viernes, 30 de marzo de 2012

El Entierro y quema de la Sapoara


El 11 de febrero  registró el último día de los Carnavales de 1937 en Ciudad Bolívar y destacó “El Entierro de la Sapoara” como el gran atractivo de la temporada. Luego de desfilar en procesión durante los días oficiales de las carnestolendas, en una tribuna levantada en el Paseo y en torno a la representación del ejemplar fáunico del Orinoco, actuó la Filarmónica de la ciudad así como la Banda del Estado y entre las ejecuciones musicales oradores de la ocasión pronunciaron sus discursos, algunos plañideros y otros llenos de humor sobre el significado de este rito que se escenificaba por primera vez.
No era nada original, pues en Murcia, España,  es tradicional el entierro de la sardina  anunciando el fin de la Cuaresma. Los entierros suelen consistir en un desfile carnavalesco que parodia un cortejo fúnebre y culmina con la quema de alguna figura simbólica, generalmente representando a una sardina. El entierro de la sardina carnavalesco se celebra tradicionalmente el miércoles de cenizas y en él se entierra simbólicamente al pasado, a lo socialmente establecido, para que puedan renacer con mayor fuerza, para que surja una nueva sociedad.
Cuántas cosas se dijeron ese día sobre este pez llamado la Sapoara nadie sabe si porque adoptaron el gentilicio de unos indios llamado Sapoaros que habitaban las costas del Orinoco o si ella adoptó el nombre de esos ancestrales habitantes del Río Padre, que si los milagros de su cabeza, su forma de proyectil capaz de fulminar al forastero, que si su boca membranosa que succiona los alimentos para librarse del anzuelo de los pescadores aunque no del esparavel, sus espinas como la Y griega, los misterios de sus rebalses marginales, su masturbación contra las corrientes antes de desovar,, su abundancia cuando hay buena cosecha de mango.
En Naiquatá, Chuspa, Osma y Puerto Cabello existen ritos similares  que se conocen tradicionalmente como en Murcia “El Entierro de la Sardina” que es una manifestación popular que se escenifica para cerrar el ciclo de las festividades carnavalescas.  Su significación social tiene que ver con antiguas creencias según las cuales el ritual del enterramiento servía para atraer la abundancia de la pesca.
Se cree que los bolivarenses a imitación del entierro de la sardina en pueblos del litoral, quisieron hacer o iniciar lo mismo en Ciudad Bolívar con la Sapoara, sólo que en vez de lanzarla al Orinoco al terminar los Carnavales,  la hicieron explotar con traqui- traqui y tumba ranchos y en vez de los hombres disfrazarse de viudas llorando por las calles de la procesión, los poetas y humoristas se erigieron en discursantes plañideros para hacer reventar de risas a los bolivarenses el día de adiós a la carne.
Según los estudiosos de la antropología de los pueblos, el Entierro de la Sardina simboliza las festividades de Carnaval y está cargada de irreverencia, personajes ambiguos y con roles invertidos así como expresiones de relajamiento. En un principio era asociada con la costumbre de enterrar un costillar de cochino, simbolizando la prohibición de comer carne durante los días de cuaresma; hay quienes creen que el entierro de la sardina era una forma de atraer abundancia de la pesca y fertilidad de los animales ante un nuevo ciclo de reproducción, pero también se considera una fiesta típica de los carnavales pues es un tiempo en que normalmente se permite hacer todo lo prohibido y la manifestación también adquiere esas características. Pues es en sí una parodia, simulando el paso de un entierro por las calles del pueblo, incluso con dos pasos adelante y uno hacia atrás.

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