jueves, 1 de marzo de 2012

El Asilo de Enajenados

El 31 de enero de 1938 fue inaugurado el Asilo de Enajenados.  El acto oficial ocurrió a las diez de la mañana en la calle Igualdad, cerca de los hospitales municipales.

La obra fue dada a conocer como un edificio de arquitectura moderna, ejecutada bajo la administración del presidente del estado Bolívar, doctor José Benigno Rendón, quien lo mencionó en su mensaje ante la Asamblea Legislativa, al igual que otras obras inauguradas por el gobernante, entre ellas, la remodelación y ensanche del Hospital Ruiz y del Palacio de gobierno, pavimentación de la calle Libertad en una extensión de 672,90 metros junto con las cloacas por un valor de 63.846,46 bolívares, pavimentación de la calle Bolívar y sistema de cloacas en casi todas las calles. El ejecutivo se hizo cargo de la cosecha y cristalización de la Sarrapia. La producción del año fue de 57.366,05 bolívares equivalente a 4.611 kilogramos despachados a Nueva York a razón de 165 dólares por kilogramo.

El Asilo de Enajenados acabó de una vez con los locos sueltos y realengos por las calles de la ciudad, es decir, los absorbió al igual que algunos traídos de ciudades vecinas y a otros que por agresivos, permanecían encadenados en casas de sus familiares.

Estuvo el Asilo de Enajenados funcionando allí en casa propia de la calle Igualdad hasta los años de l960 que se completó el complejo hospitalario universitario en las afueras del Casco Histórico, el cual comprendía además el Hospital Ruiz y Páez, inaugurado en 1957, el Hospital del Tórax “Julio Criollo Rivas”, en 1962, y el Hospital Psiquiátrico.

Pero el Hospital Psiquiátrico puesto bajo la dirección del doctor Iván Cividanes y después bajo la dirección del doctor Miguel Grau, estaba lejos de servir como un depósito de locos similar al anterior, sino que funcionaría como en efecto funciona, de acuerdo a los métodos científicos de la moderna psiquiatría y también para la capacitación de los cursantes de la escuela de medicina de la Universidad de Oriente. Sus funciones tienen que ver con prevención, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación de los trastornos mentales, así como para la promoción de la salud mental. Incluso ese hospital tiene un espacio dedicado al Autismo que es una enfermedad tan antigua como el hombre, pero con nombre muy moderno que inquieta a las madres.

Antes se confundía Autismo con psicosis infantil y “psicosis” vulgarmente, es locura. Después fue considerada como debilidad o retardo mental y en realidad no es una cosa ni la otra, sino un trastorno profundo del desarrollo, según el doctor Miguel Grau.

La ciencia médica no ha descubierto su verdadero origen, pero conjuga una serie de recursos psicoeducativos que está haciendo posible el rescate del niño que la padece, por lo menos, en forma parcial.

El doctor Grau cree que el hombre primero le tiene terror a la muerte y después a la locura. Su error está en pretender distanciar el cuerdo del loco cuando se sabe que la locura no es tan ajena a los cuerdos. La novela Don Quijote se lee desde hace más de tres centurias porque el lector se regodea siempre en ella como buscando alguna faceta muy oculta de su personalidad. Se dice que el Quijote en cierto modo era autista o sufría de síndrome autista. Aquello de quebrar lanzas contra los molinos de viento creyendo que eran gigantes enemigos, no era  más que una manifestación de su mundo transfigurado. Pero esto es otra cosa, una variante del autismo, en otro grado, en otra dimensión diferente al Autismo infantil

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