domingo, 12 de febrero de 2012

Monseñor Guruceaga Iturriza


Monseñor Francisco de Guruceaga Iturriza, quien fue obispo auxiliar del arzobispado de Ciudad Bolívar durante 1969-71, falleció el 10 de febrero, a la edad de 84 años.

Nacido en Valencia en 1930, Francisco de Guruceaga Iturriza fue preconizado obispo en 1967 por su santidad el papa Pablo VI y destinado a la Arquidiócesis de Ciudad Bolívar como auxiliar del monseñor Crisanto Mata Cova. Su educación la empezó en el Colegio La Salle. Estudió Derecho en la Universidad así como Filosofía y Teología en Roma. En 1958 obtuvo el doctorado en Derecho Canónico en el Pontificio Ateneo “Angelicum” en Roma con una tesis sobre “La Personalidad Jurídica de la Iglesia en el Derecho Positivo Venezolano”. En la Universidad de Navarra obtuvo la licenciatura en Periodismo. Trabajó en “Nuestro Tiempo”, revista de cuestiones actuales así como también en otras publicaciones españolas y latinoamericanas.    Monseñor de Guruceaga, antes de llegar a Ciudad Bolívar como obispo auxiliar, había sido guía espiritual de Caracas, Maracaibo, Barquisimeto y en su propia tierra Valencia.

Como obispo auxiliar centró su trabajo en Ciudad Guayana, en la zona del hierro, donde atendía graves problemas sociales y religiosos. Lo que llamaban entonces Distrito Municipal Caroní tenía una población de 150 mil habitantes y se erigía como un emporio industrial al que se debía prestar atención espiritual con cierta autonomía, independiente de Ciudad Bolívar. Comenzó a plantearse desde entonces la idea de desmembrar la zona mediante la creación de una nueva diócesis.

Monseñor de Guruceaga, quien junto con el Arzobispo era partidario de esa idea, se hallaba en Caracas en noviembre de 1971 presentando en la Conferencia Episcopal un trabajo referido a esa zona sobre “Familia y Demografía”, cuando recibió la noticia de su designación como obispo de la recién creada Diócesis de la isla de Margarita donde permaneció durante cuatro años; en esa ocasión lo entrevisté y me manifestó su sorpresa sin ocultar su emoción “tanto por los vínculos espirituales que me unen con la isla, a través de sacerdotes ilustres nacidos allí como por el profundo afecto que siempre he sentido por los pescadores, especialmente los de Macanao y San Pedro de Coche, de donde creo son los verdaderos margariteños”.

Monseñor Francisco de Guruceaga Iturriza dejaba un trabajo hecho en la floreciente Ciudad Guayana que debía continuar el próximo obispo auxiliar de la Arquidiócesis hasta que Su Santidad creara la Diócesis, lo cual tuvo lugar en agosto de 1979.

El 2 de octubre de 1973 fue nombrado por su santidad Pablo VI obispo de La Guaira.

El prelado se desempeñó durante 27 años como obispo de La Guaira.

En la actualidad se desempeñaba como obispo emérito de la populosa localidad varguense.

Sus restos fueron velados ayer en la funeraria Vallés, en Caracas y posteriormente trasladados a la Catedral de La Guaira, donde permanecerán en capilla ardiente hasta el lunes 13 de febrero, cuando recibirá cristiana sepultura.

Monseñor de Guruceaga fue el menor de los hijos del matrimonio de Antonio Modesto de Guruceaga e Isabel Iturriza Uslar. Nació en Valencia el 28 de enero de 1928.

Formó parte de una inmensa Promoción Internacional de sacerdotes del Opus Dei, movimiento fundado por monseñor Escrivá, quien quería demostrar que un “intelectual” podía ser también un hombre de Dios. Quería un grupo de intelectuales con una vida de entrega completa

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