sábado, 7 de julio de 2012

Upata: Rosa de la montaña


 

B1TOPICOS
Tanto el mito, la leyenda y el cuento, con grados más o menos distantes uno del otro, pertenecen al mundo de la imaginación creativa y se constituyen en tales a partir de un momento dado, es decir, cuando emprende una navegación comunicacional de largo aliento hasta hacerse tradición, pertenencia y parte cultural de la historia de un pueblo.

De todos, el mito es quizás el más puro y surge como explicación de algo que tiene que ver con la Cosmogonía. La leyenda, está más identificada con los elementos dinámicos y protagónicos de la mitología en tanto que el cuento constituye el ensamblaje o integración de los elementos de la leyenda de forma que pueda ser narrado.

No todas las leyendas son irreales como es la creencia general.  Hay leyendas que tienen un sustento de verdad y otras que teniendo un sustento histórico son falsificadas o alteradas como creo es el caso de la leyenda “Rosa del bosque” dada a conocer por Celestino Peraza en su libro “Leyendas del Caroní” publicado en 1988 por el Ministerio de Educación conjuntamente con la Academia Nacional de la Historia en la serie “Biblioteca Popular Venezolana”.

“Rosa del bosque” que la tradición upatense ha venido remplazando por “Rosa de la Montaña” en alusión a un árbol autóctono de flores rojas que así se llama (Brownea  grandiceps), marca, según la leyenda, el nacimiento o fundación de Upata por Fray Buenaventura de Celedonio y Antonio Moreno de Mendoza, hijo del fundador de Angostura, Manuel Moreno de Mendoza, en honor a Up-Ata, cacica de los Arinagotos, herida mortalmente por una flecha envenenada, disparada por el indio guarauno Tocoma al verla en brazos de un blanco.

Aquí comienzan las alteraciones de la leyenda o su choque con la historia que documentalmente sitúa la fundación de Upata el 7 de julio de 1762, dos años antes que Angostura, por lo que no pudo ser un hijo de Moreno de Mendoza de nombre Antonio (el hijo de Moreno de Mendoza se llamaba José Antonio, además de Joaquín y Manuel), ni tampoco Fray Buenaventura de Celedonio o Celonio quien aparece históricamente como fundador de la Misión de Santa Cruz del Calvario en 1760.

Quienes históricamente aparecen como fundadores de la villa de San Antonio de Upata, son los frailes Benito de La Garriga, Fray Jaime de Anglesola, Fray José de la Guardia y unas 26 familias españolas. Upata no fue fundada como Misión de Indios sino como Villa en un valle fértil y de agradable clima rodeado de colinas. La Misión de Indios más cercana a Upata era la Misión de San José de Capapuy, a media legua, que existía desde el año 1733. Algunos indios de Capapuy fueron utilizados como peones en la fundación de la iglesia y primeras casas de Upata.

Otra deformación de la leyenda se encuentra en el significado de Upata. Según Celestino Peraza significa “Flor del bosque”, pero el significado en lengua de los Arinagotos o Arecuna, Pariagotos o Guayanos, es “Mi Tierra”. Esto lo explica muy bien el historiador upatense Carlos Rodríguez Jiménez, embajador de Venezuela en Japón por mucho tiempo, basado en las investigaciones de Andrés Brito y el padre Cesáreo de Armellada, lingüista e historiador, autor de numerosas obras de gran importancia para el conocimiento de los pueblos indígenas: “Por desconocimiento de la lengua de los indios guayanos, han sido mucho los fantasmas con que han querido descifrar el significado de vocablos como Upata y Yocoima.  Estos fantasmas adornados con leyendas y repetidas ciento de veces, han formado quizás una tradición que resulta molesto tener que destruir”.

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