domingo, 19 de febrero de 2012

Naufragios en el Orinoco



El 17 de junio de 1921 llegó al soleado puerto bolivarense la noticia de que el vapor Guárico había naufragado al chocar contra un fondo pedregoso, llegando al puerto de Capure. El capitán del barco, Ramón Millán, puso a salvo tanto a la tripulación como a los pasajeros y la carga, al recibir auxilio a tiempo. Antes habían naufragado en el Orinoco el Bolívar, el Whitney, La Verdad, La Alianza y El Masparro.
“Cada crecida del río monta una trampa a los navegantes”, exclamó el doctor Luis Godoy, presidente del estado Anzoátegui, quien supo la noticia al llegar ese día al puerto. Llegaba de visita a Ciudad Bolívar para reencontrarse con amigos hechos durante su gobierno, luego de la renuncia intempestiva del general Arístides Tellería, y a pedirle al presidente del estado, mayor atención a la Plaza Dalla Costa decretada durante su gobierno.
Aprovechó el mandatario gomecista para asistir a la corrida de gala a beneficio del Hospital Ruiz cuyo techo se vino abajo, poniendo en peligro la vida de los pacientes que habían ingresado, precisamente, para salvarse del mal que padecían.
En la corrida debutaron el guayanés José Rodríguez, Pastor Navarro, Geona y lidió como estrella el torero Vicente Mendoza “El Niño”. Presente en la tribuna también estaba el italiano Eugenio Berletta, quien había dejado de ser dueño y gerente de los teléfonos, entonces de maniguetas, para distribuir los cigarrillos “Presidente” y “Príncipe” en cajetillas de 12 y 18.
El circo del español Víctor Monedero era una de las distracciones de los bolivarenses además del cine, inaugurándose otro más el 20 de agosto: el Nuevo Cine, propiedad de la empresa Zimmerman & Cía., en la zona de Los Morichales. El equipo cinematógrafo llegó el 3 de agosto a bordo del vapor “Manzanares” y debutó con la serie La Ratera Relámpago protagonizada por la bellísima Pear White. Tres días antes, el 17, había sido inaugurado el “Cine Gómez”, propiedad de Rafael Ángel Cabrera. El acto inaugural estuvo presidido por el presidente del estado general Vicencio Pérez Soto. Para entonces en Ciudad Bolívar existían ya debidamente constituido el Cine América, el Cine Royal y el Cine Gómez.
Además de los cines existía en plena actividad el Teatro Bolívar que se hizo nacionalmente popular por los Juegos Florales ya previstos para 1923 por el Ejecutivo Regional, al designar por decreto una “Junta Pro-Centenario del prócer civil guayanés, Juan Bautista Dalla Costa. Esta Junta resolvió para dicha celebración el 23 de febrero del año próximo (1923) convocar nuevamente a la realización de los Juegos Florales, para lo cual fue preciso nombrar una junta por separado presidida por el médico J.M. Agosto Méndez e integrada además por Juan Manuel Sucre y Óscar Shamanes López, en calidad de vicepresidentes, y Natalio Valery Agostini, como tesorero.
Los Juegos Florales influenciaron en cierto modo para que el 19 de octubre el presidente del estado, general Vicencio Pérez Soto, decretara la creación de una Escuela de Canto para Niñas y para cuyo funcionamiento aportó 200 bolívares, bajo la dirección de Mercedes Tovar de Figarella. Anteriormente, había existido la Escuela de Declamación y Canto, creada por Marcelino Torres García.
Asimismo, el ejecutivo regional atendiendo a la solicitud de Godoy decretó la reconstrucción de la Plaza Dalla Costa Soublette, que parecía naufragar igual que el vapor “Guárico”. Esta plaza con el nombre de Plaza Miranda databa del 24 de octubre de 1898, decretada por el gobierno del general Ernesto García. El 7 de julio de 1913, el doctor Luis Godoy, la decretó como Plaza Juan Bautista Dalla Costa.

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