martes, 27 de marzo de 2012

El Ateneo de Ciudad Bolívar


El 28 de mayo de 1937, el poeta José Ramón del Valle Laveaux, escribió una nota de invitación dirigida  a los intelectuales a objeto de reunirse en la casa de habitación de Anita Ramírez (en la foto), directora de la revista “Alondra”, para considerar la posibilidad de integrarse en un movimiento artístico literario.
            De esa reunión fijada para el 30 de mayo, a las cinco de la tarde, salió el “Ateneo Guayanés” que tuvo una vida muy activa gracias a la recién inaugurada emisora “Ecos del Orinoco” que le cedió un espacio de 9:20 a 10:00 de la noche los días lunes para la presentación y divulgación de su actividad artístico literaria.
            La directiva fundadora del Ateneo Guayanés estuvo presidida por la educadora poetisa Anita Ramírez, acompañada de J. M. Agosto Méndez y José Ramón del Valle Laveauz. La Biblioteca Popular y la revista “Alondras” pasaron a manos de la flamante institución cultural.
            La segunda reunión del Ateneo se realizó en la Ecos del Orinoco y a ella asistió expresamente invitado el poeta upatense Teodoro Cova Fernández.  En esa ocasión Trina Monserratte de Delgado cantó, al tiempo que ejecutaba el piano, la pieza “Chiribiribi” y se leyeron poema de Almazor, que al parecer era el seudónimo del impresor y periodista, Jorge Suegart.
            La revista “Alondra”, órgano de El Ateneo se mantuvo durante 57 números, desde septiembre de 1929, hasta septiembre de 1941, con prestigiosas colaboraciones que trascendieron el ámbito regional.  Registró la actualidad literaria del país más allá del tiempo de la dictadura gomecista y publicó uno de los primeros ensayos de la poesía venezolana, firmado por Manuel Felipe Rugeles, el mismo año en que se fundó El Ateneo. Este ensayo fue considerado por la escritora Velia Bosch como uno de los primeros juicios críticos sobre la actitud del intelectual venezolano durante la época gomecista.
Distanciado del Ateneo por el corte de su poesía, surgió el renovador “Grupo Aureoguayanos” fundado en 1939 por los poetas Alarico Gómez, Arquímedes Brito, Elías Ynaty y Rafael Orta. Su órgano literario “Orinoco” dirigido por Alarico marcó distancia desde el primer momento: “La poesía nueva tiene sitio destacado en esta hoja periodística que tal vez sea la única que ha enfocado la literatura en una forma seria”.
 En enero de 1945, el presidente del Estado, doctor Mario Briceño Iragorri, fundó la Sociedad Amigos de la Cultura de Guayana, formada, entre otros, por el Obispo Miguel Antonio Mejias, José Eugenio Sánchez Afanador, Manuel Felipe Flores, Adán Blanco Ledesma, Ernesto Sifontes, Fernando Huncal, Reinaldo Sánchez Gutiérrez, Brígido Natera Ricci y Régulo Salazar. Pero el 7 de septiembre, el mandatario regional resolvió mejor decretar la creación del Servicio de Cultura del Estado Bolívar, adscrito a la Dirección de Educación, para suplir las funciones confiadas a la mencionada sociedad. De esta manera, el Gobierno Regional comenzó a ser rector de la Cultura, primero a través de la Dirección de Educación y Cultura y finalmente, a partir de 1975, dándole jerarquía individual de Dirección, al frente de la cual estuvo por primera vez Ernestina Decán Manosalva.
Para 1959 el Ateneo de Guayana se había extinguido y surgió la inquietud de revivirlo con vista al terreno del antiguo Mercado Municipal que había sido demolido para reubicarlo en las afueras. Se fundó entonces la “Cédula Pro-Ateneo” encabezada por Diógenes Troncone y Luis Vicente Guzmán que, conjuntamente con los estudiantes del quinto año de Humanidades del liceo Peñalver, José Rafael Granatti, Gladis Irureta y Nora Wulf, suscribieron una carta dirigida a la Municipalidad reclamando, sin éxito, dicho terreno para una Casa de la Cultura.
 

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