puro pulso”, evolucionando y escalando, progresivamente, las más altas posiciones universitarias, sociales y políticas, en un país donde el paracaidismo y los golpes de fuerza frecuentan el ambiente de la cosa pública desde que Páez nos separó de la Gran Colombia, para recobrar nuestra identidad y verdadero  gentilicio.

El 29 de enero de 1937, Leoni se hallaba en Ciudad Bolívar de regreso del exilio, luego de una lucha intensa desde la Presidencia del Centro de Estudiantes de Derecho primero y Presidente de la Federación de Estudiantes de Venezuela después. Había estado preso en La Rotunda por participar en la huelga ferroviaria y en el Castillo Libertador, de Puerto Cabello; de allí se fue al exilio para retornar tras la muerte del dictador Juan Vicente Gómez y el ascenso al poder del general Eleazar López Contreras, quien prometió darle un giro democrático al sistema de gobierno imperante, en virtud de lo cual comenzaron a organizarse gremios y partidos políticos para entrar en acción, participando en las elecciones para cuerpos deliberantes planeadas conforme a la nueva Constitución.

Efectivamente, una nueva Constitución fue sancionada para reducir a cuatro años el ejercicio de la Presidencia, pero sorpresivamente se incluyó un inciso que en el proceso eleccionario desgració a muchos dirigentes de las nuevas promociones, entre ellos, Raúl Leoni.

La Asamblea Legislativa del estado Bolívar había elegido a Raúl Leoni y a Héctor Guillermo Villalobos, diputados al Congreso Nacional, y de suplentes, a Raimundo Aristeguieta y José Francisco Reyes Baena.

Entonces, la elección del Presidente de la República, el Congreso Nacional y los Senadores eran escogidos por las Asambleas Legislativas, los diputados por las Asambleas Municipales y los Concejos Municipales, directamente por la comunidad que supiera leer y escribir.

De manera que nuestros diputados fueron escogidos por una asamblea integrada por todos los concejales del estado. Pero sucedió que cuando el doctor Raúl Leoni quiso incorporarse a la Cámara de Diputados, fue rechazado. Es decir, su diputación había sido anulada por decisión del presidente de la República Eleazar López Contreras, fundamentada en el Artículo 32, inciso sexto, de la reciente Constitución de l936  que impedía a los comunistas, anarquistas y terroristas ser miembro de las instituciones o poderes del Estado, y Raúl Leoni, al igual que Jóvito Villalba y Gonzalo Barrios y Oropeza estaban fichados por el Gobierno como “comunistas” y, por lo tanto, ninguno de ellos pudo integrarse al Congreso y fueron más tarde expulsados.

La asamblea de munícipes estuvo nuevamente que reunirse para llenar la vacante de Leoni y escogió a Andrés Brito, quien al incorporarse a la Cámara de Diputados del Congreso Nacional, fue duramente atacado por el diputado Larraín.

Andrés Brito era un poeta y escritor margariteño radicado en Bolívar desde la gran Batalla de Ciudad Bolívar, cuando actuaba como secretario del general Francisco Vásquez, jefe de una de las divisiones más aguerridas de la Guerra Libertadora. Con la ayuda de Ángel Mattei y del cónsul inglés Eduardo Mathison, escapó de la redada y prisión cipriano-gomecista y se aventuró a pie hasta El Callao, donde con carta de recomendación pudo trabajar en la casa mercantil de Casanova Hermanos y desde entonces se hizo guayanés, hasta el punto de llenar la curul de Leoni sin saber que algún día éste llegaría a la Presidencia de la República.

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