sábado, 4 de febrero de 2012

Apoteosis de gobernantes


La deificación de los héroes en los lejanos tiempos paganos de Roma y Grecia tenía un calificativo: apoteosis, vocablo que en tiempos más cercanos y por analogía se utiliza para ensalzar o glorificar la fecha en que algún mandatario o gobernante ha llegado al poder por los efectos de una revolución militar o civil.

Cuando Guzmán Blanco llegó al poder el 27 de abril de 1870 después de tres días de combate para destronar al gobierno de los azules, adoptó la fecha y ésta se mantuvo festiva durante sus gobiernos y, por supuesto, en cada una de las provincias se conmemoraba con inauguración de obras, ofrendas y discursos. En Ciudad Bolívar aún perdura el Obelisco de la Plaza Maturín junto al Liceo Peñalver. El Obelisco tenía un busto que fue derribado cuando en el país cayeron todas las estatuas que en vida se había mandado a erigir el “Ilustre Americano”.

La apoteosis de la Revolución Restauradora del General Cipriano Castro (en la foto) también fue famosa en ese sentido. El 23 de mayo de 1899 cuando inició la revolución quedó fijo en su calendario feriado y en cada aniversario la fecha no sólo era conmemorada con fuegos artificiales en las plazas, dianas marciales, salvas de artillería, despliegues de banderas e inauguración de obras, sino con el reparto de hojas sueltas como una titulada “Ofrenda a mi Patria” donde el autócrata se pintaba como un dolorido pelicano de la República.

Y de Juan Vicente Gómez ni se diga. El 19 de diciembre de 1908 era fecha preferida para la exaltación de su mandato y ensalzamiento de él como caudillo, pues con ella abrió la era que denominó “Rehabilitación Nacional” signada con el lema de “unión, paz y trabajo”. También era fecha propicia para inaugurar servicios públicos y monumentos. En Ciudad Bolívar, por ejemplo, se inauguró el 19 de diciembre de 1917 la Plaza de la Rehabilitación en la zona de San Isidro en cuyo centro una columna de 15 metros ostentaba una alegoría de Gómez diseñada por Juan de Dios Bolivián. Asimismo se inauguró la calle El Trabuco y el Parque Mariño donde está hoy el Jardín Botánico; pero, cuando murió, a Gómez le ocurrió lo mismo que a Guzmán Blanco, muchas de sus obras emblemáticas fueron demolidas.

La apoteosis se repite con el actual Gobierno al declarar día de fiesta el 4 de febrero (4F), pues fue en esa fecha de 1992, el alzamiento del entonces capitán Hugo Chávez Frías contra el gobierno constitucional de Carlos Andrés Pérez. Desde hace veinte años se mantiene la discusión de si debe celebrarse esta fecha violatoria de la Constitución; sin embargo, lo que sí es cierto es que catapultó con éxito hacia el campo político y electoral al actual Presidente de la República.

Siendo Vicepresidente Ejecutivo, Ramón Carrizalez en el 2009, declaró la fecha como no laborable. La medida la enmarcó entre las actividades para celebrar además de los 17 años del frustrado golpe de estado, los 10 años de gobierno.

Entre el resto de actividades que se realizaron en el territorio nacional, el Presidente de la República presidió una cumbre extraordinaria entre los países que conforman el Alba.

En esa ocasión, Aragua, gobernada por Rafael Isea, se constituyó en sede de los actos alusivos al 4-F. La gente se preguntaba si esta apoteosis habrá de correr la misma suerte de las anteriores

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